Como sé que el tema de las criptomonedas genera aún muchísimas dudas, quise escribir una segunda parte en la que hablaremos principalmente de la tecnología detrás de cada una de ellas: blockchain.

Empecemos aclarando que Bitcoin no está sola, hay decenas de criptomonedas allá afuera. Bitcoin es la más conocida, pero hay criptomonedas de gran circulación que han tenido un crecimiento espectacular el último año. De acuerdo con su nivel de capitalización, es decir, al valor que tiene la suma de todas las monedas de cada tipo, estas son las principales:

  • Bitcoin. 76,300 millones de dólares (695% de crecimiento en el último año), desde 2009
  • Ethereum. 35,500 millones de dólares (3,073% de crecimiento en el último año), desde 2014
  • Bitcoin Cash. 9,000 millones de dólares (36% de crecimiento en un mes de existencia)
  • Ripple. 8,500 millones de dólares (3,630% de crecimiento en el último año)
  • Litecoin. 3,300 millones de dólares (1,565% de crecimiento en el último año)

Todas estas criptomonedas utilizan la tecnología de blockchain (o cadena de bloques) que les permite mantener sus beneficios vs las monedas tradicionales. Aquí te enlisto algunos:

Transacciones rápidas y de bajo costo

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  • Transacciones irreversibles. Este es un beneficio para los comercios que aceptan pagos con bitcoin, ya que, en el caso de aceptar pagos con tarjetas de crédito, los pagadores pueden declinar el pago en un futuro.
  • Descentralizado: la única criptomoneda que no está completamente descentralizada es Ripple, la cual está bajo el control de la empresa Ripple Labs, a diferencia del resto donde ninguna entidad de manera autónoma tiene el control, sino que son cientos de nodos (mineros) los que le dan solidez a la cadena.
  • Sin riesgo de la contraparte: no necesitas confiar en tu contraparte para transaccionar.

Antes de seguir con este tema de blockchain, veamos primero cómo funcionan las monedas tradicionales:

Estas son manejadas por un gobierno central que se encarga de definir el número en circulación, emitiendo monedas o billetes con ciertos parámetros de seguridad, tales como sello de agua, transparencias, colores, etc. para que no puedan ser falsificables. El problema está en que tiene que haber una transferencia física de estas monedas (a pesar de que hagas transacciones en línea, esto sigue sucediendo entre instituciones financieras) lo que eleva el costo de las transacciones complejas.

¿Y la cadena de bloques?

De este lado se pone todo más interesante. En el caso de la tecnología de blockchain, para garantizar que no haya esa “falsificación” de la moneda, cada transacción queda grabada en esa cadena de bloques, la cual es transparente para todos los participantes del sistema quienes validan la cadena de manera natural. Eso te garantiza que tus bitcoins (o cualquier otra criptomoneda) no sean duplicados ni desaparezcan. Esta cadena no puede ser alterada si no es agregando una transacción legítima.

Dicho en palabras más (mucho más) sencillas: blockchain es una especie de libro en el que se registra la historia completa de todas las transacciones que se hacen en la red. La copia de este “libro” se reparte entre todos los participantes (a los que se les conoce como “nodos”), así nadie puede modificarlo ni hacer trampa. Esto da transparencia y certidumbre a todos los participantes.

Los mensajes que transmiten los nodos se llaman “token” y viajan encriptados de tal manera que se puede distribuir sin tener que revelar su contenido. La información de las transferencias de tokens forma grupos o bloques, mismos que se van enlazando entre sí, de manera que se vuelven inalterables. Por eso se le llama “cadena de bloques”.

Ahora que quedó clara esa parte, es natural hacerse las siguientes preguntas: ¿por qué unas criptomonedas valen más que otras? ¿Cuánto debería valer cada una?

La realidad es que no hay alguien que pueda contestar esta pregunta con claridad. Simplemente quienes creen en sus valuaciones confían en que mientras haya una necesidad de uso que genere cierta demanda, el precio de estas criptomonedas se mantendrá o incluso aumentará.

Hace unos días escuchaba comparaciones de que Bitcoin revolucionaría el movimiento del dinero de la misma manera en que Internet revolucionó el movimiento de la información, y que ahí es donde está el valor. Sin embargo, si nos hacemos la pregunta de cuánto vale Internet, la respuesta es cero pesos, lo que vale en internet son los productos y servicios que se pueden ofrecer gracias a esta plataforma. Por otro lado, podemos decir que en el caso de Bitcoin lo más valioso es la tecnología detrás de esta criptomoneda, no la criptomoneda como tal.

¿Entonces por qué darle algún valor? ¿Por qué no simplemente utilizar la tecnología para hacer transacciones de manera inteligente con las monedas actuales?

La tecnología de blockchain llegó para quedarse y eso se puede ver en los miles de millones de dólares que se mueven a través de estas criptomonedas. Lo que no es claro es si el valor de tu inversión seguirá subiendo como lo viene haciendo, se mantendrá o irá para abajo en un futuro.

Vuelvo a citar a Warren Buffett cuando dijo “no inviertas en lo que no entiendas”. Las criptomonedas, al menos por el momento, no nos dan claridad sobre su valor ni sobre la seguridad de nuestra inversión. Aprovechar la tecnología para hacer crecer nuestro dinero es lo más inteligente que podemos hacer, pero invertir en instrumentos poco certeros puede resultar contraproducente.

Actualmente en el mercado existen opciones infinitas para invertir en nuestra moneda, un ejemplo de ello es la industria Fintech, misma que se ha convertido en una gran opción para quienes desean invertir su dinero de manera fácil y segura. Por darte solo un ejemplo: en La Tasa, plataforma de Peer-to-peer lending, los inversionistas reciben una tasa de rendimiento superior al 15%, muy por encima del 5% promedio que obtendrían si decidieran invertirlo en un banco.

La decisión final queda en ti, sólo asegúrate de analizar las opciones cuidadosamente. Que conste que yo te lo advertí…

 

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