Morena se pintaba como un partido que prometía ser un nuevo aglutinador de la masa popular, el que crearía la nueva filosofía social, el que resolvería las necesidades populares y con esta oferta arrasó en las pasadas elecciones. A los seis meses empezamos a ver los movimientos internos y las encarnizadas luchas que muestran que por una parte esta oferta no se ha cumplido y se empiezan a ver grandes decepciones de los militantes.

La historia es que muchos votantes flotantes, que sin ninguna preferencia política votaron por Morena, realmente compraron la historia de que el país estaba en una situación desastrosa, por lo que votaron por una opción diferente, votaron por un cambio, votaron y estaban con una gran esperanza. Pero la cruda realidad los está alcanzando, por las decisiones del líder del partido, muchos de ellos se encuentran sin empleo, resintiendo el alza en la inseguridad y sin tener cumplidas sus esperanzas tan ofrecidas, al parecer en ese partido empiezan a correr decepcionados “las fuerzas vivas de ese movimiento”.

Se empiezan a ver los tradicionales pleitos por las candidaturas, igual que se daba en el PRI. Basta ver el ejemplo de la elección en Puebla; incluso hace poco en la tierra del mismísimo líder del partido, el PRI le ganó la elección a Morena ¿Qué está pasando?, ¿era fácil prometer, es muy complejo gobernar y cumplir?

Morena nació como un aglutinador de la decepción social, pero en la realidad y ante la ambición de los políticos de todos los niveles y en todos los estados, no ha podido consolidar ni cumplir, con una dura regla de austeridad en el gobierno, de frente al pedido de un sacrificio franciscano y que funcionarios y militantes se comporten como los políticos en los tiempos de Juárez, el movimiento empieza a hacer agua al igual que todos los movimientos políticos mexicanos sin dinero. Aquí se recuerda aquella frase famosa de Carlos Hank González, quien decía que un político pobre es un pobre político, por la simple y sencilla razón de que en México la voluntad política de la gente se compra con dinero. Y el dinero prometido aún no llega y se corre el riesgo de que cuando llegue etiquetado a nombre del líder, las viejas prácticas del clientelismo mexicano causen un shock al partido.

Desafortunadamente, con la llegada de Morena al poder central del gobierno, la política en México, el sistema político y democrático, entró en recesión, se detuvo. Esto gracias a la visión que tienen de la política, la economía y la sociedad; desafortunadamente entramos en una máquina del tiempo y retrocedimos 40 años, de regreso al sistema clientelar del poderoso partido político aglutinador de las masas, como si estuviéramos en la década de los 70 del siglo pasado.

Regresan las preferencias de amigos, los favoritismos, las cuotas de poder, así como las intrigas palaciegas y se ve que las ambiciones desmedidas, los protagonismos liderados por intereses oscuros de poder frente al próximo proceso electoral, vuelven a hacer de las suyas ante las frágiles estructuras que ahora está mostrando el partido en el poder.

 

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