El problema de cómo resolver nuestra vida productiva y así la de nuestros hijos y familia es una preocupación en cualquier parte del globo. A menudo pensamos en cuál sería la forma más directa y efectiva de descubrir esa fórmula que nos traiga tranquilidad y equilibrio económico.

De un lado al otro del planeta se ha acuñado el término “sueño americano” como mucho más que un eslogan: sino como la posibilidad cierta de prosperar y tener éxito en nuestras vidas a través de una movilidad social ascendente.

Definido en 1931 por el historiador norteamericano James Truslow Adams, y tomado posteriormente como ethos de todo un pueblo, el sueño americano reza: “La vida debería ser mejor y más rica y llena para todas las personas, con una oportunidad para todo el mundo según su habilidad o su trabajo, independientemente de su clase social o las circunstancias de las que proviene”.

Y una de las posibilidades para cualquiera que posea la solvencia de hacerlo es la existencia de las visas EB-5, más conocidas como visas de inversión que el gobierno federal estadounidense da para aquellos que reúnen los requisitos para poder planear un futuro en el país.

“La sobreocupación de la visa H1B -para individuos en ocupaciones que requieren la aplicación teórica y práctica más un conocimiento altamente especializado y un título de licenciatura o superior en la especialidad específica, o su equivalente- ha dejado de ser opciones para aquellos que desean ir a complir su sueño americano a los Estados Unidos”, explica a Forbes México, Rafael Anchia, director de Civitas Capital.

Es por eso que para aquellos que quieran la posibilidad de trabajar y lograr su sueño americano, la administración norteamericana dispuso desde 1990 el programa de inversor inmigrante.

Este programa dispone de un método a través del cuál se “eligen” a los inmigrantes dispuestos a invertir -en cualquier parte del territorio norteamericano- “y el principal requisito para lograr acceder a este beneficio es invertir de 500,000 dólares a un millón en proyectos que den empleo al menos a 10 ciudadanos norteamericanos”, explica Anchia.

La iniciativa del gobierno federal inicialmente brinda visas condicionales por 2 años. Esas visas condicionales, luego de cristalizar los proyectos de inversión, cambian de status y brindan la definitiva “green card” a los que lo hayan logrado.

“Para muchos mexicanos es fácil porque tienen propiedad en Houston, Dallas o Miami y desean una tercera edad más tranquila”, detalla Anchia, quien sostuvo que México es el segundo país en ir tras el sueño americano, seguido de China.

Al momento Civitas Capital ha abierto las puertas de unas 60 familias con una derrama de 30 millones de dólares -mdd- en visas EB-5, colocándose en el top 2 de los centros regionales habilitados en recibir estos beneficios.

Pero ésto no solo se refiere a ese sueño americano tan anhelado: comenzar una vida o terminarla en otro país, requiere tangibles resultados y no se trata de impulsos sino de posibilidades.

Uno de los puntos a tener en cuenta de acuerdo a Anchia es que “existe mucho interés de inversiones en Texas, porque es conocido para los mexicanos. Texas es la décima economía mundial por sobre México, Rusia, Australia y Corea del Sur”.

Para Anchia la labor es ardua y “posee un amplio potencial en México, ya el país es el primer socio en comercio bilateral con los estadounidenses, y posee un presente social y económicamente promisorio para aquellos que busquen una vida tranquila y próspera en estudios y capacitación para sus hijos”.

Con información de Civitas Capital

Lee también: Esta región de Italia te paga casi 15,000 pesos al mes por vivir ahí

 

Siguientes artículos

Singapur, el país que quiere rescatar el NAIM, tiene el mejor aeropuerto del mundo
Por

El aeropuerto de Changi ocupa el primer lugar de los World Airport Awards; y destaca por tener entre sus atractivos la c...