Talento humano: la clave del crecimiento de nuestra empresa

En el mundo corporativo, más allá de las cifras, los resultados y las proyecciones económicas está el verdadero valor de las empresas: su talento humano.

El valor de las personas no está en la edad o en la experiencia, sino en la motivación y el talento.

“Nunca invertiría en un negocio que no invierta en su gente”, Sir John Harvey-Jones.

En la cultura de empresa moderna, ya no se habla de empleados, sino de colaboradores o colegas. Cuidar el talento humano comienza desde antes incluso de la búsqueda del mismo. Según estudios recientes, las personas más satisfechas declaran haber percibido gran transparencia, respeto y comunicación durante el proceso de selección, incluso si no han sido finalmente elegidos.

Algo está cambiando en la manera de atraer talento. Una de cada tres personas que cambia de empleo lo hace migrando también de sector profesional, no necesariamente motivados por una mejora salarial. Los expertos de atracción de talento, en ocasiones, se centran más en la experiencia que en la motivación, y eso, a largo plazo, resulta ser un error. Descubrir el talento oculto de esa legión de personas que quieren cambiar de sector, sin aparente experiencia, es el gran desafío de los reclutadores.

 

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Otro error frecuente es priorizar la contratación de personal mas económica pero sin experiencia frente a otros más veteranos y más experimentados, pensando que ofrecer un salario más bajo por una misma función será beneficioso para las arcas de la compañía. Las empresas que están corrigiendo esta actitud son las que mejor están creciendo, y han descubierto que el valor de las personas no está en la edad o en la experiencia, sino en la motivación y el talento, a veces oculto a primera vista.

Está demostrado que las compañías que mejor crecen apuestan por la motivación y el talento de todas las generaciones que conviven simultáneamente en ellas: la Generación Y (18-35 años), la Generación X (36-50 años), la Generación del Baby Boom (mayores de 51 años), y las nuevas incorporaciones de los Millennials (nacidos en torno al año 2000), que también se están haciendo un hueco en las empresas.

La sinergia entre los miembros de cada generación es esencial para hacer crecer una compañía. El expertise, las competencias y la frescura de todos ellos nutre el ADN organizacional de las empresas, que a su vez se hace permeable al talento humano interno. La consecuencia de esto es que los departamentos de Recursos Humanos están implementando programas internos de motivación constante, con el fin de descubrir y potenciar su talento oculto, así como de afianzar valores de cultura empresarial y liderazgo en cada persona. El talento humano es, sin lugar a dudas, la mejor inversión posible.

 

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Las empresas están tomando conciencia de eso. Y ante estos nuevos retos destaca el caso de TIBA, una empresa de logística que rompe moldes. Tiene en marcha varios programas de capacitación y fidelización de empleados y de Embajadores que llevan la marca adonde quiera que van. “No se trata de hacerlo forzadamente, sino cuidando a cada persona como lo que es: el valor más importante de TIBA”, menciona su director regional, Justin Facey.

“La calidad de nuestro servicio se sustenta en nuestra principal fortaleza: las personas. La gran división de TIBA es, sin duda, Recursos Humanos, y mi primera decisión como Director Regional fue dejar mi puerta permanentemente abierta para cualquier colaborador que quiera hablar conmigo”, subraya el directivo.

En esta época en que todos buscamos la autorrealización personal, por encima incluso de la económica, las empresas tienen que estar al servicio de los individuos que trabajan dentro de ellas. La pirámide jerárquica se ha invertido, y ahora la cúspide son las personas, el auténtico motor del crecimiento de las compañías.

“Potenciar el talento humano es hacer crecer nuestra empresa”.