Royal Flush es una empresa que busca empoderar la imagen de los hombres a través de accesorios masculinos.

“Fue tan grande el dolor que sentí al ver que los únicos fistoles que había en México los vendía Hugo Boss por 2,500 pesos, que hice un pedido de 100 unidades a un proveedor oriental”, explica Maya.

“Poco a poco la gente me preguntaba adónde los podían conseguir, y yo se los vendía a 150 pesos. Sólo entre contactos y redes sociales hice una caja mensual de 15,000 pesos”, añade.

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La venta que inició en Facebook hoy es una compañía con 32 empleados que maneja tres modelos de negocio. La línea originaria fue su propia marca, Royal Flush, que explotan a través de los siete puntos de venta que tienen en la Ciudad de México y la venta por Internet. Además, distribuyen a unas 1,000 tiendas en todo el país, que venden sus mancuernillas-galleta Oreo o pisacorbatas-bigote por menos de 150 pesos.

El tercer modelo los tendrá ocupados este 2019: las franquicias. Hoy tienen una en Toluca y otra en Guadalajara, y están trabajando en el modelo financiero para licenciar Royal Flush a más interesados en distintas partes del país.

“Incluso nos piden franquicias en Estados Unidos y de América Latina. Queremos llegar a toda la república, más allá de las redes y del ecommerce”, explica Massri.

  • Empresa:Royal Flush
  • Emprendedor: Samuel Maya, 38 años
  • Socios: Issaac Massri, 35 años
  • Fecha de fundación: 2015
  • Facturación 2018: 12 mdp
  • Empleados: 32

La tecnología ha tenido y tiene un papel clave en el nacimiento y desempeño de Royal Flush. Fue gracias a Instagram y Facebook que se dieron a conocer y consiguieron un pedido de 250,000 pesos de una cadena de ropa masculina, cuando aún no tenían ni una sociedad constituida. Y es a través de Internet que también tratan posicionarse como marca que vende estilo de vida.

La actitud del hombre ante su rutina diaria la trabajan mediante publicaciones en Instagram con frases inspiradoras, como “Deja de llamarlo sueño, y empieza a llamarlo plan”, y publicaciones en su blog, como “Cuándo usar mancuernillas”, que se dirigen a su cliente target: el trabajador de cuello blanco.

“Queremos convertir a los godines en influencers, no solo en redes sociales, sino que la gente de su oficina sepa que él es el que viste bien”, explica Maya.

Junto con la divulgación vía blogposts, también hacen divulgación en empresas sobre moda y estilo, e invierten en formar a los vendedores de sus tiendas para que ejerzan de asesores.  Cuando Samuel Maya le propuso abrir un negocio de venta de fistoles a Isaac Massri, éste le respondió que no vendería “florecitas”. Pero la compañía ha demostrado que incluso tras un producto que funciona de accesorio y a modo de detalle, puede haber un gran mercado.

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