Este texto se publicó originalmente el 17 de octubre de 2017

 

Las armadoras no son las únicas compañías que trabajan en el desarrollo de autos autónomos; también lo hacen las empresas especializadas en autopartes, así tengan que reinventarse.

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Es el caso de Faurecia, el séptimo mayor proveedor de partes automotrices del mundo, que entró en una metamorfosis: de ser una compañía que manufactura componentes tradicionales, a una de tecnología enfocada en la movilidad sustentable y la asistencia inteligente dentro del automóvil, hasta llegar al auto autónomo.

La compañía francesa tiene 15 plantas en México, dos centros de investigación y desarrollo, y uno especializado en servicios compartidos.

“Históricamente, éramos una empresa de componentes que manufacturaba partes, y esas partes en muchos casos podían ser commodities”, comenta Donald Hampton, presidente de Faurecia Interiores Norteamérica, en entrevista con Forbes México. “Queremos irnos más hacia una empresa de tecnología […] dentro de la cabina del vehículo”.

Se han identificado algunas tendencias que han impactado a casi todas las industrias, y que, en el caso del sector automotriz, demandan flexibilidad y que esté listo para la transformación, señala Lance Bultena, socio del despacho Hogan Lovells, en Washington D.C. La población mundial es cada vez más joven y urbana, el clima global está en proceso de cambio y la conectividad crece exponencialmente vía las tecnologías, que, por lo demás, avanzan rápidamente.

“La conectividad, la seguridad y las nuevas opciones de movilidad se convertirán en asuntos que sólo serán resueltos a través del uso de tecnologías de vanguardia y un mayor conocimiento de las necesidades de la sociedad, la cual ha cambiado sus patrones de conducta”, indica un documento elaborado por este despacho.

La tecnología es aún un factor disruptivo para la industria automotriz tradicional, y el avance en autos eléctricos y autónomos sigue adelante, señala Clark Schultz, de la firma de análisis Seeking Alpha.

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Tras el vehículo autónomo

Faurecia trata de adaptarse al nuevo entorno. Sus clientes, las armadoras, trabajan a todo vapor en el desarrollo de sus propios vehículos autónomos y en soluciones menos contaminantes.

Nissan, por ejemplo, se alista para lanzar su vehículo autónomo dentro de tres años. La marca se va hacia la movilidad (Intelligent Mobility), que contempla los autos autónomos y que, en 2020, serán una realidad y no solamente un concepto, comentó Mayra González, presidenta y directora general de Nissan Mexicana, en una conversación reciente que sostuvo con Forbes México.

Esta automotriz espera lanzar su automóvil con esta tecnología en el año 2021.

“Ford producirá, de forma masiva, coches completamente autónomos dentro de cinco años”, dijo el año pasado Mark Fields, ceo de Ford Motor Company hasta mayo pasado, cuando fue sustituido en el cargo por Jim Hackett, quien estaba al frente del proyecto de vehículos autónomos. “Eso significa que no habrá volante, acelerador, frenos y, desde luego, no se necesitará un conductor”.

Faurecia, que desde su planta en Puebla abastece a empresas como Audi, BMW, Fiat Chrysler Automóviles (FCA) e incluso a Tesla, trabaja para responder a las necesidades tecnológicas de este revolucionado sector.

La ampliación de sus instalaciones en Huejotzingo, en la que invirtió 600 millones de pesos (mdp) e inauguró en junio pasado, es parte de sus preparativos. El complejo de Faurecia en Puebla abastece al mercado local, a Estados Unidos, Brasil y Europa.

En la planta recién expandida, donde se crearán 600 nuevos empleos, se producirán paneles de puertas y tableros de instrumentos para autos premium de última generación.

“Ésta es la única planta en el mundo, fuera de Europa, que hace este tipo de gama decorativa”, dice Hampton. Las partes que se producirán, de materiales diversos, estarán destinadas a las cabinas de los vehículos. “Decoraremos la cabina y podemos tomar aluminio y madera real para mejorar la apariencia y eso ya se hace en esta planta [de Puebla]”, comenta.

 

Inteligencia a bordo

Más allá del diseño, Faurecia trabaja en cabinas predictivas, que permitirán dar un diagnóstico sobre el ritmo cardíaco del conductor y su nivel de estrés, e informar cuántas veces cierra los ojos por minuto, entre otros datos que pueden poner en riesgo la seguridad de las personas. Cada año se reportan en el mundo cerca de 1.3 millones de muertes asociadas al tráfico vehicular, sobre todo por errores del conductor, según el informe de Hogan Lovells.

“Lo que queremos es ser más que un proveedor de interiores, escapes o de asientos”, indica Hampton. “Queremos enfocarnos en movilidad sustentable y vida inteligente a bordo; entonces empezaremos a hacer cosas más técnicas, que soportarán a los usuarios en su experiencia en el auto, mientras vamos hacia adelante en cosas como cabinas inteligentes”.

Para este cometido, Faurecia adquirió Parrot Automotive, una firma especializada en conectividad, con lo que la cabina tendrá una interfaz para conectar al usuario con una máquina inteligente. Ambas compañías trabajarán también en proporcionar versatilidad dentro de la cabina y en que el conductor pueda ajustar las consolas y pantallas del auto según sus necesidades.

“La asociación con Parrot Automotive es una oportunidad única para acelerar el desarrollo de nuestra oferta de cabina del futuro La combinación de experiencia y tecnología de las dos compañías nos permiten ofrecer a nuestros clientes productos innovadores para aplicaciones autónomas”, dijo en un comunicado Patrick Koller, consejero delegado de Faurecia.

Donald Hampton agrega que, en un futuro, Faurecia ayudará a ajustar características como la temperatura, la iluminación y la música en el automóvil. “Nos enfocaremos en mejorar la experiencia del usuario, especialmente mientras nos vamos moviendo más a una conducción autónoma. Eso es lo más importante para nosotros, para que la cabina se mueva en un ambiente más amigable para el usuario”, afirma.

El cambio tecnológico en la firma implica la contratación de más ingenieros y mayor capacitación, lo cual ocurrirá de aquí a cinco años, asegura Hampton, sin dar mayores detalles al respecto.

 

Bien capacitados

En México, la firma tiene más de 9,500 empleados, entre ellos 7,000 operadores de producción y alrededor de 2,500 ingenieros y técnicos. En lo que va de 2017, se aumentaron 1,300 puestos laborales en el territorio nacional, entre todos los grupos de negocios.

Algunos de estos operadores fueron enviados a una planta de la compañía en Polonia para capacitarlos en tecnologías que no se aplicaban en México. Hace dos años, el centro de investigación y desarrollo en Puebla tenía 45 personas para un cliente en especial, pero ahora dan servicio a cinco firmas, comenta Juan Farías, vicepresidente de Faurecia Interiores de México.

Hoy son 110 personas en ese centro, que atiende a la División de Ingeniería y Desarrollo y a la de Administración o Gestión de Proyectos en Interiores. Pero el número aumentará a 150 o 180 para finales de 2018, con la inauguración de las nuevas instalaciones.

Los nuevos autos tienen más componentes electrónicos y de sensores que hace cinco años y, en cuanto a interiores, los materiales deben ser mejores en lo sensorial, más agradables a la vista y al tacto, lo que se logra con recubrimientos de aluminio, madera y cerámica, explica Farías.

Por ejemplo, los vehículos ya se valen de switches o de sensores para manipular algunas partes del automóvil, en lugar de botones de gran tamaño.

Por otro lado, Faurecia capacita entre 1,200 y 1,500 empleados cada año en Faurecia University, que tiene campus en México, China, Francia y Estados Unidos, en materias como Finanzas o Procesos Especializados de la Producción. Su centro de investigación y desarrollo más importante está en Francia, y hay uno más en Michigan, Estados Unidos.

Además, en México tiene dos centros de investigación: uno para interiores de los autos y otro para fundas y asientos.

Ante los cambios que hay en la industria automotriz, es necesario capacitar a los trabajadores, sobre todo los de autopartes, para enfrentar la transformación en la industria, dice Eduardo Miranda, coordinador general de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC).

La CROC tiene una alianza con la Universidad Tecnológica de Puebla para impartir diplomados a los trabajadores de Faurecia en materias como Supervisión y Operación de Robots de Inyección de Plástico.

“En lugares como San Luis Potosí y Guanajuato, la industria automotriz tiene problemas para encontrar los perfiles de los trabajadores que necesita. Por ello trabajamos en el desarrollo de estándares de competencia laboral y certificación de competencias para capacitar”, comenta Miranda.

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