La normalización en los lazos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba, podría ayudar a la ex secretaria de estado a conseguir popularidad entre los votantes latinos, especialmente los más jóvenes, en las elecciones de 2016.

 

Reuters

 

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Hillary Clinton, una potencial candidata para las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, reconoce un regalo político cuando lo ve.

Ella se apresuró a aplaudir esta semana cuando el presidente Barack Obama, un colega demócrata ya no tiene que enfrentarse a un electorado, relajó la política estadounidense hacia Cuba.

Aunque la decisión ha sido atacada por los republicanos que se oponen a restaurar los lazos con la isla de Gobierno comunista, la acción tiene el poder de consolidar el apoyo de los demócratas entre los votantes latinos y atraer a los votantes en estados agrícolas como Iowa, deseosos de hacer negocios con La Habana.

La medida unilateral de Obama ha sacudido suavemente la carrera para sucederlo, dejando al descubierto las divisiones entre los republicanos y posiblemente ayudando a los demócratas, ya impulsados por su decisión de reformar la política de inmigración.

Los potenciales contendientes republicanos Jeb Bush y Marco Rubio se adhirieron a la línea dura tradicional respecto a Cuba y criticaron duramente a Obama. Pero el senador de Kentucky Rand Paul, que tiene una inclinación libertaria, respaldó la nueva política.

Un probable candidato en la carrera a la presidencia, Paul dijo a una emisora ​​de radio de Virginia Occidental que el embargo de 50 años contra Cuba “no ha funcionado”.

Clinton, ex secretaria de Estado de Obama, también había afirmado que la política anterior no funcionaba, y en su libro de memorias, “Hard Choices” escribió que instó a Obama a modificarla. Ella dio la bienvenida al cambio en un comunicado el miércoles.

Los demócratas sostienen que la aceptación de Clinton a la postura de Obama sobre Cuba podría ayudarla en el estado clave de Florida con los votantes latinos, especialmente los más jóvenes, que son menos propensos que los adultos a oponerse fuertemente al Gobierno cubano.

De los 1.5 millones de cubano-estadounidenses de Estados Unidos, alrededor del 80% vive en Florida.

“Creo que va a ayudarla con la gente más joven”, dijo el estratega demócrata Bud Jackson de Clinton.

A los latinos ya les gusta lo que ven en Clinton.

Una encuesta de Telemundo/NBC News/Wall Street Journal reveló el jueves que el 61% de los latinos se ven apoyando a Clinton en el 2016, 11 puntos más que la población general.

Pero hay riesgos potenciales para Clinton. Ella tendrá que replantear algunas de sus posiciones o arriesgarse a que la acusen de que simplemente representa el tercer mandato de un presidente que carga con un índice de aprobación del 40%.

En su batalla de 2008 por la candidatura presidencial demócrata que ganó Obama, Clinton lo acusó de ser “ingenuo” por ofrecerse a reunirse con los líderes de naciones renegadas como Cuba sin imponer condiciones.

Desde que ha estado ofreciendo señales de que podría participar en la carrera presidencial, Clinton ha optado en buena parte por no separarse de Obama excepto para cuestionar su decisión de no armar a los rebeldes sirios, como revela su libro de memorias.

Lanhee Chen, un académico de la Hoover Institution que asesoró a la candidatura presidencial del republicano Mitt Romney en 2012, dijo que si Clinton está “tratando de sacar cierta distancia de la política exterior del presidente de alguna manera, no le sería útil tener algo donde esté perfectamente alineada con él”.

 

 

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