Por Valente Quintana Pineda*

El pasado once de abril fue ratificado en lo general por el Pleno de la Cámara de Diputados el dictamen de reforma a la Ley Federal del Trabajo, ahora será enviado para la aprobación de la Cámara de Senadores, y este dictamen de ser aprobado presume el cambio más importante en las relaciones laborales desde 1931, año en que sale a la luz la primera Ley Federal del Trabajo.

Este cambio presumirá un reto para todos los empleadores, ya que esta reforma busca una efectiva vida sindical, y con ello una verdadera negociación colectiva entre los factores de la producción, circunstancia que pocas veces se ha llevado a cabo para convenir las prestaciones de manera unilateral.

Antes de seguir escribiendo este artículo considero importante aclarar que la negociación colectiva es un medio que consiste en una serie de discusiones entre patrones así como sus representantes y por otro lado los trabajadores por medio de su sindicato cuando lo tienen, que tiene como propósito el llegar a acuerdos como los contratos colectivos de trabajo o los contratos ley, pero no solo eso, sino la negociación colectiva la encontraremos activa y permanente a través de las Comisiones Mixtas  formalmente constituidas en los centros de trabajo, que son comisiones integradas por representación del empleador y  de los trabajadores que tienen en sus manos el cumplimiento de determinados temas y derechos de los trabajadores como lo son, la productividad y capacitación, el reglamento interior de trabajo, los cuadros generales de antigüedades, la seguridad e higiene, o el reparto de utilidades, por lo que es fácil deducir que por ejemplo; el Reglamento Interior de Trabajo también es fruto de la negociación colectiva.

En México hemos detectado un gran problema con el ejercicio de la negociación colectiva, y este es que el 90% de ella es simulada, dado que los contratos colectivos de trabajo son de protección patronal, firmados entre patrón y sindicato a espaldas de los trabajadores, sin ningún beneficio, prestación o derecho adicional a los que ya se encuentran establecidos en la Ley Federal del Trabajo, y es que precisamente el objetivo de los contratos colectivos de trabajo, es pactar mejores prestaciones o beneficios para los trabajadores, buscando con esto el equilibrio entre los factores de la producción, por lo que no basta que se vuelvan a establecer en ellos los derechos ya consagrados legalmente, sino pactar prestaciones extra y supralegales como derechos contractuales.

Las lagunas que contiene la Ley Federal del Trabajo en materia de sindicación y negociación colectiva permiten a los sindicatos emplazar a huelga a un centro de trabajo sin contar con la representatividad, lo cual quiere decir que emplazan a huelga sin la voluntad de los trabajadores, lo cual ha dado origen a la extorsión de sindicatos fantasma hacia los patrones, y ante esto llegan a solicitar grandes cantidades económicas por la firma de contratos colectivos, o por el desistimiento de los emplazamientos a  huelga, veneno para el cual se recetó como antídoto el contrato de protección, y es por eso que el 90% de la contratación colectiva es simulada.

La reforma constitucional al artículo 123 de febrero 2017, la ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo referente al derecho de sindicación y negociación colectiva, así como el capítulo número 23 del Tratado de México, Estados Unidos, Canadá nos obligan a acabar de una vez por todas con la simulación en la negociación colectiva, para lo cual se busca que en la reforma a la Ley Federal del Trabajo se proteja mediante el voto libre y secreto, y con constancias de representatividad, lo que significa que los sindicatos para poder emplazar a huelga tendrán que probar previamente que detrás de esta acción existan trabajadores con voluntad de accionar el dicho derecho, con lo cual se presume terminaremos con la extorsión sindical y con los contratos colectivos firmados a espaldas de los trabajadores.

Viendo este panorama el único consejo que le podemos dar a los empleadores sobre todo de las pequeñas y medianas empresas es buscar capacitarse en temas de negociación colectiva y relaciones laborales, porque ahora tendrán que hacer lo que nunca, sentarse a negociar prestaciones contractuales con los sindicatos para beneficio de la base trabajadora.

*Maestro en Relaciones Laborales por la Universidad de Castilla La Mancha. Maestría en Derecho Laboral en la Escuela Libre de Derecho. Profesor en las universidades Iberoaméricana y Anáhuac.

 

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