Adyen, una empresa holandesa fundada hace 9 años, es la responsable de procesar pagos para los grandes unicornios tecnológicos. Maneja 250 métodos de pago y 187 monedas.

 

Por Steven Bertoni

Cinco de las 10 ciudades principales para Uber por número de viajes se encuentran actualmente en China. Airbnb ya ofrece la mayoría de sus noches (70%) fuera de Estados Unidos. Netflix llegó su servicio a 130 nuevos países hace apenas unas semanas.

Lo que estas empresas de internet globalizadoras tienen en común es el dolor de cabeza del levantamiento de capital en moneda local. Vastas extensiones de la red de pagos digitales se mantienen unidas por un mosaico de código desvencijada, frágil y aleatoria. Los pagos se caen y los sistemas colpsan. El lío de las plataformas y los intermediarios hace que lanzarse a un nuevo país y moneda requiera mucho tiempo dinero.

Esa complejidad es el margen de ganancia de Pieter van der Does, director general de Adyen, quien encabeza una de las empresas de más rápido crecimiento en una industria que vale unos 1.6 billones de dólares: la del comercio electrónico. No mucha gente ha oído hablar de Adyen, pero ha sido la habilitadora de pagos para que algunos de los grandes nombres de la tecnología en todo el mundo: Facebook, Netflix, Spotify, Airbnb y Uber. Van der Does comenzó su compañía privada holandesa en 2006 con otro veterano de los pagos, Arnout Schuijff, cuando previeron la necesidad con mucha anticipación. “Estamos construyendo la cosa más horrible contra la cual competir”, él dice.

Adyen puede manejar 250 métodos de pago y 187 monedas, más que algunos de los grandes nombres como Chase Paymentech, WorldPay y GlobalCollect. Su competidor Stripe, una compañía de rápido crecimiento en el segmento móvil, está en sólo 23 países y 139 monedas. La amplitud de la oferta importa en el comercio internacional. Los estadounidenses pueden ser adictos a las tarjetas de crédito, pero a los asiáticos les gustan los cargos al recibo de teléfono. Los alemanes y los holandeses usan tarjetas de débito. En las regiones sub bancarizadas como Filipinas y Brasil intercambian efectivo por tarjetas con códigos de barras para realizar compras en línea. “Adyen no siente agobio por la infraestructura existente”, dice Aaron Goldman, socio de la firma de riesgo General Atlantic, que dirigió una inversión de 250 millones de dólares (mdd) en Adyen en 2014. “Es una forma simple y directa.”

Adyen duplicó su volumen de transacciones el año pasado, a 50,000 millones, mientras que sus ingresos netos crecieron un “mero” 89%, a 350 mdd, debido a la debilidad del euro. Los honorarios de Adyen caen con el volumen, la empresa gana en total menos de 1% por cada dólar procesado, muy por debajo del 2% a 3% que Square, PayPal y Stripe se llevan. Ésa es la razón por la que Adyen tiene ingresos inferiores a Stripe (el año pasado rondaron los 450 mdd) con el doble del volumen de pagos. No es un golpe contra Adyen: La compañía obtuvo utilidades de 45 mdd en 2015 y ha sido rentable durante 5 años consecutivos, algo raro entre los unicornios. Las empresas están en diferentes segmentos del mercado. Adyen abastece a grandes operaciones internacionales, mientras que Stripe se enfoca en la comunidad de startups desarrolladoras de aplicaciones, compensando ése volumen más bajo de operaciones mediante el cobro de un margen ligeramente superior.

Si has leído hasta aquí, tienes toda nuestra gratitud. Los pagos son un negocio árido, pero uno que hace buen dinero con los fondos de inversión. Un tercio de los unicornios de fin tech se enfocan en los pagos, de acuerdo con Finovate. Adyen ha levantado 270 mdd y tiene una valuación de 2,300 mdd. Sus inversionistas incluyen a General Atlantic, Index Ventures, Felicis, Temasek y Iconiq Capital, que invierte dinero de Mark Zuckerberg y Reid Hoffman. Stripe, fundada por los hermanos Patrick y John Collison, levantó 100 mdd el verano pasado (290 mdd en total hasta la fecha) y está valuada en 5,000 mdd. PayPal, escindida de eBay en julio, se ha aferrado a su mercado con una valuación de 40,000 mdd.

Las raíces de Adyen se remontan a 20 años atrás, cuando Van der Does conoció a sus futuros cofundadores en una startup de pagos holandesa llamada Bibit. El camino de Van der Does al mundo de los pagos estaba lejos de ser directo. Nacido en Amsterdam, alternó periodos de pregrado en la Universidad Clark en Massachusetts, la Sorbona de París y la Universidad de Amsterdam con largos descansos interacalados para escalar montañas en los Alpes, Escocia y la Patagonia. Después de graduarse, trabajó en el banco holandés ING y en la editorial científica Elsevier: “Mis temores de que el mundo laboral era realmente aburrido se hicieron realidad.” En 1999, un amigo le presentó a Bibit, una startup que ayudaba a las empresas de tecnología y las compañías aéreas aceptaban dinero en internet. Se unió al equipo de ventas y con el tiempo se convirtió en el director comercial, enfocándose en ventas, relaciones públicas y el departamento legal.

El Royal Bank of Scotland adquirió Bibit por 100 mdd en 2004, una buena cantidad, pero Van der Does se sintió frustrado: “Fue como construir un auto de carreras y venderlo antes de poder manejarlo en la pista.” El día que terminó el pazo que lo obligaba a no trabajar en el segmento, envió un correo electrónico a su equipo de Bibit sobre el lanzamiento de algo nuevo. “Los competidores caían con demasiada facilidad”, dice. “La mayoría de las empresas de tecnología financiera sólo añadía una nueva capa de nueva tecnología a vieja tecnología. Nadie estaba construyendo nuevos pilares.”

El nombre “Adyen” significa nuevo comienzo en surinamés, y esa mentalidad se convirtió en su arma secreta. “era Bibit sin sus viejos empleados, clientes y tecnología”. Schuijff, que construyó la plataforma de Bibit, comenzó a contratar a un equipo de desarrolladores de software que pasó el año siguiente construyendo una plataforma rápida en la nube usando las últimas herramientas de código abierto, y la dotaron de capacidad para añadir más monedas y métodos de pago sin necesidad de hacer grandes modificaciones.

Para las empresas globales más métodos de pago se traducen en mayores ventas. “Queremos proporcionar una experiencia localizada y dar a la gente sus opciones de pago preferidas”, dice el jefe del pagos de Airbnb, Kapil Mokhat. “En lugar de construir integraciones directas a cada método de pago, usamos Adyen.” Spotify, que usa Adyen para la mayoría de sus mercados internacionales, vio su conversión de pagos prácticamente duplicarse. Evernote, que tiene 70% de su negocio fuera de EU, realizó su expansión global antes de estar lista. Le tomó tres meses procesar yenes utilizando una integración de pago estándar. Nancy Magee, directora de comercio en Evernote, dice que, “con Adyen abrimos 30 monedas en dos semanas”.

El siguiente movimiento de Adyen son las tiendas físicas. Sus nuevas terminales están en uso en los almacenes administrados por Inditex (dueña de Zara), Lacoste, Crocs y O’Neill. Zara está interesada porque las terminales de Adyen ofrecen una plataforma para compras en el móvil, de escritorio y tiendas físicas, lo que hace que sea más fácil disuadir el fraude y ofrecer puntos de fidelidad y descuentos en tiempo real al momento de pagar. Los grandes competidores como Chase Paymentech, Vantiv y First Data no renunciarán a su participación de mercado con facilidad. Aún sí, Van der Does piensa que sí lo harán. “Son tradicionales, tienen múltiples plataformas y están atrapados en lo que pueden hacer”, dice. “Somos una verdadera compañía de TI y tenemos la libertad de movernos e innovar.”

 

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