Uno de los términos que vamos a ver creciendo (así como nos tocó leer y escuchar “digitalización”) es el de las economías circulares. El buscar tener una empresa que logre un ciclo sostenible, amigable con sus consumidores, su entorno y dejando una huella mínima o nula en el ambiente en general tiene muchísimos retos, pero hoy los principales son los detractores de la sustentabilidad y la tecnología con la que contamos. En cierta forma tiene que ver con la pregunta ¿en qué puede afectar tener a una enorme cantidad de ciudadanos educados con una visión del mundo 30 años desactualizada?

Haciendo un posgrado alrededor del cambio organizacional (hace más de 10 años) muchos no entendíamos el valor de la necesidad que tendrían las empresas, las sociedades y los medios para comunicar, inducir o promover ligeros cambios. Muchas quejas alrededor de los millennials son como las de los baby boomers tuvieron sobre los Xers (sí, los hombres -y mujeres- X existimos antes de las películas, pero x), con ligeras variantes. Lo principal que no estamos considerando es esa hermosa postura del que decide traer a alguien o apoyar a alguien que otros trajeron al mundo: ayudarlo a que pase mejor, a que tenga lo más posible a su alcance.

La reconocida empresa Lego está intentando hacer sus bloques de construcción para niños (jóvenes, adultos y adultos mayores) de plásticos con base vegetal. Uno podría aplaudir su esfuerzo por llegar a esta meta en 11 años, pero tecnológicamente se han topado con muchísimos problemas técnicos. La producción de bioplástico es de menos del 1% en los más de 350 millones de toneladas de plásticos producidos al día.

La mediática empresa automotriz Tesla no deja de recibir bullying de detractores y otras firmas automotrices respecto a su objetivo de mover a toda la industria automotriz hacia la electrificación. Escuchamos a gente que no entiende nada sobre emisiones y generación eléctrica mencionar cifras de emisiones sin imaginar su nariz pegada al escape de un auto con motor de combustión (que de forma extraña va en contra de esa idea de proveer de una mejor vida a las nuevas generaciones: felicidades y gracias, @GretaThunberg). La realidad es que por más que no quieran muchos hasta VW ha tenido que comprometer no generar tantas utilidades por tener que invertir en el desarrollo e investigación de baterías para vehículos eléctricos.

Uber anunció su apuesta sobre movilidad multimodal la semana pasada, enfocada en el transporte aéreo para grupos pequeños. No me convence por completo esta opción, más allá del romanticismo de los Jetsons, en la caricatura nunca se cayó un pedazo de algo, un cacahuate, de la altura sobre la cabeza de alguien abajo. Sin duda, su capacidad para hacer de estos sistemas autónomos sin chofer me da muchísima más confianza, pero siguen las dudas de recarga y de desarrollo de infraestructura urbana a 10 años para lograr su objetivo.

Pero menciono estas empresas porque las tres han optado por la colaboración como pieza clave para seguir adelante con generar un cambio positivo: Lego está compartiendo sus hallazgos con más jugadores de la industria de los plásticos para buscar que se llegue a los bioplásticos más rápido: gran oportunidad para México con el Sargazo. Es conocido que Tesla abrió las patentes de sus vehículos desde el inicio como donación a una industria altamente egocéntrica, para que dejen ese ego atrás y sea más sencillo mudar sus unidades a vehículos eléctricos. Uber está colaborando con las empresas que buscan fabricar los vehículos para transportación aérea electrificada para que haya diseños pensados en los usuarios y que se acoplan con facilidad a la fabricación.

Para la transformación (sin importar el número) es necesaria la colaboración, la apertura para compartir y la energía para iterar rápidamente. Si se logran estos factores, junto con una muy buena comunicación, tal vez sea más sencillo llegar a economías circulares que crezcan el círculo mientras que cuidan el entorno y a los que dependen del mismo para subsistir. La tarea no es sencilla, pero nuestros antepasados no la tuvieron fácil sobreviviendo ante su misma especie tratando de aniquilarlos de una manera, digamos, más directa.

 

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