Por Máximo Santos Miranda*

La digitalización y la tecnología lo están invadiendo todo, de tal forma que resulta prácticamente imposible que dichos conceptos no aparezcan constantemente en los planes estratégicos de cualquier compañía grande o mediana. La Cuarta Revolución Industrial lo abarca todo y la velocidad de los cambios que está provocando es algo no visto en la historia de la humanidad hasta el momento. Gran parte de los empleos que existen a día de hoy desaparecerán en los próximos años y se crearan otros nuevos que en su gran mayoría son a día de hoy desconocidos. Ante este panorama cualquier joven que decida cómo orientar su educación y futuro laboral se encuentra bastante perdido. ¿Cómo prepararse para los cambios que se avecinan en el mundo laboral?

A día de hoy los perfiles de ciencia, tecnología, matemáticas o ingeniería son, con gran diferencia, los más demandados por las empresas y esta tendencia parece que se va a intensificar aún más en los próximos años. Por esta razón, salir de la universidad con una titulación en estas materias es poco menos garantía de éxito laboral. Por todo ello pudiera parecer que todos los jóvenes que van a iniciar sus estudios universitarios en los próximos años deberían dirigirse, sin dudarlo, hacia esas materias, ya que serán garantía de éxito profesional presente y futuro. El incesante ruido tecnológico que está presente en todas las empresas, publicaciones, universidades… parece indicar que los estudios de humanidades están condenados a la desaparición de forma irremediable o al menos quedarán como algo “exótico” y sin ningún carácter práctico. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así ni mucho menos.

La innovación que está detrás de todos los cambios que está impulsando la Cuarta Revolución Industrial no pueden ser orquestados en exclusiva por perfiles técnicos. Para que los nuevos cambios tecnológicos tengan éxito, se necesita incorporar indefectiblemente pensamiento disruptivo, flexibilidad y enormes cantidades de creatividad. Estas cualidades que son clave en el nuevo mundo que se nos presenta son características que se suelen dar de forma más “natural” en personas con una clara orientación humanista y artística.

Además, no debemos olvidarnos que toda la revolución tecnológica está orientada a hacer la vida más cómoda y sencilla al ser humano y éste debe ser el eje central al que se dirijan todas las innovaciones y cambios tecnológicos. Por lo tanto, resulta imposible obviar la vertiente humana de la tecnología que se está creando. Dicho de otra forma, ningún proyecto de transformación digital tendrá éxito si no se aúnan junto a las competencias técnicas adecuadas habilidades de inteligencia emocional.

Los perfiles técnicos continuarán siendo demandados pero lo que se requerirá aún más, en estos entornos cambiantes e imprevisibles, es a personas híbridas, es decir, aquellos trabajadores que combinen sólidos conocimientos técnicos con una vertiente creativa y habilidades sociales o incluso artísticas reseñables. En cierta forma es una vuelta a los valores del renacimiento en donde la curiosidad, la adaptabilidad y la transversalidad serán los factores que caracterizarán al empleado exitoso del futuro. La curiosidad será la clave, ya que nos empujará a seguir aprendiendo cada día o incluso a desaprender aquellas materias que creíamos inmutables pero que en un momento dado de evolución tecnológica carecerán de sentido.

El profesional del futuro tendrá que poseer capacidad de anticipación y deberá tener capacidad de observación para visualizar soluciones innovadoras a nuevos y viejos problemas. Este nuevo profesional de éxito deberá cuestionarse en todo momento el statu quo vigente y ser extremadamente creativo y estas son virtudes que por lo general se encuentran en los “verdaderos” artistas. Si algo ha caracterizado tradicionalmente a los auténticos artistas ha sido el de tener una forma de ser disruptiva y eso precisamente es lo que requiere el proceso de innovación en el que estamos inmersos.

Si a todo lo anterior le unimos la amenaza que supone la Inteligencia Artificial que va a destruir, en los próximos años, mediante la automatización miles de puestos de trabajo que hasta ahora parecía que eran de imposible automatización, es en este contexto en donde la creatividad artística resulta aún más importante. La creatividad es la mayor ventaja que el ser humano tiene frente a las máquinas, ya que éstas funcionan muy bien con las rutinas, pero es en las excepciones, al menos hoy en día, en donde fallan.

La globalización de los mercados que continuará en los próximos años y la cada vez mayor competitividad que soportarán las empresas requerirán que la innovación y la creatividad sean los dos factores críticos para aquellas compañías que quieran no solamente liderar el mercado sino simplemente subsistir. Para asegurar su futuro, las empresas necesitarán flujos continuos de creación de nuevos productos, procesos, servicios y modelo de negocios. Por todo ello el ser creativo unido a sólidos conocimientos técnicos serán la clave de la empleabilidad futura y de la supervivencia de las empresas.

*Doctor en Economía y experto en temas de banca, finanzas y hacienda.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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