La tecnología es el nuevo petróleo de Medio Oriente

Foto: Reuters.

La aún incipiente escena de emprendimiento tecnológico en la región tiene un enorme potencial a pesar de los intentos de censura de los gobiernos.

 

Por Natalie Robehmed

 

Un concurso de Plan de Negocios en el MIT, un fondo para empresarios de Google y un startup weekend para mujeres. No, no hablamos de Silicon Valley, sino de Medio Oriente, donde el creciente ecosistema de startups es más que propicio para la inversión.

Sin embargo, a pesar de que la Liga Árabe tiene un PIB anual de 2 billones de dólares, o 6,000 dólares por cabeza, pocos eligen financiar la tecnología, financiando en su lugar proyectos de bienes raíces. Christopher M. Schroeder detalla este fenómeno en Startup Rising: The Startup Revolution Remaking the Middle East (El nacimiento de las startups: la revolución de las startups que reconfigura a Medio Oriente), que cataloga los ecosistemas empresariales que se han formado en toda la región.

“Está profundamente arraigado en nuestra cultura querer invertir de manera conservadora, y en activos duros —cosas como propiedades que ‘sienten’ reales—, que incluso en tiempos de incertidumbre política es algo que se pueda tocar”, dice Hany Sonbaty, un banquero de inversión en Sawari Ventures, con sede en El Cairo, uno de los 150 inversores y emprendedores que Schroeder entrevistó en su libro.

Sin embargo, fondos como Sawari Ventures, la firma de capital privado con sede en Dubai, Abraaj capital y N2V, el holding de Internet de Arabia Saudita, se están convirtiendo en los principales inversores de las startups regionales, mientras que las cumbres tecnología como ArabNet, los eventos de presentación y asesoría de Wamda y un montón de aceleradoras e incubadoras que impulsan la escena de las startups en la comunidad.

Pero, ¿cómo inhiben las regulaciones gubernamentales el crecimiento de la escena tecnológica de Medio Oriente? ¿Las startups ayudarán a resolver las altas tasas de desempleo entre los jóvenes de la región? Le pregunté a Schroeder, empresario veterano y fundador de HealthCentral.com, durante una charla informal la semana pasada.

P: Tú pasas mucho tiempo viendo cómo los inversores de Medio Oriente, o la gente con la capacidad de invertir no lo está haciendo a gran escala. ¿Podrías hablarnos un poco más de ello?

R: A nadie le gusta el fracaso, pero creo que el éxito llama al éxito. Uno de los grandes empresarios que conocí allí es Sami Toucan, fundador de Jabbar Internet Group. Se volvió sumamente exitoso en la venta de Maktoob a Yahoo! y de inmediato convenció a uno de sus inversores, Tiger Global, para que le ayudara a construir Jabbar, que actualmente está financiando startups realmente escalables. Con más éxitos, verás más empresarios financiar sus propias empresas y más recursos ser inyectados a las empresas. Es cierto que hay un montón de gente financiando rondas ángel, siempre ha habido capital privado. Ahora creo que hay una gran necesidad de rondas de Serie A. En Estados Unidos se requerirían entre 3 y 5 millones de dólares, ellos necesitan entre 1 y 2 millones.

P: En tu libro, un emprendedor señala: “Es un mundo muy grande.” Las personas quedan atrapadas en sus propias burbujas y ello puede significar que las nuevas empresas no se adaptan suficientemente rápido o alguien más comienza el mismo negocio en otro país. ¿Qué piensas que las startups de occidente pueden aprender de Medio Oriente?

R: Intencionalmente buscamos nuestras propias cámaras de eco, pero hemos visto crecer a la clase media en todas partes, y tenemos gente innovadora. ¿No crees que podría haber una increíble innovación de software en cualquier rincón del mundo en el que hay personas que nunca conocieron el mundo sin teléfono celular? La respuesta que con frecuencia escucho: Vendrán a Silicon Valley.

P: Al final del libro reflexionas sobre el papel que los gobiernos han desempeñado para impulsar el crecimiento e inhibir la tecnología. Eso es algo en lo que he pensado porque puede haber una saturación móvil de 100%, pero los gobiernos pueden bloquear ciertas aplicaciones a voluntad. ¿Qué papel crees que han desempeñado los gobiernos en la prevención del desarrollo de este ecosistema?

R: Creo que pueden jugar un papel muy negativo en la construcción de esos ecosistemas. La primera vez que visité la región fue en la era Mubarak y quedé muy sorprendido por la calidad del ecosistema que se estaba construyendo a pesar de los liderazgos jerárquicos. Comencé a preguntarme, ¿es posible que estas cosas sólo puedan suceder desde abajo hacia arriba? Muchos regímenes terminan pensando que Internet es un medio de comunicación que necesitan contener y controlar. Si de algo me convencí durante los viajes que hecho, es que Internet es la plataforma económica del futuro. Lo que me preocupa de Medio Oriente y de los mercados emergentes es lo siguiente: si vas 15 mph y el resto del mundo va a 90 y encima el gobierno hace que te desaceleres a 10 kilómetros por hora, estamos hablando de una ramificación multigeneracional ¿Cómo a ponerse al día?

P: Un tema que la gente discute en el Golfo Pérsico es el de la juventud desperdiciada. Pienso sobre todo en Arabia Saudita, donde hay una alta tasa de desempleo entre los jóvenes. Hay mucho potencial sin explotar y tantos jóvenes que podrían estar perfilando cosas asombrosas.

R: Si tú y yo estuviéramos tomando una taza de café en Corea en los años 70, no estoy muy seguro de que haber predicho que sería un gigante de la electrónica de consumo y de los dispositivos móviles. En cierto modo, prefiero tener ese problema que refieres a ser el Japón de hoy, con una población que envejece. Están sentados en una mina de oro de oportunidades para mejorar la vida de las personas y para permitir a la gente a mejorar sus vidas.

P: Has hablado un poco sobre el potencial de la energía solar y las posibilidades del reciclaje en Egipto. Algo en lo que pienso es en la insostenibilidad de los países de Medio Oriente. Los jóvenes podrían hacer avances en tecnología verde que podrían mejorar al mundo entero, porque deben enfrentar directamente esos problemas en sus lugares de residencia.

R: Entonces, ¿por qué alguien se pondría en su camino? Alguien me dijo que muchos gobiernos ven a los pobres como problemas en vez de activos. Si piensas que la pobreza es un problema que tiene que ser manejado o contenidos o al cual se le debe destinar dinero, tendrás un conjunto de soluciones, pero si la vemos como personas que pueden crear cosas, resolverás los problemas. Toda la esencia de Kiva es que si 100 millones de mujeres de todo el mundo tienen acceso a unos cuantos millones de dólares, harán cosas muy importantes para sus comunidades.

P: Muchos de estos países tienen poblaciones masivas en la diáspora. El 80% de la población de los Emiratos Árabes Unidos consta de expatriados, como expatriado tampoco puedes abrir un negocio a menos que tengas un socio emiratí. ¿Cómo crees que ese alto número de expatriados y ese tipo de regulaciones gubernamentales ayude o inhiba la iniciativa empresarial?

R: Dubai es una circunstancia única en comparación con otras partes de la región. En cuanto a los componentes normativos, no me he topado con ellos. Donde la comunidad de expatriados está jugando un papel muy importante es en la publicidad en Internet. Todavía es relativamente incipiente en Medio Oriente, pero las principales agencias en Nueva York tienen agencias en Dubai.

P: ¿Qué va a pasar en el futuro en esa región?

R: No puedo decir el papel que jugará el Cairo, pero esto es lo que sí te puedo decir: en ocho años, dos tercios de la humanidad tendrá un teléfono inteligente. Nada va a detener eso, simplemente no hay vuelta atrás.