En el corto plazo, el malestar económico y el sentimiento anti-Dilma en Brasil podrían ser buenos para los mercados financieros.

 

 

Normalmente los inversionistas consideran que la Copa del Mundo de futbol es insignificante en el ámbito económico y en los mercados. En este caso, el torneo de 2014 en Brasil es una excepción. De acuerdo con nuestros modelos de predicción, Brasil es el claro favorito para ganar. El país ha gastado mucho en la Copa del Mundo, y su desempeño en las áreas económicas y financieras ha quedado rezagado, por lo que las fallas que surjan en la organización y el papel que tenga la selección brasileña en el Mundial podrían causar un significativo descontento popular. Con las altamente prometedoras elecciones presidenciales que serán disputadas en octubre, los inversionistas no deberían subestimar el impacto de la Copa del Mundo en el futuro político de Brasil, y lo que eso significa para su economía y los mercados.

 

Hay dos razones para esto:

  1. El apoyo popular a la Copa es bajo para un país como Brasil, donde la pasión por el futbol es muy fuerte. Esta falta de apoyo es el resultado del elevado nivel de frustración de varios sectores de la sociedad, los cuales cuentan con una infraestructura deficiente, falta de seguridad pública y altos niveles de corrupción.
  2. Si la Copa del Mundo es un fracaso, el sentimiento socioeconómico a corto plazo será sombrío. Esto podría significar el fin para la actual presidenta, Dilma Rousseff, quien está luchando para reunir suficientes votos para la reelección.

 

En las calles de Río de Janeiro se vio a manifestantes que portaban una pancarta diciendo: “Un maestro de escuela es más valioso que Neymar.”

Neymar da Silva, un delantero de la selección nacional, fue transferido el año pasado del club local Santos al Barcelona en España por una cantidad de 86 millones de euros. Esta diferencia entre los aspectos económicos del futbol y el estado de ánimo en las calles está ejerciendo una creciente presión sobre el rendimiento del equipo nacional, así como en el de los organizadores, ya que ambos tienen gran influencia sobre las esperanzas de Rousseff de ser reelecta.

Paradójicamente, en el corto plazo el malestar económico y el sentimiento anti-Dilma podrían ser buenos para los mercados financieros. Las acciones brasileñas han tenido un buen desempeño en los últimos meses conforme las perspectivas de los demás candidatos favorecen positivamente al mercado, mientras que las esperanzas de Dilma se han reducido. Con esto en mente, los inversionistas deben estar abiertos a la posibilidad de que las decepciones de la Copa del Mundo puedan poner presión al alza en los mercados de Brasil y viceversa.

Al analizar la Copa del Mundo, los inversionistas deben estar atentos a tres variables fundamentales: el futbol, la infraestructura y el sentimiento en las calles. La probabilidad de un deterioro en la infraestructura o en el orden social es difícil de cuantificar por adelantado. Pero cuando se trata de los resultados de la Copa del Mundo, algunos factores estadísticos tienen poder predictivo.

 

  1. El llamado rating Elo, una medida objetiva de la fuerza de cada equipo antes de la Copa del Mundo.
  2. El desempeño del equipo en la Copa del Mundo anterior.
  3. ¿Qué equipo es anfitrión?

 

Brasil tiene altas puntuaciones en los tres factores. En particular, no sólo es el equipo anfitrión, sino que llega a la Copa del Mundo con un grado Elo más alto que cualquier otro equipo en la historia.

Sin embargo, los inversionistas también deben ser conscientes de los riesgos. Históricamente, con la excepción de Alemania en 1974, ningún equipo con el mayor puntaje en el rating Elo ha ganado el Mundial. Por otra parte, el apoyo popular al torneo ha ido disminuyendo. Según Datafolha, un instituto de encuestas, sólo el 48% de los brasileños se dijo a favor de auspiciar el evento, mientras que en noviembre del 2008 un 79% de la población estaba a favor. Muchos brasileños sienten que, en lugar de gastar un estimado de 14 mil millones de dólares en la Copa del Mundo, su país le pudo haber un mejor uso a ese dinero.

Con base en la evidencia histórica de otros países, los inversionistas deben esperar que las Copas del Mundo tengan poco impacto en el mercado económico o financiero, ya sea en el país ganador o en el anfitrión. Sin embargo, dada la coyuntura política particular, Brasil se enfrenta a una situación social inestable, por lo que se debe anticipar un impacto más importante de lo normal en esta Copa del Mundo. Si la infraestructura existente resulta insuficiente o las protestas causan graves trastornos, el sentimiento de los inversionistas globales hacia Brasil o incluso hacia los mercados emergentes en general, se puede ver negativamente afectado. A su vez, si Brasil no gana la Copa, el estado de ánimo en las calles podría ser mucho peor.

En resumen, los inversionistas deben ver los disturbios en Brasil como algo positivo para los mercados, ya que esto puede llevar a que se elija un candidato que favorezca más los mercados. Sin embargo, tampoco deben descartar del todo un escenario en el que la desilusión general del país se intensifique. Los inversionistas deben tener en cuenta que la curación de las dolencias estructurales de Brasil probablemente incluya un periodo de amarga medicina, sin importar quién gane en el campo o en las urnas.

 

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