En hay más de cinco millones de personas con discapacidad, la discriminación y exclusión que sufren  es un reto enorme. Unidos nació para apoyar a combatir el desconocimiento, miedo y rechazo social. 

 

Por Estela Villarreal Junco, emprendedora social de Ashoka

 

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En una ocasión, mi familia y yo estábamos sentados en una banca al lado de otros niños. Al vernos, el papá les ordenó a sus hijos retirarse de donde nos encontrábamos (tengo dos hermanos con discapacidad). Eso fue lo que me motivó a fundar Unidos, mi solución al problema de desconocimiento, miedo y rechazo social a las personas con discapacidad.

En México, país con más de cinco millones de personas con discapacidad, la discriminación y exclusión que sufren estas personas y sus familias es un reto enorme. Unidos nació para apoyar a las personas con discapacidad y evolucionó para educar a personas sin discapacidad e inculcar en ellas valores básicos de sensibilidad y empatía, a través de su acercamiento e interacción.

En el proceso de consolidación de Unidos fue necesario desarrollar un consejo en el que se dio lugar a empresarios. El emprendedor social tiene el instinto de compartir su visión de un mundo mejor, de cambio, pero compartir las decisiones es un paso más difícil. Como emprendedores sociales creamos la estructura para la permanencia de la institución, después nos rebelamos contra ella, pues ser parte de la estructura coarta nuestro espíritu de innovación.

Este es el nuevo papel del emprendedor, institucionalizar y permitir el control de una estructura, sin dejar de alimentar a la organización con inspiración e innovación para su crecimiento constante. Hay dos características básicas que el emprendedor da a la organización: unidad y compromiso. Ambas experiencias son intangibles y limitadas. Surge, entonces, la necesidad de transformar la organización en una realidad tangible para asegurar su viabilidad.

Hay quienes piensan que el fundador debe permanecer en su lugar hasta la muerte; otros ven saludable su retiro para que la organización permanezca, evolucione y se supere -independientemente del emprendedor- con la frescura de nuevas ideas aportadas por las nuevas generaciones.

 

¿Qué pasa si los emprendedores ignoramos estas preguntas y no evolucionamos en nuestro rol?

 

1.Un emprendedor social puede ser juzgado efectivo solo para comenzar el proyecto, sin ver su habilidad en el desarrollo y la expansión del mismo.

2.Si no se destaca su valor, la inspiración y los elementos místicos de la organización pueden resultar invisibles para muchos.

3.Si el emprendedor social no tiene control de la idea en el gobierno corporativo, acabará viendo una organización muy diferente de la que él había concebido, alejada de la esencia por la cual nació.

4.Cuando el emprendedor social siente que solo él está en sintonía con el sueño, poco valorará que haya gente mucho más capaz y dispuesta a difundir su idea de una mejor forma.

Balancear estas tensiones me ha permitido pasar de querer cambiar las miradas de extrañeza de las personas hacia mis hermanos, a tener la posibilidad, dentro de Unidos, de cambiar la cultura de un país. Ha valido la pena enfrentar estas preguntas, a las que solo en el camino hemos encontrado respuesta.

 

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