Por Rubén Fuentes*

El reconocimiento de imágenes (fijas y en movimiento), el procesamiento de voz, sensores de diversas naturalezas, la Inteligencia Artificial y las tecnologías táctiles son las interfaces humano-máquina que dictarán el estándar en los siguientes años.

Las nuevas interfaces han pasado en relativamente poco tiempo de botones y teclados complejos, a entender y procesar gestos y expresiones humanas. Los comandos de voz ya son habituales en los más diversos dispositivos de uso diario. Toda esta tecnología ya habita en nuestros teléfonos, computadoras, relojes, asistentes virtuales, autos y hasta refrigeradores, por mencionar algunos.

Las aplicaciones empresariales de estas interfaces comienzan a proliferar en distintas industrias y entre otras cosas, permiten recopilar volúmenes importantes de datos que, al ser procesados, arrojan información que abre oportunidades para mejorar procesos, reducir costos y/u optimizar la toma de decisiones en tiempo real. Interfaces que de forma orquestada (o individualmente) mejoran significativamente las interacciones entre personas y máquinas.

Estas virtudes bajo el análisis y el criterio del personal adecuado incrementan significativamente las capacidades humanas de la empresa mejorando la habilidad de los negocios para adaptarse a condiciones cambiantes tanto internas como externas.

Imaginemos una empresa que cuente con recursos de robótica, red 5G, Internet de las Cosas, Inteligencia Artificial, Realidad Digital y Cloud Computing. Todos estos elementos trabajando en sincronía con el capital humano adecuado en todos los niveles.

Conocer mejor a sus clientes y sus operaciones. Las interfaces inteligentes abren un panorama antes inexistente para conocer a profundidad los hábitos y gustos de los clientes:

Rastrear hábitos offline de los clientes. A través de su teléfono inteligente, es posible conocer los lugares que frecuentas sin hacer check-in en una aplicación. De esta manera, las empresas pueden dirigirlo ofertas que se alinean a sus hábitos y gustos.

Nuevos productos y soluciones. Sensores y analizadores de emociones pueden detectar cuando una persona se encuentra en una situación de estrés y automáticamente ajustar las condiciones de luz, temperatura y sonido para fomentar un estado de calma.

Eficiencia. Sensores, realidad virtual, realidad aumentada, Inteligencia Artificial, entre otras, permiten identificar oportunidades de mejorar la eficiencia de las máquinas y de las personas.

¿Qué implicaciones tiene para las áreas de tecnología?

Capitalizar los beneficios de las interfaces inteligentes conlleva la habilitación de capacidades escalables para la captación y procesamiento de los datos:

  • El ancho de banda de la siguiente generación de redes va a jugar un papel esencial por su exponencial capacidad de transmitir datos respecto a las actuales. En particular la red 5G, que se encuentra a la vuelta de la esquina, replanteará las cantidades de información que es posible compartir.
  • Cómputo en la nube y Edge Computing (procesamiento de información más cercana al punto de consumo de la misma) son capacidades esenciales para la captación, procesamiento y entrega de información relevante (insights) en un entorno donde el crecimiento de los datos es exponencial.
  • El Internet de las cosas es otro jugador clave en la interfaz inteligente. Es el medio por el cual datos específicos pueden ser recolectados en tiempo real de prácticamente cualquier cosa.

Las posibilidades son infinitas, y la aplicación de interfaces inteligentes en los negocios y en la cotidianeidad del ciudadano promedio es inminente.

*Socio de Strategy, Analytics and M&A en Consultoría, Deloitte México

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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