Por Natalí Faxas

En República Dominicana, el mercado asegurador solo representa el 1% del PIB, por debajo del 2% de la media en América Latina. El 70% de los seguros contratados son obligatorios y, aun así, este sector crece cerca del 10% cada año. Este empuje no responde a una estrategia coordinada de las compañías aseguradoras. Más bien, se trata de un crecimiento “automático”, que cae por efecto de la estabilidad del país caribeño: si la economía crece, como lo ha hecho en la última década con 5% anual en promedio, los seguros también.

Así lo explica el fundador y socio principal de Garrigo Reasesores, SRL, Juan Garrigo, para quien el principal reto del sector es, precisamente, que los números del mercado aumenten por causa propia, “y no porque la economía crece y porque es obligatorio asegurar algunas cosas”.

En República Dominicana, las primas cobradas alcanzaron los 994 millones de dólares (mdd) en 2017, de los cuales 269.4 mdd fueron por concepto vehículos de motor y responsabilidad civil, seguido de incendios y líneas aliadas (240.4 mdd), y salud (206.8 mdd).  El seguro de vida, voluntario, alcanza los 4.5 mdd, apenas un 0.4%, según detalla la Superintendencia de Seguros.  Según el informe sobre el mercado asegurador de Mapfre BHD (2016), la Brecha de Protección de Seguro (diferencia entre la cobertura necesaria y la cobertura adquirida) era de unos 4.516 mdd al 2016.

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Los números muestran una dejadez evidentísima del dominicano para comprar un seguro, que no sea por obligación de ley. Dos razones para este comportamiento, la inexistencia de una cultura de prevención y bajos salarios que no permiten a la población dominicana acceder a estos servicios, dice Garrigo. En este país aproximadamente el 72% de los cotizantes en la seguridad social no superan los 417 dólares de sueldo.

Es así de arraigada esta tradición, que tampoco el Gobierno dominicano asegura sus obras de infraestructura, aun cuando la isla está expuesta a terremotos y al menos dos tormentas por año, dice el experto. “Si el país corre estos peligros, hace mucho más sentido que el Presupuesto Nacional destine un monto para comprar una protección de seguro para catástrofe, que diluir las pérdidas entre la población, a nivel de impuestos y nuevas recaudaciones”, analiza Garrigo, quien tiene ya 30 años de experiencia en el sector.

“Podríamos tener una participación más grande, apenas tenemos el 1% de la economía total y para estar en el promedio latinoamericano deberíamos estar cerca del 2%”, se cuestiona. Aquí operan 31 compañías de seguro, según la lista que tiene la Superintendencia de Seguro. Pero, solo tres de ellas concentraban el 56% de participación de mercado al 2016. Esas eran Seguros Universal (24%), Seguros Banreservas (17%) y MAPFRE BHD (15%).

Apalancar el mercado de seguros a dar sus cifras potenciales, implicará esencialmente formar a la población, opina Garrigo, “Un asunto es educar, educar y claro, la economía. Lograr que el ciudadano dominicano tenga ingresos para asegurarse”, dice.

El experto pone de ejemplo los estudiantes universitarios que pueden tener acceso a seguros para garantizar cuotas de pago de su matrícula ante casos extremos, como pérdida de trabajo o muerte de un familiar. Y se lamente de que a esos jóvenes no hay quien se acerque a informarlos sobre qué es un seguro, hasta que tiene 27 años y compran su primer carro.

 

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