Hoy debemos reconocer una decisión correcta: la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) aumentó ayer en 50 puntos base (pb) su tasa de interés de referencia para ubicarla en 4.25% desde 3.75.

Muchos, incluso en grandes medios, se van con la finta de que este movimiento es para bajar el precio del dólar, que a últimas fechas se volvió a presionar al alza después del referéndum por el Brexit. Sin embargo, esa percepción es equivocada.

Banxico sube los tipos porque hay indicios muy claros de que la inflación ya empieza a acelerarse.

Como recordará, llevamos desde febrero (cuando el instituto central elevó la tasa también en 50 pb) advirtiendo que venía ese escenario. Lo anterior hacía urgente actuar a tiempo en cada decisión de política monetaria elevando la tasa interbancaria en al menos 25 pb. No ocurrió, pero por fin la Junta actuó.

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Ésa, de hecho, es la nota en todo caso: incluso sus muy optimistas miembros ya se preocupan por la inflación que viene. Ya era hora.

De paso, Banxico –en su comunicado– le llamó la atención a la Secretaría de Hacienda, diciendo que “acciones adicionales de consolidación en las finanzas públicas serían deseables”, lo mismo que “procurar un superávit primario a partir de 2017”. Traducción: son urgentes más recortes al gasto público. ¡No hay duda!

En lenguaje político de ese discurso es un gran “jalón de orejas” de Agustín Carstens a Luis Videgaray, por el que le manda a decir que los ajustes anunciados hasta la fecha son insuficientes. ¡Tiene razón! Una vez más se exhibe que el primero es mucho mejor economista que el segundo, responsable éste, además, de la grave superexpansión del endeudamiento público visto en el sexenio de Peña Nieto.

Aunque Banxico dijo que continúan ancladas las expectativas inflacionarias, advirtió que para los siguientes meses se espera que la inflación general anual suba gradualmente, para cerrar el año por arriba del 3%.

Señaló que ha sido notoria la aceleración del crecimiento de los precios de las mercancías alimenticias, que alcanzaron un nivel de alrededor de 3.8%, que claro que preocupa, sobre todo por el riesgo de que una depreciación mayor del peso en el futuro próximo agrave todavía más esta situación.

Por eso le digo que es una buena noticia el alza de tasas de interés, porque más vale comenzar a meter el freno a tiempo que tratar de corregir cuando ya sea demasiado tarde.

El único objetivo de Banxico debe ser atacar la inflación, porque ésta daña el poder adquisitivo de las personas, es un impuesto más.

Eso sí, hay que decir que esto implica que el crédito en el país se seguirá encareciendo. Si usted tiene tarjetas de crédito y no paga el saldo total cada mes o si cuenta con un crédito hipotecario a tasa variable, sí debería considerar pagar o renegociar esa deuda en pesos y a tasa fija, para evitar que se le disparen más tarde los costos por el alza de tasas o la inflación.

Por el momento, el impacto se verá en las tasas de corto plazo, pero es cuestión de tiempo para que el traslado a los tipos de mayor vencimiento se materialice.

En fin, así como criticamos también reconocemos que ésta fue una decisión correcta de Carstens y la Junta de Gobierno de Banxico.

Esperemos que sigan en la misma línea, porque las cosas se van a seguir poniendo feas.

La baja del dólar que se dio tras el anuncio será efímera. Si se aprecia lo suficiente será un buen momento de tomar acción y salirse del peso, cuyos cimientos siguen siendo más que débiles. ¡A buscar refugio financiero!

 

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