Por Ximena Soto

Las empresas de aviones privados buscan nuevos modelos para competir, ahora que la industria volvió a “despegar” en Centroamérica y el Caribe, después de recesiones intermitentes que tuvieron lugar en los últimos 15 años, tiempo en el que cambiaron las necesidades de los usuarios.

Por ejemplo, transportarse de este modo dejó de ser un lujo exclusivo de familias adineradas en todo el mundo. La razón es simple: mantener una aeronave en el hangar puede salir más caro que pagar a una compañía cuando se requieren.

Además de eso, el desarrollo de infraestructura terrestre ha disminuido los tiempos e incomodidad de viajar en coche, y esto ha implicado una disminución de la demanda de servicios aéreos privados en la región de Centroamérica y el Caribe.

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“En vez de pagar 200 dólares por pasajero para tomar un avión, los turistas prefieren tomar la autopista por una hora y media, y eso hizo que tuviéramos la obligación de migrar a otras cosas que nos permitieran ser un negocio”, recuerda Omar Chahin Lama, ceo y fundador de la aerolínea dominicana Air Century, que ofrece sus servicios desde 1992.

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Por otro lado, sucesos internacionales como ataques terroristas y crisis económicas también han sido clave para las subidas y bajadas de la industria. Después del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, la industria de vuelos comerciales se vio afectada con una pérdida de 5.9% de sus pasajeros en ese año, y 7.3% el siguiente, pues no sólo las regulaciones para aerolíneas y pasajeros se endurecieron, sino que se vivió una histeria colectiva mundial que consideraba peligrosos a los vuelos comerciales.

“Las personas que tenían dinero preferían sentirse más seguros al viajar, y tuvimos que comprar más aeronaves para cumplir la demanda de vuelos privados”, dice Chahin. Agrega que fue testigo de un auge del sector privado durante los siguientes tres años, cuando se dedicó a volar llevando a familias a diferentes destinos.

Sin embargo, este momento de la industria se acabó cuando la memoria colectiva y las regulaciones se estabilizaron. Aún así, los vuelos privados seguían siendo considerados por ciertas familias y ejecutivos que buscaban comodidad y privacidad.

Entonces llegó la crisis de 2008, que ya anunciaba su llegada a finales del año anterior, y que significó un estancamiento en toda la industria de lujo del mundo, incluyendo los vuelos privados, debido a que las empresas comenzaron a recortar gastos y el turismo no era una prioridad para el público.

Las consecuencias de esta crisis duraron hasta 2015, cuando la demanda volvió a subir, pero la industria ya no era la misma y la curva de aprendizaje y exploración del mercado comenzó de nuevo.

Así fue como Air Century, que empezó como empresa de vuelos privados, tuvo que evolucionar rápidamente, encontrar un nuevo nicho de mercado e integrarse a la aviación comercial.

Hoy ya cuenta con rutas establecidas dentro y fuera de República Dominicana, y continúa con su oferta original de aviones privados; sin embargo, tuvo que encontrar su espacio en la nueva industria: “Necesitábamos una temporada que nos ayudara a crecer, entonces empezamos a hacer rutas comerciales y transporte de tripulación”, cuenta Chahin, el empresario que hizo alianzas con las aerolíneas europeas para volar a sus tripulaciones hacia las ciudades en donde pernoctan.

Diversificarse o morir

La evolución de Air Century y otras empresas similares de la región les ha permitido mantenerse vigentes. Desde servicios turísticos completos hasta urgencias médicas, cada una ha encontrado una nueva versión del vuelo privado, y esa diversificación amplió la industria y permitió la entrada de nuevas compañías.

“Hace 25 años había dos o tres empresas de vuelos privados en la región dominicana, hoy son unas seis compañías de vuelos charters, aeroambulancias y demás servicios”, dice Geraint Barrot, director de operaciones de Reef Jet, una empresa de vuelos privados basada en República Dominicana, quien coincide que antes de 2008 la industria tenía un crecimiento anual de 20%, pero la crisis congeló a la industria aeronáutica.

Reef Jet también encontró su propio nicho de mercado: “Nos vendemos como la primera aerolínea de ocio de República Dominicana. Tenemos otras compañías de turismo, nos autoabastecemos de pasajeros y operamos las rutas que ya tenemos. Vendemos más la experiencia completa que sólo el vuelo”, comenta el ejecutivo y también piloto, quien encontró en el negocio familiar un futuro rentable y promisorio.

Esta empresa ofrece excursiones aéreas, también lleva a pasajeros a destinos turísticos y excursiones en tierra y los regresa a su origen.

Entre estas experiencias holísticas están los viajes internacionales a lugares como Bahamas, la isla Tórtola y las Islas Vírgenes Británicas, despegando desde el aeropuerto internacional de Punta Cana, que incluyen paquetes de transporte terrestre, aéreo y tours en tierra. Por otro lado, hay empresas que se enfocaron en los vuelos médicos como Helidosa Aviation Group, que cuenta con servicio de aeroambulancias en el Caribe y el resto del mundo. Su oferta de valor incluye servicio los 365 días del año las 24 horas del día, soporte vital completo y personal calificado para atender este tipo de vuelos.

Este segmento de la industria está regulado por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos y configurado como transporte de cuidado crítico con pilotos con Licencia ATP, ambulancia terrestre en ambos destinos, médico emergenciólogo y de cuidado crítico, enfermero y paramédico a bordo, equipo de monitoreo de signos vitales, ventilación, bomba de infusión y cuidado crítico continuo desde la cama del paciente en el origen, hasta la cama destino.

Además, incluye suplementos y procedimientos a bordo, transporte pediátrico y neonatal y acompañamiento del paciente por un familiar con equipaje. De esta forma, la oferta engloba todas las necesidades que se requieren en la transportación de un enfermo.

Para mejorar el servicio, Helidosa cuenta con un sistema de membresías que permite tener disponibilidad de la aeroambulancia sin tener que pagar al momento del uso del servicio, sino a través de una cuota mensual.

Otra oferta que permite aprovechar las aeronaves privadas es el charter estilo Uber, que transporta a pasajeros en vuelos cortos de helicóptero por una suma moderada. Este servicio, de acuerdo con diferentes empresas, está estructurado para ofrecerlo a ejecutivos que tienen que volar a ciudades en donde las rutas comerciales tienen escalas y retrasos.

“Estas empresas venden el ahorro de tiempo, que es importante para los ejecutivos”, dice Barrot, de Reef Jet. Los vuelos de negocios son alrededor de 22.5% de los viajes a nivel mundial, de acuerdo con la Oxford Economics, y a estos viajeros frecuentes no les gusta perder tiempo esperando el abordaje de un vuelo, sumado a los retrasos de las aerolíneas comerciales y a atenerse a un horario preestablecido, además del desgaste físico del viajero.

La renta de un avión privado está reservada exclusivamente al C Suite (ejecutivos más importantes) de una organización, pues ésta pagará una tarifa alta por tener a sus directivos en el lugar que lo requiere, sin contratiempos. Para ejecutivos de una línea más baja están los vuelos en helicóptero, que suelen viajar distancias más cortas y con difícil acceso terrestre, ya sea por condiciones de autopistas o el propio tránsito.

Premflight es una empresa de Costa Rica que no sólo tiene vuelos privados, largos y cortos, sino que hizo una aplicación móvil que permite a los usuarios elegir su aeronave, rutas previamente marcadas o personalizadas y comprar los vuelos. De esta forma, las empresas de aviones privados buscan nuevas formas de hacer negocio que les permitan competir con una industria que vuelve a despegar en toda la región después de una recesión intermitente desde hace 15 años.

Más modelos de negocio

Aunque tener un avión privado era una distinción que sólo las personas más acaudaladas podían tener, mantener un avión que no se usa diariamente puede ser contraproducente para las finanzas de una persona, familia y organización, pues implica gastos de mantenimiento, salarios fijos de la tripulación, un mecánico de guardia y la renta del espacio de almacenamiento del avión.

Por esto surgieron nuevos modelos de negocio para aprovechar las aeronaves, y hasta generar una ganancia a partir de este activo que se deprecia cada año, conforme van apareciendo nuevas series de aeroplanos.

Un modelo de aplicación común es el de las operadoras de aeronaves que concentran helicópteros y aviones de distintas capacidades y de diferentes dueños en un aeródromo privado, en donde se les hace mantenimiento continuo y ofrecen servicios al público en general. Ya sea a través de una membresía o por pago único, cualquier persona puede rentar un avión privado y viajar a su destino sin necesidad de esperar un vuelo comercial. Así opera Reef Jet.

“Como dueño, hago una lista en donde la compañía aérea tiene la responsabilidad de la aeronave, mantenimiento y los demás costos. El modelo de arrendamiento permite que el dueño del avión pueda usarlo bajo ciertas reglas operacionales”, dice el director de operaciones de la aerolínea.

De esa forma se amortigua el costo operativo anual del avión y se obtiene un retorno en rentabilidad. Para establecer una tarifa se calcula el costo operativo por hora que se paga al dueño de la aeronave más una utilidad. Las operadoras cobran alrededor del 20% del total del ticket por hora, y el activo está manteniéndose en uso y actualizado.

La innovación viene en la palma de la mano de Premflight, que no sólo es operadora de aeronaves de varios propietarios, sino que ofrece un servicio único a través de su aplicación móvil, en tiempo real y de forma segura.

“Nosotros ofrecemos las aeronaves de otras operadoras de vuelos charter. Ponemos a disposición de los clientes una plataforma móvil para la cotización y compra inmediata de vuelos privados”, dice Claudia Guillén, co creadora de la aplicación,  “somos un ‘tipo Uber’ de aviones y la aplicación da la posibilidad de encontrar “deals de vuelos comerciales a la vez”, concluye.

Así es como ha evolucionado el mercado de aviones privados en Centroamérica, elcual se adaptó a las necesidades del tiempo y los cambios económicos, así como del estilo de vida de los usuarios, al proveer distintos servicios, continuar su vigencia y consolidar la oferta que su público requiere.

Aviones.

 

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