La mañana del 25 de febrero de 2013 frente a gobernadores, integrantes del gabinete federal y presidentes nacionales del PRI, PAN y PRD, Enrique Peña Nieto anunciaba la promulgación de la reforma educativa, misma que según sus palabras representaba “un cambio de fondo que marcaría para bien el rumbo de México en las siguientes décadas”.

Cinco años y seis meses después de esa presentación formal, no hay certeza del avance en la aplicación de la reforma ante las aseveraciones de Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, respecto a que será cancelada una vez que inicie su administración.

Pero la supuesta “transformación educativa” no sólo está en vilo por la probable cancelación de la reforma en el próximo sexenio, sino porque la aplicación de ésta fue deficiente y se registraron pocos avances en las metas planteadas.

“Hubo una distancia muy importante entre la promesa y los logros, así como la forma en la que se implementó la reforma educativa, por un lado, en términos del control de los recursos y segundo, el punto más controvertido, el que tiene que ver con la evaluación de desempeño de los docentes”, apuntó Marco Antonio Fernández Martínez, coordinador del programa de Educación y Anticorrupción de México Evalúa.

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La creación del servicio profesional docente, la implementación del Nuevo Modelo Educativo, la reestructuración del manejo de los recursos y la rendición de cuentas sobre su uso y sus resultados, fueron los ejes fundamentales de la reforma educativa.

Entre las acciones impulsadas para la creación de un servicio profesional docente se implementó la evaluación de desempeñó, la introducción del mérito como mecanismo para que los profesores progresaran en sus carreras docentes, otorgar la otorgó autonomía al Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) al que le cedieron la facultad de coordinar el Sistema Nacional de Evaluación Educativa y autonomía para de definir las normas, lineamientos y parámetros de los distintos procesos de evaluación educativa.

Sin embargo, hubo diversos problemas de implementación en el proceso de evaluación como el malestar de un sector de los docentes ante el proceso de evaluación, diversas denuncias sobre la falta de transparencia en la asignación de plaza y la falta de cobertura en la capacitación de maestros.

“El factor más importante en una reforma educativa son los docentes, aunque no son los únicos responsables, pero si tienen un papel protagónico. Pero la forma en cómo se articuló la discusión terminaron cediendo a espacios de condena de un sector del magisterio y el papel que tenía el sindicato como negociador de las plazas magisteriales no se eliminó por completo”, apuntó en entrevista con Forbes México el también investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey.

De acuerdo con los lineamientos de la reforma el Nuevo Modelo Educativo, se busca que los alumnos desarrollen su curiosidad intelectual, dominen las tecnologías de información y comunicación (TIC), y la introducción de la enseñanza de habilidades socioemocionales.

Pero si se toma en cuenta un análisis más detallado existen diversas dudas respecto a la a la congruencia de los planteamientos con la realidad social del país, la capacitación docente para lograr alcanzar los objetivos que plantea dicho modelo, el marco temporal en que se implementará y los recursos financieros disponibles, apunta Fernández Martínez en el ensayo “Léase si quiere construir una educación inclusiva equitativa y de calidad”.

Otro problema que no se ha atendido en los cambios integrados en este sexenio fueron las numerosas prácticas de ineficiencia y corrupción en la distribución de los recursos.

Un ejemplo en el análisis de Fernández Martínez son los recursos que se destinaron para poner en marcha la reforma están el Programa Nacional de Inglés, de acuerdo con la Auditoria Superior de la Federación de 2017 existen serios problemas en el ejercicio de recursos de este programa, de hecho 75% de los recursos que se asignaron a este rubro en 2016 no se comprobó su ejercicio.

Los recursos que se asignaron a comunicar la reforma educativa también han sido cuestionados, durante la gestión de Aurelio Nuño se destinaron 1,687 millones de pesos para comunicar la reforma, más 500 millones de pesos transferidos al SNTE con este mismo objetivo.

Otro punto que destaca Fernández es la instrucción de las TIC a la enseñanza básica, misma que no integró estrategias pedagógicas ni mecanismos de evaluación y monitoreo con el objetivo de evitar “costosos errores”.

Entre los avances de los cambios introducidos en el sexenio el experto destaca el incremento entre 2012 y 2016 en la cobertura en educación preescolar que alcanzó 72.3% y en educación media superior de 59.5%, sin embargo, este este ritmo no es suficiente para garantizar la cobertura universal esperada para 2020.

Aunque no consideró que este fue un sexenio perdido en materia educativa, el experto si califica el avance educativo

“Fue un sexenio de promesas incumplidas, sí de algunos logros educativos importantes. Lamentablemente con varias ocurrencias educativas, sexenio que desaprovechó los espacios que creó el poder aprobar una reforma que en su momento recibió el respaldo de múltiples fuerzas políticas representadas en el congreso, hay una serie de lecciones fundamentales que ojala el nuevo gobierno pueda aprender”, apuntó Fernández Martínez.

 

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