La acumulación excesiva de la riqueza en el 1% de la población, así como de los exorbitantes salarios de accionistas y altos directivos está impulsada en gran medida por los bajos salarios y la erosión de los derechos laborales de los empleados alrededor del mundo.

De acuerdo con el informe “Premiar el Trabajo, No la Riqueza”, elaborado por Oxfam, los salarios de los trabajadores aumentaron en promedio 2% anual mientras que la riqueza de los multimillonarios se incrementó 13% durante un año.

El estudio alerta que cada vez es más común que tener un trabajo no significa escapar de la pobreza.

En la industria textil, por ejemplo, los directores generales de cualquiera de las cinco principales marcas de moda ganan en cuatro días, lo mismo que una trabajadora del sector textil de Bangladesh durante toda su vida, detalla el estudio publicado este lunes.

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“Esta situación es el resultado de una confluencia de factores que aumentan el poder de negociación de los más poderosos y reducen el de los sectores más desfavorecidos”, señala la organización internacional enfocada en “poner fin a la injusticia de la pobreza y acabar con la desigualdad”.

El sector de la población más afectado por los bajos salarios y las condiciones precarias de empleo son las mujeres que están sobrerepresentadas en los empleos peor remunerados.

“Los trabajos más precarios predominan en el sector informal de la economía, que por lo general no está regulado. Las mujeres y los jóvenes son la mayoría de los trabajadores del sector informal. Esta situación favorece a algunos de los actores más poderosos de la economía mundial”, advierte el estudio que también advierte que 82% de la riqueza mundial generada en 2016 se concentra en 1% de la población mundial.

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A través de la subcontratación de empresas más pequeñas que a su vez, contratan de forma irregular, pagan salarios más bajos y ofrecen trabajos menos seguros, lo que permite a las grandes empresas evitar sus obligaciones en materia laboral.

Además de garantizar que todos los trabajadores reciban un salario digno, el organismo recomienda, limitar los dividendos de los accionistas y altos directivos.

“Las grandes empresas pueden optar por dar prioridad al bienestar de su personal con mejor retribución a base de evitar remunerar a sus accionistas mediante el reparto de dividendos, ventas de acciones, o el pago de bonos a sus directivos, hasta que todos los miembros del personal perciban salarios dignos”, apunta el reporte de Oxfam.

Señala que las empresas pueden optar por compartir un porcentaje de sus beneficios con los trabajadores que menos ganan en sus cadenas de suministro, así como apoyar la igualdad de género en el trabajo.

 

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