Discapacidad, ¿nicho para el emprendimiento?

Foto: IPETH

La falta de fisioterapeutas se ha convertido en una oportunidad que ha sabido aprovechar el IPETH para crear un negocio millonario.

 

En el país existen más de 5.7 millones de personas con alguna discapacidad y sólo 3,000 fisioterapeutas certificados para atenderlas. Esto puede representar gran problema. Sin embargo, Alejandro Cuervo lo vio como la posibilidad de crear una empresa que hoy es millonaria y que tiene el potencial de aliviar parte del conflicto.

A pesar de que nunca quiso ser médico y de tampoco haber recibido ningún tratamiento por discapacidad, el joven emprendedor decidió fundar en 2006 el Instituto Profesional en Terapia y Humanidades (IPETH), un sistema educativo que permite capacitar a nuevos profesionales de la fisioterapia.

“Nos dimos cuenta de dos cosas: no hay fisioterapeutas, pero tampoco hay infraestructura en México”, dice Cuervo.

Actualmente el proyecto empresarial cuenta con dos campus en la República Mexicana y uno en Guatemala, así como tres centros de rehabilitación en donde los egresados del IPETH laboran atendiendo a la población discapacitada de bajos recursos.

Con 6 años y 8 meses dentro del mercado, el negocio del IPETH se encuentra valuado en 120 millones de pesos (mdp), monto que podría alcanzar en 5 años los 800 mdp al ampliar su número de estudiantes con 5 nuevas ubicaciones en el país.

Conoce el modelo de emprendimiento, así como su estrategia de negocio para crecer y consolidarse como empresa.

 

Primeros pasos

Antes de decidir una carrera universitaria, Alejandro Cuervo sabía que quería ser empresario. A pesar de que su padre es uno de los primeros  médicos especializados en la rehabilitación en Puebla, él no quería seguir sus pasos profesionales y decidió inscribirse en la carrera de Contaduría y Finanzas.

Su ánimo por emprender lo llevo a iniciar una comercializadora antes de concluir la licenciatura. Ahí descubrió que definitivamente quería seguir en el ámbito de los negocios, así que salió de Puebla para estudiar una especialización en la Ciudad de México, pero poco tiempo después la necesidad de obtener dinero para su familia lo hizo regresar a su lugar de origen.

Así fue como instaló una empresa de alimentos procesados a base de pollo que atendía junto a su madre, pero Alejandro seguía en la búsqueda de una idea de negocio de mayor calado que no tardaría en descubrir.

Un día de 2005, una conversación con su padre, el doctor Heberto Cuervo, le revelaría algo importante: “Me dijo que ya estaba cansado de no encontrar profesionales y que a los pocos que él preparaba se iban y ponían una clínica de manera informal”.

En ese instante, tomó la decisión de investigar la oferta y descubrió que eran pocas las instituciones educativas que brindaban una adecuada especialización a los fisioterapeutas, además de que en el país existe un déficit 500,000 de estos profesionales para atender a la población discapacitada.

A un año de haber tenido aquélla conversación con su padre, fundó en 2006, en Puebla, el IPETH, la primera universidad especializada en la rehabilitación.

Tan sólo el año pasado, se matricularon 606 alumnos de nuevo ingreso a la licenciatura en Fisioterapia que imparte el IPETH en su campus en Puebla.

“Nunca pensé que este tema que tenía en mis narices fuera a ser algo tan exitoso”, confiesa Cuervo.

Empieza a correr

A pesar de que el proyecto no lleva mucho tiempo de vida, el IPETH empieza a caminar rápidamente. Esta universidad abrió el pasado su segundo campus, ahora en el Distrito Federal con el cual esperan sumar un total de 2,000 alumnos con sus dos instalaciones.

Además, este año abrió una nueva ubicación en Guatemala, con el cual piensa iniciar su crecimiento por América Latina, reconoce Alejandro.

Pero el modelo de negocio no sólo se basa en impartir la licenciatura, ya que a la fecha cuenta con tres centros de rehabilitación que atiende a la población de escasos recursos por tan sólo 20 pesos por paciente, lo cual también permite que los alumnos puedan practicar y posteriormente encontrar trabajo.

“Esto ha hecho que el Ipeth que aparte de ser una empresa, genere ciertas utilidades, pero también mucho valor social”, dice el joven emprendedor.

Con una empresa que ahora vale 120 mdp, la meta se encuentra en que el IPETH siga llegando a nuevas ubicaciones en el país y a otras partes del mundo.

En los próximos cinco años la meta está en abrir otros centros educativos en Monterrey, Guadalajara, Tijuana y Estado de México, así como aperturar en el mismo lapso 502 centros de rehabilitación.

El número actual de personas con discapacidad y el crecimiento de la población de adultos mayores son los dos elementos que posicionen al IPETH como un negocio con auge y oportunidades de crecimiento acelerado.