Por Sofía Menchú / corresponsal

GUATEMALA. Javier Duarte de Ochoa, el ex gobernador de Veracruz acusado de delincuencia organizada y de operaciones con recursos de procedencia ilícita, estuvo prófugo por 5 meses y el sábado pasado fue capturado en un sitio turístico en las afueras de la ciudad de Guatemala. Después de su detención, México presentó la solicitud de extradición, pero según el tratado vigente en la materia, Duarte tiene derecho a defenderse y a interponer recursos que retarden su traslado.

El exfuncionario encontró en Guatemala su guarida y también su primera cárcel. Él tenía orden de detención desde el 14 de octubre de 2016, pero un mes después burló las fronteras y huyó rumbo a Guatemala. Su estadía en el país parecía no ser incómoda, pues poseía propiedades en sectores exclusivos y apartados de la ciudad y utilizaba todo tipo de transportes para movilizarse. Amigos tampoco le faltaron, pues, aunque las autoridades no quisieron identificarlos, aseguraron que recibía apoyo para la nueva vida que en cuatro meses disfrutó en este país centroamericano.

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Duarte disfrutaba de las vacaciones de Semana Santa cuando los policías llegaron a colocarle los grilletes. Las autoridades de ambos países confirmaron que él estaba en el lobby del hotel La Riviera Atitlán, ubicado en el municipio de Panajachel, Sololá, un famoso sitio turístico a 250 kilómetros de la capital. Eran las 20:00 horas (hora local) cuando lo atraparon, el traslado fue casi inmediato y llegó a la cárcel de Matamoros a las 2:30 de la madrugada.

Durante una conferencia de prensa realizada este domingo en la embajada de México en Guatemala, y en la que participaron Omar García, jefe de la agencia de investigación criminal de la Procuraduría General de la República, Alberto Elías Beltrán, subprocurador y Luis Ángel Domínguez, encargado de negocios de la embajada, se informó que Duarte se refugió en Guatemala desde el 16 de noviembre de 2016.

“A partir de la solicitud de extradición se abre una nueva audiencia para informarle [a Duarte] sobre los delitos que se le imputan. Allí él podrá determinar si se allana o no a la extradición (…) si no se allana, continuará el proceso en el desahogo de pruebas”, dijo el subprocurador Elías Beltrán.

Las autoridades también revelaron que el exgobernador utilizaba los servicios de diversas aerolíneas privadas que lo movilizaban a diferentes puntos de Guatemala. “A partir de investigaciones de gabinete y campo se identificaron diversos domicilios, números telefónicos y vehículos relacionados con las personas que apoyaban a Javier Duarte desde la Ciudad de México con la operación logística para su estancia y traslados en Guatemala”, detalló García.

A pesar de que Javier Duarte fue localizado junto a su esposa Karimé Macías Tubilla, sobre ella no pesa ninguna solicitud de detención. Ni Alberto Elías ni Omar García quisieron mencionar nombres de las personas que ayudaron al exgobernador y tampoco dieron más detalles sobre las propiedades donde residía, solo adelantaron que buscan identificar transacciones monetarias del exfuncionario en Estados Unidos y España y que aún no se ha contabilizado la suma del posible desfalco.

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Duarte gana tiempo con leyes locales

El abogado penalista Moisés Galindo explicó que en territorio guatemalteco la Constitución Política da a Duarte el derecho a una defensa porque existe la presunción de inocencia incluso a pesar de que el exfuncionario violara las leyes nacionales. “Él puede consultar con sus abogados mexicanos para decidir qué escenario le conviene, si allanarse, que resultaría en su extradición inmediata, o interponer recursos como amparos y retardar la extradición por hasta un año o año y medio. Sin embargo, su defensa tiene que hacerla un abogado guatemalteco”, comentó.

Mientras Duarte analiza si acepta o no rendir cuentas a la justicia mexicana, se encuentra recluido en Matamoros. En esta cárcel ubicada dentro de la Guardia Presidencial y del cuartel militar estuvo preso el expresidente Otto Pérez Molina y su ex vicepresidenta Roxana Baldetti, ambos acusados de corrupción. Matamoros es el segundo centro de 21 que existen el país que no está sobrepoblado, tiene 27 reos incluido Duarte y cuenta con capacidad para 30.

El caso del exgobernador demuestra la porosidad de las fronteras, de acuerdo con el analista en temas de seguridad David Martínez Amador: “Los puntos ciegos de la frontera entre ambos países no los conoce cualquiera. Necesitas coyotes y no sé, hasta qué punto ayuda el sistema para entrar. Esa información no se encuentra en las páginas amarillas. Conociendo el perfil de Duarte (hombre que no se ensucia las uñas) no creo haya entrado como kaibil. Aquí hay que destapar la red de complicidad local para conseguir ayuda. Desde entrar, trasladarse hasta llegar a un hotel cinco estrellas.”

 

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