A menudo confundimos “líder transformador” con “administrador del cambio”. Y son dos cosas diferentes. Alguien puede ser un buen administrador de cambios, pero puede no ser un buen líder transformador. Sin embargo, cuanto más grande es un líder, más probable es que sea más transformador.

En primer lugar, vamos a discutir lo que es la administración de cambio. Es un esfuerzo de una gerencia para ejecutar actividades que podían hacer la diferencia con mejoras incrementales. Un cambio puede ser fácilmente medido y cuantificado, ya que es mayormente tangible, por lo tanto, puede ser identificado a simple vista. Un ejemplo de “cambio” es un aumento de los ingresos o la productividad.

Por otra parte, una transformación es un cambio profundo donde las mejoras aparecen tanto en forma tangible como intangible. Esto significa que las mejoras pueden ser medidas, cuantificadas y experimentadas de otras maneras. La transformación va más allá de lo que se puede ver a simple vista, ya que mejores resultados pueden dar lugar también a avances fundamentales. Un ejemplo de una “transformación” es cuando una organización mejora su cultura general de ser centrada en el producto a ser centrada en el consumidor.

Es así que un “líder transformador” provoca cambios en varios niveles simultáneamente. Ellos inspiran, motivan y llevan a la gente a su yo más óptimo haciendo mejoras significativas para la organización. Juntos, un “líder transformador” desarrolla un futuro digno de los esfuerzos de las personas y para la plusvalía de los accionistas.

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Un “líder transformador” se gana la confianza de todas las partes involucradas para avanzar e ir más allá de lo que están acostumbrados. Las nuevas actividades basadas en las creencias y suposiciones transformadas sacan lo mejor de la gente y, eventualmente, de la organización.

Así que, ¿cómo puede uno convertirse en un “líder transformador” en lugar de un “administrador de cambio”?

Primeramente, analiza en lugar de simplemente ejecutar.

La ejecución es importante, de eso no hay duda. Sin embargo, ejecutar mientras se analiza constantemente que es lo mejor para la organización y las personas interesadas va más allá de simplemente “administrar”. Como líder, necesitas entender el impacto de una actividad, los fundamentos y el bien mayor.

En segundo lugar, crea una visión en lugar de crear metas.

¿Qué significa la visión de la compañía para todos los involucrados? Si bien incrementar las ganancias es una meta admirable, ¿involucra mejorar la vida de todos los involucrados en la organización? Un buen líder transformador y visionario entiende ambos e impone su visión en cada actividad orientada a las metas.

En tercer lugar, inspira en lugar de simplemente producir.

Cada producto o servicio debe hacer más que simplemente un resultado de acciones. Debe también inspirar con su alta calidad y su posición de liderazgo en el mercado. Un producto o servicio transformador inspirará futuros productos y a los competidores. Un buen líder transformador entiende esto perfectamente bien.

Cuarto, crea una línea de tiempo y ata cada evento a la visión.

Dado que cada objetivo tiene un límite de tiempo, desarrolla una clara línea de tiempo que incluya los eventos de los logros significativos terminados o actividades importantes. ¿Cada evento se adhiere a la visión? Revisa y vuelve a revisar cada vez para asegurarte de que cada actividad se adhiere a la visión general.

Quinto, atrévete a soñar en grande y sigue adelante.

No solo sueñes, sino también continua adelante. Un buen líder se asegura de que seguir a través de cada una de las metas sea la llave del éxito. Después de todo, el éxito viene por añadidura. Cuando cada meta es bien ejecutada con alta calidad del producto y en alineación con la visión general, la transformación continua tiene lugar.

Por último, ser un líder transformador requiere mucho más que solo ser un administrador del cambio. Necesitas incorporar la visión y fundamentos de la compañía mientras te aseguras de alcanzar las metas. Después de todo, una transformación puede ser evidente a simple vista como sentirse con el corazón.

 

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