Los candidatos más calificados no siempre son los que logran el puesto de trabajo en un proceso de selección. ¿Por qué?

 

 

Puede resultar sorprendente, pero la realidad nos demuestra que los candidatos más calificados no siempre son los que logran el puesto de trabajo en un proceso de selección. Las empresas requieren y buscan talento, muchas veces escaso, pero sólo el que necesitan, ni más ni menos. Es decir, el conocimiento, la experiencia y las actitudes específicas para que el desempeño sea óptimo y facilite, en su caso,  el progreso laboral adecuado y el desarrollo de una carrera profesional dentro de una organización. Se buscan capacidades específicas, no la sobreabundancia.

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Paradójicamente y desatendiendo esta realidad,  lo candidatos se esfuerzan en completar sus currículos con más conocimientos y experiencia que no siempre les va a funcionar. Muchos jóvenes mexicanos mejoran sus currículos con posgrados y maestrías, el problema es que a menudo lo hacen  en especialidades que ya están saturadas y donde no existen suficientes oportunidades para los profesionales calificados en esa área.

El error radica en pensar que estudiar una maestría o tener un doctorado es la llave mágica para conseguir un empleo, cuando casi nunca es sinónimo de empleo seguro. Otro factor que provoca el fenómeno de la sobrecalificación es que un buen número de estos jóvenes se lanza a buscar su primer trabajo después de obtener su diploma de maestría con expectativas muy altas. Lo que provoca que se complique su inserción laboral.

Por otro lado, muchos profesionales que buscan su primera experiencia laboral no saben hacia dónde dirigir sus esfuerzos. Llegar a la “alta dirección” no es cuestión de suerte, exige definir una estrategia laboral, establecer metas, agotar muchos plazos y buscar las herramientas que permitan llegar a ese objetivo. El primer paso para no cometer este error es tomar consciencia de lo exigente que es el mercado de trabajo y prepararse.

El fenómeno de la sobrecalificación afecta también a muchos profesionales con una formación de alto nivel y larga experiencia, que no logran encontrar empleo, si bien porque no existe oferta en las posiciones que ellos desearían o porque no se demanda lo que ellos conocen. Una de las situaciones más comunes en este tipo de candidatos es que las empresas los rechazan porque a pesar de que ya han desarrollado y ejecutado años atrás las tareas principales para el puesto de trabajo al que están aplicando, la mayoría de candidatos no se han preocupado por actualizar sus conocimientos y han quedado totalmente obsoletos. Esta situación resulta aún más crítica cuando el puesto de trabajo deseado se encuentra en el sector tecnológico. Las empresas sólo contratarán a profesionales con experiencia reciente y resultados demostrables.

La clave es buscar el equilibrio entre el desempeño que exige la posición y las capacidades personales, enfocándose en destacar las habilidades y actitudes que enriquecerían el puesto deseado.

 

 

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