De las 16 delegaciones de la Ciudad de México, próximas a convertirse en alcaldías, el PRI gobierna en tres (Cuajimalpa, Magdalena Contreras y Milpa Alta); de los 66 escaños de la Asamblea Legislativa capitalino, sus diputados ocupan ocho, y sus candidatos a jefe de gobierno han estado fuera de la batalla desde hace 21 años, cuando los capitalinos obtuvieron el derecho a elegir al ejecutivo local.

Pero Mikel Arriola, aspirante a la Jefatura de Gobierno por la coalición del PRI-PVEM-Nueva Alianza, se muestra confiado. Afirma que tiene la capacidad para alcanzar y superar al PRD, que ha gobernado la CDMX durante estos 20 años, y a Morena, que mantiene las preferencias electorales -de acuerdo con diversas encuestas-. Después de todo, dice, “el hartazgo supera las tradiciones”.

“Hemos presentado una plataforma muy crítica de cómo se ha gobernado la ciudad y es el ejemplo de cómo no se debe de gobernar. Todos los servicios se han deteriorado incluido el más importante, que es la razón de ser del gobierno: la seguridad”, afirma Arriola Peñalosa en entrevista con Forbes México.

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Hay otro elemento en estas elecciones del cual piensa sacar provecho el ex director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS): la ausencia de un candidato de derecha en la Ciudad de México. Así lo dejó claro cuando se pronunció en contra del derecho de las parejas del mismo sexo que habitan en la capital del país a adoptar, así como de la regulación del consumo de mariguana con fines recreativos.

—La Ciudad de México es quizás una de las entidades más antipriistas del país. ¿En qué momento se rompió ese vínculo entre el partido que representas y los electores?

—En 1997 se perdió todo por la crisis del 1995. Ese fue el suceso que marcó el voto. Sí fue una crisis muy de clase media, media baja, y esa factura se la cobraron al PRI y después las estructuras del propio partido fueron emigrando al PRD y yo no sé cuál fue la razón, pero el PRI se quedó sin priistas y sin estructura en la Ciudad de México y ha permanecido así durante 20 años.

Lo interesante es que volvemos a buscar un espacio muy importante en la ciudad y hay elementos que no existían en las elecciones en ocasiones anteriores: primero, la izquierda está dividida en dos, casi casi 50-50; y no hay candidato de Acción Nacional, entonces vamos nosotros a ser una opción muy viable sobre todo de centro, centro derecha. En cuanto al voto corporativo, el estructural va a estar muy disputado por los dos partidos que ya conocemos.

 

Sacar al gobierno de izquierda

La seguridad no es el único elemento que se ha deteriorado con los gobiernos de izquierda en la Ciudad, según Mikel Arriola, sino que existe poco avance en temas como movilidad, el impulso a los negocios, el nivel de inversión y el desarrollo económico de la entidad, que representa 17.2% del PIB nacional, casi tres billones de pesos, de acuerdo con el reporte económico de la Ciudad de México, elaborado por la Secretaría de Desarrollo Económico, mismo que retoma datos del INEGI.

“Tenemos retos grandes como es la competitividad, uno de los principales problemas de la Ciudad es que alejamos la inversión en vez de atraerla. Si nos vamos al último informe del Banco Mundial, Doing Bussines, vemos que la ciudad es la 31 de 32 en competitividad, solamente por arriba de Oaxaca”.

Y añade: “La Ciudad de México es la menos competitiva del país, hemos dejado de crecer, antes explicábamos 26% del PIB nacional y que hoy explicamos 21%, en un tramo muy corto de tiempo y eso ha generado que haya más gente por debajo de la línea de bienestar. Es una ciudad generadora de pobres”.

Pero la corrupción, según Arriola, es el flagelo que ha permeado en la administración capitalina y el factor común entre los problemas que detienen el desarrollo de la Ciudad.

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—El combate a la corrupción parece ser el blanco común de las propuestas de campaña de todos los candidatos a la jefatura de gobierno, incluso de los candidatos presidenciales, pero ¿cuáles son tus objetivos definidos para combatirla?

—Sacar al gobierno, es la única forma de abatir la corrupción. Hay corrupción en dos vías en el gobierno de la ciudad: la primera es por omisión. Han permitido mafias de desarrolladores, las mafias de las fotomultas, la mafia de los parquímetros a expensas de los ciudadanos.

Si sumas fotomultas, parquímetros, arañas, grúas, corralón, los capitalinos estamos pagando 2,500 pesos al año, y solamente a los proveedores, porque vemos que las multas se quedan en las empresas de las fotomultas.

Por omisión también se han permitido los grandes abusos de los desarrolladores, en donde el delegado permite un edificio de tres pisos y después nos amanecemos con que hubo modificación al permiso y que se autorizaron 20 pisos y que esa colonia ya se quedó sin agua, ya tiene baches o no le fue resarcido el daño. Hay incluso en la regulación para mitigar las afectaciones a las colonias, pero esos fondos los vecinos no los han visto.

Se trata de aplicar la ley y ser autoridad, lo que no ha hecho el gobierno de la CDMX y por eso se han generado estos espacios que han sido llenados por la corrupción.

Segundo, si hay corrupción en las delegaciones, que se otorgue un permiso con cargo a pagos ilegales. Lo que hay que hacer es meter a la cárcel al delegado y a la empresa que le está pagando al delegado, porque si no lo hacemos, el interés general se ve vulnerado como lo vemos ahora en ordenes de magnitud insólitos.

 

La gran ventaja: experiencia en administración

Entre las respuestas concisas de Arriola, surge de forma constante, lo que define como su principal ventaja ante sus adversarios políticos: su experiencia en la administración pública y su capacidad para manejar instituciones con enormes capitales y entregar saldos positivos.

Señala que es indispensable poner en marcha procesos de desregulación a los trámites del Gobierno de la Ciudad de México, sobre todo en los enfocados a la creación de negocios.

Pero la aspiración de Arriola no se limita a ganar la batalla electoral el próximo 1 de julio, sino también a generar una sinergia con los estados que conforman el Valle de México, y el gobierno federal, que estará encabezado, afirma, por José Antonio Meade.

“Yo aspiro a que distinto de la nueva personalidad jurídica de la ciudad, en lo constitucional tengamos un modelo que nos ayude a administrar metropolitanamente la ciudad como lo tiene París, en Francia, como lo tiene Londres, Nueva York. Sí tenemos que compartir facultades y recursos para resolver los problemas metropolitanos y es ahí donde van a estar”.

 

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