Hay videojuegos que tienen fórmulas tan sencillas y mínimas que se vuelven universales. Uno de los géneros que mejor representa esto son los juegos de plataformas: básicamente tratan de que el usuario controle a un personaje que debe saltar para esquivar obstáculos y llegar al final de un nivel. Ésta es una fórmula que no falla, y prueba de esto es N++, del estudio canadiense Metanet Software, que la semana pasada llegó al Nintendo Switch, uniéndose a una larga lista de sistemas en los que está disponible.

Este peculiar juego comenzó en 2004 como un proyecto gratuito desarrollado en flash bajo el sencillo nombre de N; después en 2008 tuvo una secuela llamada N+ para Xbox 360 y consolas portátiles de Nintendo y PlayStation; su tercera entrega fue N++, que salió originalmente para PlayStation 4, para subsecuentemente llegar a Windows, Xbox One, OSX y ahora al Nintendo Switch.

N++ representa la esencia de los juegos de plataformas: eres un ninja que debe atravesar niveles llenos de obstáculos en menos de 90 segundos. Para hacer esto deberás correr, saltar y escalar impulsándote en las paredes. Lo importante de N++ es su fórmula, ya que prácticamente todos los niveles tienen el mismo propósito y mecánicas, con la gran variable del escenario. El elemento más importante de las mecánicas del juego son sus reglas físicas: distancia de tus saltos, la velocidad de tu personaje, la aceleración, los ángulos de salto, el rebote, etc.

Realmente no hay muchos trucos que aprender a lo largo del juego, pues aunque se van introduciendo nuevos elementos, el núcleo siempre es el dominio de las reglas físicas, aplicado a la destreza del jugador en cada situación.

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Los niveles son bastante cortos pero no por esto menos complicados. Para completar un nivel es necesario abrir una puerta y llegar a ésta, y normalmente hay que atravesar numerosos obstáculos y realizar saltos con mucha precisión y lo más rápido posible. El tiempo se va acabando pues hay un reloj corriendo hasta que se acaban 90 segundos, pero cuando obtenemos monedas, éstas nos ganan más tiempo. Aunque podemos terminar un nivel sin las monedas, necesitamos tenerlas todas para certificar que completamos el nivel a profundidad.

Debido a que las partidas son muy cortas y pueden ser bastante difíciles, casi siempre será necesario intentar el nivel muchas veces. Por esto es que incluso tenemos un botón de suicidio, ya que si hay un momento en el que tengamos un pequeño error, y preferimos intentarlo todo desde el principio, sea mucho más fácil reiniciar.

Todos estos elementos crean un videojuego de precisión, que es además vertiginoso, fácil de entender, pero desafiante y, lo más importante, divertido. A pesar de lo frustrante que puede ser el intentar una y otra vez un nivel para poder pasarlo, las partidas son tan rápidas y cortas que no rompe la motivación para seguir jugando.

Otro aspecto importante es que casi siempre las soluciones están frente a nuestros ojos: el juego te muestra claramente qué y cómo lo debes hacer, pero el verdadero reto es lograrlo. A veces hay un salto o un rebote que requiere de mucha precisión y se tiene que intentar muchas veces, en cada vez que fallamos sabemos exactamente dónde nos equivocamos. De forma que en vez de sentirnos castigados o sin saber qué hacer, N++ nos invita a seguir intentándolo. Ésta es quizá la mayor diferencia al respecto de uno de los videojuegos de plataformas más celebrados de los últimos tiempos: Super Meat Boy (Team Meat, 2010), cuyo nivel de dificultad y frustración fácilmente hacían desistir a los jugadores menos aguerridos.

Originalmente jugué N++ cuando salió en PlayStation 4 en 2015. Sin embargo, aunque lo encontré bastante divertido, el hecho de verlo en una pantalla grande sentado en la comodidad de mi casa, no era la situación ideal, ya que el intentar repetidas veces un nivel y estar viendo la misma pantalla durante largos ratos podía ser algo aburrido. Ahora que salió para Nintendo Switch me pareció que sería una buena oportunidad para regresar a él y me encontré con que este formato portátil es, sin duda, la mejor forma de jugarlo.

Los gráficos de N++ son en extremo simplificados, consistiendo en líneas y formas de colores sólidos; a veces los niveles son bastante intrincados, y el estar jugando lejos de una pantalla me obligaba a acercarme a ésta para ver con precisión. Con el Nintendo Switch ese problema no existe porque tienes la pantalla a unos centímetros de tus ojos, lo cual se siente más natural para los retos de precisión. Además de esto, al ser un juego de partidas muy cortas, no necesitas largas sesiones dedicadas para progresar; yo en lo personal uso los tiempos muertos, no importando si son un par de minutos, para hacer un par de niveles. En repetidas ocasiones me encontré gritando de emoción durante un trayecto en Uber al lograr un nivel, o lanzando maldiciones al fallar miserablemente.

Definitivamente la versión de Nintendo Switch de N++ es la mejor de su larga lista de plataformas. No sólo por ser portátil, sino que al ser la última se trata de la más actualizada y depurada, además de incluir una cantidad monstruosa de contenido: más de 4,000 niveles distintos, con la posibilidad de hacer los propios mediante un editor y de jugar de forma cooperativa o competitiva con hasta tres jugadores extra. A esto se suma el Hardcore Mode, para los jugadores que necesiten aun mayor reto. Aunque definitivamente no recomendaría esta versión de N++ para quienes ya jugaron alguna de las anteriores, por los 15 dólares que cuesta es una muy buena opción para jugadores nuevos.

 

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