Los pequeños escribiéndole a los grandes. A petición de Forbes México, seis emprendedores comparten sus inquietudes en torno de los personajes millonarios que los inspiran (o todo lo contrario).

 

Arriesgar todo por una idea es la apuesta que los emprendedores realizan cada vez que inician un negocio. El riesgo es parte inherente al ecosistema del emprendimiento.

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Forbes México comprende estas limitantes para los nuevos empresarios. Por eso le dimos la oportunidad  a seis emprendedores para que expresen su admiración, quejas o dudas a los hombres y mujeres millonarios del país.

Conoce las historias de estos emprendedores a través de las cartas que le escribieron a los hombres y mujeres más ricos de México. En esta ocasión, la misiva está dirigida a los capitanes de Grupo Financiero Interacciones. 

Gerardo Obregón Salorio, fundador y director general de Prestadero.

Sr. Carlos Hank Rhon

Presente

Estimado Carlos:

¿Te puedo hablar de tú? No tengo el gusto de conocerte en persona, pero te conozco en forma indirecta a través de tus empresas: transporte, turismo, infraestructura, generadores de energía, agencias de coches, seguros, financiamiento… Éstos son sólo algunos de los sectores en los que te has involucrado.

Si bien eres mejor conocido por ser fundador del Grupo Financiero Interacciones (GFI) y presidente de su Consejo, en realidad GFI se funda como consecuencia de las necesidades que vislumbraste con Grupo Hermes, identificando la gran falta de financiamiento que existía —y que aún existe— en México.

Un verdadero emprendedor no se detiene al fundar una empresa exitosa, sino que puede apos­tar sus fichas de nuevo en otro emprendimiento; puede perder y comenzar de nuevo, si es necesario (y sin lamentarse demasiado). Esto es lo que más admiro de Carlos, el emprendedor: la capacidad de iniciar otras empresas, inclusive en otros sectores, simplemente porque existe una necesidad en el mercado. La cualidad de un em­prendedor exitoso es siempre retar el statu quo, aunque el statu quo esté lleno de éxito, fama y varios millones de pesos.

También admiro la paciencia y el esfuerzo con los que has construido tu imperio. Creo que si algo nos falta a los emprendedores de hoy, contaminados por éxitos que desa­fían la convención como Instagram o WhatsApp, es la paciencia de crear una empresa y no sólo una startup con visión de algunos meses. Nos hace falta comprender que el éxito empresarial difícilmente se alcanzará con tomarse la pócima Instagram, sino que se fraguará en varios años y con mucho esfuerzo.

Tu trayectoria es fiel testigo de este hecho: GFI se fundó en 1993, y después de más de 20 años es que en verdad está rindiendo frutos, consolidándose como el décimo banco más grande del país.

Revisando los resultados de 2014 de GFI, tengo que felicitarte por los números: un increíble aumento de casi 30% en cartera de crédito y una muy envidiable cartera vencida de ¡sólo 0.14%! Lo único que haría diferente es abrir el banco a más sectores que el público, sobre todo para diversificar el riesgo. Nadie sabe qué tanto y por cuánto tiempo se mantendrá abajo el precio del petróleo.

Quizá algún día podremos tomarnos un café, en donde tú puedas aconsejarme sobre mi empresa. Lo valoraría mucho. Creo que te­nemos algo en común en el sector: la visión de que las sucursa­les son un lastre que erosiona los márgenes y evita ofrecer produc­tos competitivos. Claro, nuestro enfoque para evitar sucursales es distinto: tú las evitas al no ofrecer productos retail y yo las evito sustituyéndolas por una página web. Pero ese tema ya lo pla­ticaremos más a fondo en un futuro.

Que 2015 sea un año de éxitos.

carlos_hank_ronh

 

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