La violencia desatada a raíz de una reforma gubernamental que pretendía elevar las cuotas del Seguro Social afectó al turismo de Nicaragua. Hoy la ocupación hotelera es de 30% en San Juan del Sur, Tola, Playa, Maderas, Playa Hermosa y en algunos sitios del municipio de Rivas, indica la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur).

El problema es grande, pues esta actividad impacta a un conjunto de servicios que, de acuerdo con la Canatur, el año pasado generaron 840 millones de dólares (mdd).

La institución esperaba llegar a 900 mdd en 2018, pero calcula que difícilmente alcanzará 700 mdd.

Y el entorno se pondrá peor para los meses de julio y agosto, asegura Lucy Valenti, presidenta de la Canatur: “La situación es difícil porque tenemos muchas habitaciones vacías”, indica.

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Diversos hoteles y restaurantes han despedido a, por lo menos, 60% de sus empleados, en tanto que otros han anunciado cierres temporales o indefinidos, como el Hotel Mansión Teodolinda, en Managua. La franquicia Tony Roma’s postergó indefinidamente su inauguración, prevista para el mes de mayo.

Alam Codero, gerente general de TreeCasa Resort, ubicado en la Costa Esmeralda, dice que la poca ocupación le está generando pérdidas de por lo menos 50,000 dólares mensuales. Pero también recuerda que Nicaragua está en temporada baja, en la que suelen haber despidos, por lo que no todo es culpa de la crisis.

Ante la adversidad

Valenti asegura que para hacer frente a la situación los empresarios han creado mesas de trabajo: “Trabajamos en un plan de contingencia que se echará a andar cuando estén dadas las condiciones de volver a empezar con fuerza en el turismo”. Explica que se contratará una empresa publicitaria internacional que ayude a hacer campañas para enfrentar crisis.

Por otro lado, las operadoras siguen visitando a sus clientes en Europa para decirles que una vez que pase el problema se podrá seguir disfrutando de las bellezas naturales de Nicaragua.

Las empresas turísticas deben apostar a ser creativas y pensar no en ganar, sino en cómo perder menos, porque cuando hay crisis los consumidores ahorran al máximo y sólo gastan para adquirir alimentos, medicinas y combustible, considera Néstor Avendaño, director ejecutivo de Consultores para el Desarrollo Empresarial (Copades) de Nicaragua.

Recomienda a las empresas operar con la menor expresión de trabajadores. Si son empresas familiares sus dueños deberán trabajar hasta sin salario. Además, tendrán que ser muy originales en sus ofertas para captar a los turistas locales.

 

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