Del debate se ha dicho ya mucho. A una semana, cuando pregunto a la gente de qué propuesta se acuerdan, contestan, “el moche de manos”. Estuvimos sometidos a un bombardeo de mensajes, incluidos muchos OTROS, no verbales, de actitudes, y hasta de colores, que nos transmitieron lo que las palabras callan, que hacen que lo que escuchemos tenga sentido o no.

Como ciudadanos, somos responsables de la contratación de una posición clave. Necesitamos poner atención para decir lo que a nuestro juicio hace sentido. Finalmente, al presidente le pagamos nosotros, y tenemos la última palabra para decidir quién asume la posición.

Regresando que nos ocupa que son los mensajes sólo a través de colores y accesorios, en definitiva, el “empaque y entrega de mensajes” lo tienen que mejorar los candidatos, y lo podemos aprender en cabeza ajena para nuestras organizaciones.

Estemos conscientes que al debate los candidatos llegaron en términos prácticos:

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  • Margarita Zavala, buscando desmarcarse de la sombra de su esposo, y con el reto de la valía que aporta al proceso, además, en un país machista.
  • José Antonio Meade, con bajo posicionamiento sobre él en el país pese a los cargo que ha ocupado, y una necesidad fuerte de desmarcarse del partido que lo postula.
  • Ricardo Anaya, con necesidad de demostrar que, sin los años de experiencia, simplemente de vida de sus contrincantes es capaz de liderar una nación.
  • Andrés Manuel López, llega muy seguro y cómodo por la ventaja en las encuestas, y con mensajes probados. Necesita evitar darle juego a los demás.
  • Jaime Rodríguez, “El Bronco”, sin nada que perder y necesita aprovechar el foro para darse a conocer a nivel nacional.

Las lecciones del debate para cualquier organización

1) Utiliza los colores estratégicamente

Si partimos del cómo llega cada candidato al debate, es lógica la elección de colores en los atuendos de cada uno. Recordemos que de traje sastre azul marino fueron vestidos Margarita Zavala, José Antonio Meade, Ricardo Anaya y El Bronco. Y en negro fue Andrés Manuel López.

El azul marino denota tranquilidad, autoridad, confianza, lealtad, y también es el principal color transmisor de poder. Mientras que el negro es un color opresivo, que se asocia con la autoridad y el respeto. El negro debe evitarse cuando se busca generar un nivel de comunicación abierto y dinámico, o se quiera convencer a un auditorio.

Blusa y camisas blancas que apoyan el mensaje de transparencia.

El color de las corbatas lo comento en accesorios

2) El error más común es utilizar cortes y tallas incorrectas.

Lo que vemos, lo traducimos en el inconsciente, en creencias.

“El Bronco” usó un pantalón largo, saco y camisa con mangas cortas para él, que nos habla de falta de atención a los detalles, y apelan a su marca de “El Bronco”. Mientas que, aunque Andrés Manuel usó un traje ENORME, que habla de falta de interés en el evento.

El error de Margarita fue utilizar un saco con hombreras que lejos de darle estructura, la hacen ver cuadrada. Su acierto fue llevar pantalones en términos del mensaje de toma de decisiones duras. Me encantaría verla en un traje sastre con vestido, con el que puede mandar el mensaje de “comandante” sin necesidad de vestirse como NO hombre. La blusa, aunque manda un mensaje de sencillez, en combinación con el saco, se pierde.

3) Los detalles y accesorios deben tener un sentido que apoyen tu mensaje

En términos sociales, las corbatas o se ponen bien anudadas para que tapen el primer botón de la camisa, deben caer en forma recta por la mitad del pecho hacia el cinturón, y deben tener un largo máximo de hasta una pulgada por debajo del centro de la hebilla, o mejor te la quitas.

  • Andrés Manuel contribuyó con su corbata mal anudada y chueca a su mensaje de poco interés en el evento.
  • La corbata angosta de Anaya fortalece un mensaje de una nueva generación que se atreve sin salirse del protocolo a hacer cosas diferentes.
  • Para Meade era una oportunidad ideal para desmarcarse visualmente del PRI. Le ayudó que con el efecto de las luces a través de la TV se viera vino, que ayuda a generar credibilidad.
  • El Bronco utilizó una corbata morada que acentúa su mensaje en la transformación, y en su caso de diferenciación de sus contrincantes. Un nudo chico en la corbata en su caso da la impresión de tener algo atorado, pero abona igualmente a la congruencia de su marca.

El rebozo es sin duda símbolo de mexicanidad, del que Margarita ha buscado mostrarse orgullosa. En los últimos meses la hemos visto menos con él, y lo ha empezado a utilizar de forma más estratégica como lo fue el domingo para la foto de los cinco candidatos, formando una M con él. Mi crítica a este rebozo en particular es que le faltó color y que se ve de una textura pesada para usarse en un mes como abril.

Los anteojos que Ricardo utilizó le agregan un toque de intelectualidad, e inclusive de analista. Le ayudan, frente a contrincantes de mayor edad, a asociarlo a experiencia, análisis y educación. Ojalá consiga unos en mate que no manden charolazos a los espectadores.

La esclava de “El Bronco”, aunque un distractor, abonan a su marca, pero no así la pluma que saca al tiempo de la bala, que distrae de su historia. A Meade le resta también el uso de la pluma. A ambos les quita confianza.

Si nos vamos ahora a pies y cabeza, podemos reconocerle a Margarita el estar parada en tacones, y además altos, durante más de dos horas. En su caso, los tacones con muy delgados para su complexión y muy altos para el evento. Los zapatos son una base visual. Con tacones delgados debajo de cuerpos grandes, hace que se perciba a las personas con poca estabilidad.

El maquillaje de Margarita estuvo cargado jugándole en contra a la congruencia con su marca, la ocasión y el efecto de la cámara.

El pelo de López Obrador sin orden, con falta de forma, abona a la congruencia de su mensaje de falta de interés, vs, el peinado de Margarita muy natural para enmarcar su cara. Por otro lado, aunque sin duda práctico el corte de pelo de Anaya, lo hacen ver más niño.

4) Apoyos visuales

Apoyos visuales tuvieron Meade, Anaya y López. Los de Andrés Manuel tienen el reto de cantidad de texto, los de Anaya el tiempo que los muestra y el de Meade el tamaño de la fuente.

En conclusión, al interpretar en conjunto el mensaje a través de los colores, ropa y accesorios de los candidatos, fue de:

  • Una Margarita que busca respeto y ser vista como par ante y entre sus contrincantes;
  • Un José Antonio que busca posicionarse como confiable pese al partido que representa, y pone atención en los detalles (en términos reales, fue el mejor vestido);
  • Un Ricardo que busca posicionarse como autoridad, y nueva generación, pese a la falta de canas;
  • Un Andrés Manuel que busca mandar mensaje de congruencia a su base de falta de interés en lo que los demás tengan que decir;
  • Un Jaime, que busca posicionarse como transformador, aunque tosco, … por no decir “Bronco”.

Los colores dicen lo que las palabras no pueden. Apoyan o contradicen mensajes, y cada vez más en la política, y en la empresa se consideran como parte de la estrategia de comunicación de los líderes.

 

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