En la mayor quiebra de un fabricante japonés, Takata Corp., que fuera la productora número 2 a nivel mundial de airbags, se declaró en bancarrota afectada por el escándalo de la venta de millones de artículos defectuosos.

El caso dio lugar a la mayor llamada a revisión de productos de la historia del sector automotriz, con 100 millones de bolsas de aire suministradas a todos los grandes fabricantes de vehículos, incluidos Honda, Toyota, Nissan, BMW, Ford y General Motors.

Takata, además, anunció su adquisición por parte Key Safety Systems (KSS), fabricante de autopartes con sede en Michigan, Estados Unidos, propiedad de la firma china Ningbo Joyson Electronic, por 1,600 millones de dólares.

La firma nipona se enfrenta a numerosos juicios con reclamaciones millonarias y también padece decenas de miles de millones de dólares en costos y pasivos tras años de llamados a revisión y demandas.

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Los pasivos totales de Takata podrían situarse en 15,000 millones de dólares, según cálculos de Tokyo Shoko Research Ltd. citados por Reuters.

Por ello, solicitó este lunes protección por bancarrota en un juzgado de Tokio, en tanto que la filial de la empresa en Estados Unidos, TK Holdings, se acogió el domingo al capítulo 11 de la ley de quiebras de ese país en Delaware.

La quiebra también afectará a las diferentes sedes de la empresa, situadas principalmente en China y México, de acuerdo con AFP.

 

Reorganización en puerta

KSS indicó que se prevé que terminar la compra de Takata el primer trimestre de 2018 y que el resultado será un proveedor de primer orden con unos 60,000 empleados en 23 países; además, prometió que mantendrá una parte “considerable” de los empleados y fábricas en Japón.

“KSS adquirirá la principal parte de Takata, excepto algunos activos y operaciones vinculados con los airbags”, apuntó la firma estadounidense en un comunicado.

“La fuerza de una mano de obra competente, de su presencia geográfica y de sus excepcionales volantes, cinturones de seguridad y de otros productos de seguridad, no ha disminuido”, dijo Jason Luo, director general de KSS.

Lo que quede de la compañía nipona se reorganizará para seguir produciendo los millones de airbags que tienen que ser sustituidos.

A su vez, el director de Takata, Shigehisa Takada, heredero de la familia fundadora y quien había descartado durante mucho tiempo la quiebra, se felicitó de la decisión de KSS, al que calificó de un “comprador ideal”, y prometió que dimitirá “en el momento apropiado” tras la venta.

La empresa japonesa fue muy criticada por su gestión de la crisis, pues primero rechazó su responsabilidad y luego se disculpó públicamente varias veces sin dar explicaciones detalladas del problema, mencionó AFP.

A principios de año, agregó, Takata llegó a un acuerdo con las autoridades estadounidenses para declararse culpable de los airbags defectuosos y pagar una multa de más de 1,100 millones de dólares para escapar a un juicio.

La bolsa de Tokio suspendió las acciones de Takata, las cuales perdieron un 95% de su valor desde que estalló el escándalo en 2014, gracias a una investigación de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidso (NHTSA, por sus siglas en inglés).

Takata utilizaba en sus airbags un agente químico, el nitrato de amonio, sin acompañarlo de un agente desecante, una combinación que le impide absorber la humedad y que, en condiciones climáticas extremas, puede llegar a explotar.

 

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