En un panorama global, en que la venta de discos físicos ha disminuido dramáticamente, obsequiar la música ha dado buenos dividendos a los artistas en el mediano plazo. Aquí cinco casos de éxito.

 

Hay una máxima que está tatuada en letras invisibles en este mundo: a nadie le gusta regalar el fruto de su trabajo. La retribución de nuestro esfuerzo es el común denominador y principal motor en el sistema capitalista. Pocos se pueden dar el lujo de trabajar de lo que les gusta y no recibir nada a cambio por lo que hacen, más aún cuando se dedica uno al arte y, en específico, a la música.

Hay verdades a medias. Llevamos poco más de 15 años diciendo que la industria discográfica agoniza como negocio. Desde los tiempos de Napster y la bilis de Metallica se veía venir el potencial que ofrecía Internet para hacerse de buena música sin la necesidad de pagar.

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Los precios exorbitantes de los discos, el desarrollo de una calidad digital de audio accesible (en algunos casos mejor que la de ciertos CD), aunado al hermetismo en cuanto a lanzamientos en una época de inmediatez de los mal llamados “productos digitales”, han dado como resultado el imparable desplome de la industria del disco compacto, así como el nacimiento de otras plataformas que intentan monetizar algo de lo que los artistas crean.

La industria discográfica (que no la musical ni la del entretenimiento) ha tenido que ceder de a poco a los catálogos digitales de venta de música. Hoy en día, quien no está en el catálogo de iTunes, prácticamente  se puede considerar inexistente. Los músicos se acercan a regañadientes a plataformas como Spotify, Bandcamp o Mixcloud para obtener aunque sea una pequeña rebanada del gran pastel que en otro tiempo implicara la venta de la materia prima de un artista: su música.

Entre el debate y el enojo de muchos artistas, como Dave Mustaine de Megadeth, quien cree que la gente que regala su música es estúpida, o Thom Yorke de Radiohead, a quien el esquema de Spotify le parece injusto, lo cierto es que quedó atrás la época en que un artista, del nivel que sea, vivía de la venta de sus discos. Producir un disco físico de calidad es caro, arriesgado y poco redituable si no eres Justin Bieber o Kanye West.

Sin embargo, hay una verdad detrás de todo esto: tanto a nivel artístico como en el plano de los negocios, si tu música es buena y le gusta a la gente, tarde o temprano obtendrás ganancias de ello. Y hay músicos que lo saben y se arriesgan a regalar su música para después cosechar el fruto de su “regalo”. Matices y variantes, pero parece que obsequiar la obra, en muchos casos, suele ser más una inversión efectiva que un mero ardid publicitario o arriesgue mercadológico. Aquí cinco casos representativos que han hecho historia al respecto.

wilco

1. Wilco – Yankee Hotel Foxtrot (2002)

Hasta el año 2000, Wilco no era más que una banda de culto de rock alternativo de Chicago. En el otoño de ese año se metieron a grabar lo que sería su cuarta producción para el subsello Reprise Records, perteneciente a la trasnacional Warner Music. El proceso de grabación fue tortuoso en muchos aspectos, desde su concepción original hasta el sonido y posproducción, hecho que se hace palpable en el documental I Am Trying to Break Your Heart: A Film About Wilco.

Tras un cambio de alineación y la casi desintegración de la banda, el disco salió avante. Sin embargo, Wilco no contaba con que su sello se negaría a lanzarlo al mercado. En septiembre de 2001, tras obtener los derechos del álbum, la banda optó por ponerlo en streaming gratuito en su página web. La respuesta rebasaría las expectativas no sólo del grupo, sino de la industria musical entera.

El disco era tan bueno que la gente se volvió loca escuchándolo en la red. Tanto la crítica especializada como los fans se volcaron en halagos con el trabajo. En abril de 2002, el sello independiente Nonesuch Records decidió lanzar el álbum, vendiendo medio millón de discos tan sólo en Estados Unidos.

Yankee Hotel Foxtrot marcaría la entrada de Wilco a las grandes ligas y, sin querer, un parteaguas en la industria musical que comenzaba a dar sus primeros atisbos de agonía. El álbum es considerado, a la fecha, uno de los 100 mejores de rock de todos los tiempos, y es el más vendido de la banda a la fecha. ¿Quién dijo que regalar empobrece?

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2. Arctic Monkeys – Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (2006)

Si tienes una banda de rock local y menos de 20 años, lo mejor que te puede pasar es volverte rico y famoso casi de la noche a la mañana. El inglés Alex Turner y compañía lo lograron marcando un hito en la historia de la industria musical.

Arctic Monkeys, una banda de “chamacos” que cantaban cosas cotidianas de Sheffield, en el Reino Unido, se dieron a la tarea de tocar mucho donde los invitaran. Comenzaron a ser héroes locales de los chavos de la clase trabajadora que iban a verlos a los pubs y pequeños locales de su comunidad. En esa época (2004-2005) decidieron poner sus canciones en Myspace, la principal plataforma para conocer nuevas bandas en aquel entonces. La expectativa fue tal que el fervor local se expandió a nivel mundial de forma vertiginosa.

De pronto, los Arctic Monkeys se convirtieron en la primera banda sin disco oficial más famosa del mundo. Cuando el contrato discográfico con la independiente Domino Records llegó en 2006, con la publicación de su primer álbum, la banda se encumbró financieramente, embolsándose las ganancias de 360,000 copias tan sólo en la primera semana de lanzamiento, lo que los llevaría a ser los autores del álbum debut mejor vendido en toda la historia del Reino Unido. A partir de entonces nadie vio a Myspace y las plataformas digitales de música de la misma manera. El segundo gran calambre artístico-financiero había llegado.

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radiohead

3- Radiohead – In Rainbows (2007)

Otros ingleses, pero de trayectoria y fama, recibieron su carta de retiro por parte de EMI, el sello mundial que les había editado sus seis primeros álbumes de estudio. Los fans y la crítica perfilaban que los mejores años de Radiohead ya habían llegado a su clímax y que con su trabajo de 2003, Hail to the Thief, comenzaba la decadencia. Sin embargo, una sorpresa estaba por llegar.

En octubre de 2007, casi sin avisar, la banda de Oxford puso a disposición la descarga oficial de su más reciente placa, dejando a consideración de los fans poner el precio que consideraran pertinente, partiendo de cero hasta la cantidad que desearan.

El fruto de dos años de trabajo en estudio había decantado en una descarga casi gratuita si uno lo deseaba así. Radiohead dio mucho de que hablar debido a que el esquema permitía a la banda tener las ganancias de forma casi directa, sin pagar a muchos intermediarios que se encuentran a lo largo del proceso de producción de un disco. ¿El resultado? Para diciembre de 2007, mes en que se puso en venta la versión física del disco, ya que todos la teníamos en digital, In Rainbows comenzó a venderse como pan caliente, y para octubre de 2008 el álbum estaba en el primer lugar de los charts británicos de ventas, con cerca de tres millones de copias esparcidas a nivel mundial. Un disco de oro más, pero ahora en un nuevo contexto en que el sello independiente XL era el segundo gran ganador después de la banda.

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4. Prince – 20Ten (2010)

El llamado Geniecillo de Minneapolis ha tenido muchos altibajos en su carrera. Sabe lo que es la fama desmedida, ser llamado una leyenda viva, hasta conocer lo que son los sinsabores de las escasas ventas y las inclementes disputas legales por derechos de autor y el nombre artístico. En 2010, Prince estaba a punto de sacar su disco oficial número 33, en el que, harto de las disputas y la mezquindad de las discográficas, optó por regalarlo, así, sin decir agua va.

Si bien 20Ten no es el mejor disco en la carrera del autor de “Purple Rain”, recibió muy buenas críticas y llegó a un número considerable de fans, quienes estimaban al álbum como uno de los mejores desde hacía más de dos décadas.

El lanzamiento tenía una ligera variante: no sería lanzado por Internet, no habría piratería digital y no habría streaming de ninguna índole. El disco físico fue entregado a través de publicaciones periódicas en Europa, como Daily Mirror, Daily Record y Trinity Mirror, distribuyendo más de dos millones y medio de copias. Si bien el esquema no representó un retorno de inversión inmediato para Prince, las ventas del Daily Mirror subieron a 334,000 ejemplares. Sin embargo, las ventas de sus discos pasados han ido en constante reedición y aumento. Prince tiene el calado para darse esos lujos y saber ganar de forma indirecta.

U2

5. U2 – Songs of Innocence (2014)

El más reciente y criticado a la fecha. U2 ha sido objeto de más burlas que elogios por poner a disposición su más reciente álbum, el irregular Songs of Innocence, en un acto que aún se discute si será redituable o sólo es un mecanismo torpe de marketing.

De la noche a la mañana, el álbum estuvo disponible para su descarga en todos los dispositivos Apple del mundo. Bono, vocalista de la banda, argumenta que ellos no regalaron el disco, sino que fue Apple quien lo hizo y que ellos están contentos de que 7% del mundo entero posea el álbum (aunque sea por imposición).

Artistas y fans, detractores y críticos se han quejado amargamente, argumentando que ellos no compraron un producto de Apple para recibir a la fuerza un producto. Lo cierto es que, por lo tanto, la banda tiene una venta asegurada con Apple por Songs of Innocence, disco más reciente de los irlandeses desde 2009.

Variando los pasos de Radiohead y Wilco, y acercándose más a lo hecho por Prince, U2, banda encumbrada, mundialmente reconocida y alabada, tiene la capacidad para darse este tipo de lujos, cosa que no es la primera vez que hace, ya que en los ochenta el cassette del álbum Boy era regalado en la compra de un Walkman de la marca Sony. U2 nunca ha perdido un dólar por un disco grabado, y si bien aún no se conocen las cifras de esta controvertida medida, pensamos que  no será la excepción, ya que hay fans furiosos que esperan con ansia la versión especial, limitada y de lujo del más reciente trabajo de la agrupación.

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