El francés David Thiercelin, copropietario de Thiercelin 1809, una empresa de especies y esencias finas con presencia mundial, que provee a hoteles de lujo y chefs renombrados, nos cuenta cómo ha logrado que su negocio centenario sobreviva a todo y siga radiante y exitoso.

 

 

Por Paola Sandoval, Corresponsal

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PARÍS, Francia.- Si piensas crear tu propio negocio familiar o ya lo tienes y no atraviesa el mejor momento, no tires nunca la toalla. Tu empresa podría vivir incluso más de 100 años. ¿Cómo lograrlo?

David Thiercelin, copropietario de Thiercelin 1809, una empresa familiar bicentenaria en Francia, predica con el ejemplo desde principios del siglo XIX. “El secreto para el éxito de un negocio familiar se basa en la transmisión de un trabajo apasionado, disfrutar el sabor del esfuerzo, replantearse el propósito eternamente y saber evolucionar con los tiempos que se viven.”

De 3,200 marcas centenarias existentes en Francia, sólo 1,300 están todavía bajo la propiedad de la familia del fundador de al menos tres generaciones, pese a que 57% de los consumidores indica que prefieren los productos ofrecidos por las empresas familiares a los de una multinacional. ¿Cómo estas empresas pequeñas y medianas (Pymes) han salido adelante a través de los siglos? ¿Cuáles son sus métodos?

“Por regla general, suelen suscitarse desacuerdos luego de la tercera generación, que quiere vivir de los ingresos generados por las dos anteriores. Para evitar todo ello es importante la educación y los valores que se transmitirán en el seno familiar. En serio: es lo primordial para que exista una noción sobre la importancia del trabajo en equipo, el esfuerzo familiar, y así consolidar una empresa comprometida y sólida”, explica Thiercelin a Forbes México.

Thiercelin 1809, considerada como la ‘casa del azafrán’, pues fue la pionera en la industria, es una empresa de especies y esencias finas presente a nivel mundial. Tiene récord de ventas en Estados Unidos, Italia, Japón y Europa del Norte. Puede jactarse de ser proveedor de hoteles de lujo y chefs renombrados a nivel internacional… y de contar con sólo 30 trabajadores.

“Para nosotros es importante el saber-hacer, tener una habilidad propia, centrarnos en nuestra especialidad y un profundo sentido de la ética. La calidad de los productos está sujeta a un riguroso y constante control. Y en especial es vital un profundo respeto por los productores campesinos y el medio ambiente”, asegura el empresario francés.

 

Los ‘viejos’ del mercado

Renault, Michelin y Louis Dreyfus son algunos nombres famosos de empresas familiares y centenarias. Pero la mayoría de las empresas familiares centenarias son poco conocidas por el público en general o se hallan en el anonimato. ¿Qué tienen en común? Pertenecen a un club exclusivo de empresas cuyo capital se ha mantenido dentro del núcleo familiar desde su creación hace 100 años o más. Han sobrevivido a lo largo de la historia a crisis económicas, guerras mundiales, evolución de clientes y tecnologías. Estos “viejos” del mercado empresarial han soportado todo sin hundirse con tenacidad, dignos héroes de una película hollywoodense.

Esto es lo que agrada al inconsciente colectivo de los consumidores, de acuerdo con un análisis de los mercados de nicho, realizado por la organización Les Entreprises Familiales Centenaires. El estudio señala que las indicaciones como “Casa fundada” o “Desde el año 1900”, se consideran un signo de calidad para los compradores. Es un activo de marketing para estas empresas. “Sería erróneo negarlo: la antigüedad de capital se percibe positivamente, pues se asocia a una imagen de calidad, experiencia y profesionalismo”, precisa el análisis, que concluye que un consumidor se sienten más identificado con una empresa familiar que con un conglomerado.

En los últimos años, incluso en el mercado del lujo, grupos como LVMH o Kering en Francia, han visto en estas empresas familiares centenarias un singular saber-hacer y las ven como verdaderas joyas, por las que han sabido desembolsar suculentas sumas para su compra. Muchos empresarios, a pesar de que les han ofrecido una participación y cheques de varios ceros, han dicho que no, poniendo por delante el respeto al saber-hacer ancestral y al trabajo de unos antepasados que no está en venta.

“No (es la respuesta), de ninguna manera, y no está en a la orden del día”, dice tajante David Thiercelin, quien cree en el poder de una férrea autenticidad para vencer cualquier crisis económica o política.

“Luego de la crisis desatada en 2007, muchas empresas manifestaron una desaceleración, pero nosotros mantenemos nuestras ventas. Observamos que a pesar del desarrollo de la comida chatarra, en nuestra área existe un renovado interés por los productos de verdadera calidad. El rango medio tiende a desaparecer en beneficio del descuento o de gama baja. En este sentido, la gama alta se inclina más por una búsqueda de placer por parte del consumidor. El consumidor consume menos, pero desea consumir mejor y, por lo tanto, productos de mejor calidad que le dan una verdadera satisfacción, como es nuestro caso”, afirma.

Sin duda, la historia que cuenta que David venció a Goliat es visible en el testimonio de estos “viejos” del mundo empresarial, un verdadero estímulo para todos los que inician su propio negocio familiar y empiezan a ‘gatear’ con acierto en el mercado profesional.

Para que lances tu empresa familiar y logres que cumpla 100 años o más, David Thiercelin te da algunos tips:

  • Adaptarse siempre. Una característica común de las empresas familiares que bordean las décadas, incluso los siglos, es su gran capacidad de adaptación. Nuevas materias primas, nuevos mercados, nuevas estrategias: se reinventan a sí mismas para sobrevivir.
  • Enriquecer el conocimiento. Las técnicas no sólo se transmiten de generación en generación, sino que también se enriquecen con las novedades del sector con el fin de perfeccionarse constantemente y que la empresa no se quede detrás.
  • Aceptar la herencia. Afortunadamente, los tiempos han cambiado. La mayoría de los líderes empresariales no están considerando ni por un segundo forzar a sus hijos a continuar el negocio familiar, sino que se centran en la transmisión de pasión por su trabajo, lo que permite a las siguientes generaciones un vínculo fuerte para decidir incorporarse también en la empresa.
  • Centrarse en las habilidades. Los herederos suelen escalonar los diversos cargos de la empresa antes de acceder a la dirección de la misma y según las áreas de su interés, lo que les permite una legitimidad que no habrían tenido si hubieran sido nombrados director de la noche a la mañana. Son conscientes, en un entorno cada vez más competitivo, que para que el negocio sea sostenible, deben potenciar antes las habilidades de cada miembro de la familia.

 

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