La lógica aplicada por los senadores al nombrar a los nuevos comisionados de energía fue ubicar qué tipo de profesionistas faltan en los órganos reguladores.

 

 

Los nombramientos de cinco nuevos comisionados (dos para la Comisión Nacional de Hidrocarburos y tres para la Comisión Reguladora de Energía) equilibrarán el perfil de esos órganos reguladores del sector energético, pero su designación se convirtió en un ardid legislativo.

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La Comisión de Energía del Senado aprobó durante la noche y madrugada del pasado 10 de septiembre los nombramientos de Héctor Alberto Acosta y Sergio Henrivier Pimental Vargas como comisionados de la CNH, quienes tendrán que ser votados y, en su caso, avalados por el pleno de la Cámara alta.

Del mismo modo, para la Comisión Reguladora de Energía (CRE) fueron elegidos por unanimidad (11 votos del presidente, secretarios e integrantes de la Comisión de Energía) Marcelino Madrigal Martínez, Cecilia Montserrat Ramiro Ximénez y Jesús Serrano Landeros.

Si se analiza la currícula de cada uno de los seleccionados que comparecieron en las ternas, en una sesión que se extendió durante siete horas, queda claro que todos tienen amplia capacidad técnica y experiencia profesional, aunque no todos pudieron acreditar probada experiencia en el ramo de la energía.

Los candidatos que más destacaron durante las comparecencias, por el dominio de los temas energéticos y sus iniciativas para contribuir al fortalecimiento y eficacia de los órganos reguladores, fueron Sergio Henrivier Pimentel Vargas (consejero Jurídico adjunto de la Presidencia, quien al final ganó en la terna) y Ulises Neri Flores (director general de Medición de la CNH).

En contraste, la participación del director general adjunto de lo Contencioso de la Sener, Arturo Martínez Salas, dejó dudas sobre su designación en la terna por su falta de dominio sobre el tema; mientras que la coordinadora de Políticas de Transformación Industrial de Hidrocarburos de la misma dependencia, Rosanety Barrios Beltrán, mostró altanería y arrogancia por su trayectoria profesional de 30 años.

La comparecencia de Cecilia Montserrat Ramiro Ximénez, economista investigadora del Centro Mario Molina –quien fue favorecida por el voto pactado de los panistas, priistas y del verde ecologista–, también dejó mucho que desear, pero como ya todas las currículas habían sido analizadas y aprobadas previamente por los legisladores, al parecer no importó que unos mostraran más desenvoltura, capacidad y conocimientos en su comparecencia.

La lógica que aplicaron los senadores fue ubicar qué tipo de profesionistas faltan en los órganos reguladores. En el caso de la CNH sólo tiene economistas e ingenieros, así que le faltaban abogados con capacidad para formular contratos eficaces en las asignaciones de proyectos petroleros y de gas.

Para la CRE, la Comisión de Energía que encabeza el priista David Penchyna, designó a los ingenieros Marcelino Madrigal Martínez, especialista del Banco Mundial, quien demostró conocimientos brillantes acerca del sector, y Jesús Serrano Landeros, con amplia trayectoria, pero en la exposición fue opacado por su contrincante Edmundo Gil Borja.

Y aunque la designación de los comisionados generó molestia entre los perredistas de la Comisión de Energía, liderados por el senador Rabindranath Salazar, lo que verdaderamente los mantiene indignados es la designación de Luis Téllez Kuenzler, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, como miembro independiente del Comité del Fondo Mexicano del Petróleo, aunque también destacan nombres de empresarios que no gustaron que se integrarán como consejeros independientes de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad (CFE)

Para los priistas, la designación del también ex secretario de Energía no representa conflicto de intereses, ya que no tendrá voz en la toma de decisiones ni estará vinculado con la asignación de proyectos o contratos petroleros.

Lo que sin duda los legisladores consideraron como un acierto es la designación del Premio Nobel de Química Mario Molina, como consejero independiente de la CFE. Esta decisión también obliga a analizar el posicionamiento del Centro Mario Molina en la nueva estructura del sector energético, ya que de golpe y porrazo ganó dos espacios: uno en la CFE y otro en la CRE.

 

 

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