Por Raymundo Piñones*

El 14 de marzo dimos a conocer la “Agenda 2040: Transformando a México”. El objetivo del documento es seguir fomentando el diálogo y considerar algunas propuestas para el desarrollo de la industria de hidrocarburos en México hacia el 2040. En el sector hidrocarburos, las decisiones de política energética que afectarán el 2040 se toman hoy. De manera similar, el estado del sector hoy, es producto de las decisiones tomadas hace dos décadas.

Agenda 2040 propone diez acciones específicas con el objetivo de que el Nuevo Modelo Energético Mexicano alcance su potencial.

  1. Consolidar un sistema de rondas de licitaciones anuales con fechas predecibles, independiente de los ciclos políticos y de los precios del petróleo.
  2. Profundizar los mecanismos de coordinación entre las distintas agencias regulatorias y Secretarías de Estado, para favorecer una mayor eficacia en la ejecución de programas.
  3. Brindar una mayor autonomía  a los órganos reguladores del sector, particularmente a la ASEA. Asimismo, es necesario que la Agencia pueda  colegiar sus facultades de decisión y permitirle operar independiente de ciclos políticos.
  4. Extrapolar aprendizajes vistos en el Nuevo Modelo Energético Mexicano al sector infraestructura, que permitan que ésta se desarrolle a la par de los nuevos los proyectos petroleros.
  5. Como principio fundamental para lograr una mayor competencia en el sector, es necesario eliminar las barreras al acceso y desarrollo de infraestructura.
  6. Incentivar el desarrollo de Pemex a través de la creación de mejores condiciones para que celebre alianzas que le permitan fortalecer su capacidad de ejecución, reducir su carga fiscal y optimizar su capacidad de financiamiento.
  7. Crear una plataforma única digital para el cumplimiento de las obligaciones regulatorias y contractuales. Ello permitirá reducir el costo de cumplimiento para el regulado y el costo de regular al Estado mexicano.
  8. Fortalecer la seguridad jurídica de las inversiones, garantizando el acceso a mecanismos de arbitraje para la solución de controversias, tanto en leyes como en tratados internacionales. Además, es necesario garantizar la seguridad física de las comunidades, de los trabajadores y de los activos de la industria.
  9. Seguir impulsando el aprovechamiento de recursos no convencionales, reconociendo la necesidad de encontrar términos contractuales y regulatorios que permitan competir en Norteamérica, al tiempo de brindar seguridad y certeza a las comunidades y los operadores.
  10. Impulsar la economía del conocimiento, consolidar la integración de información en la CNIH y fortalecer los programas de becas, pasantías, certificaciones y de investigación del sector energético. Finalmente, es importante trabajar en el diseño de un sistema de servicio civil de carrera en las instituciones responsables de la política energética. Ello permitirá garantizar que el conocimiento y la ciencia sean la punta de lanza del desarrollo energético del país.

Por mucho tiempo, el sector petrolero mexicano ha sido una fuente de fortaleza y de orgullo para México y los mexicanos. Debe seguir siéndolo. Estamos seguros que con el Nuevo Modelo Energético, el sector de hidrocarburos estará contribuyendo a crear un futuro prometedor para el país. Aquí se puede consultar la Agenda 2040.

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*Experto de México con Energía y Director General  de AMEXHI.

 

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Página Web: mexicoconenergia.mx

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