Es un error creerse el cuento de que la Fed comenzará a subir las tasas de interés en 2015 o que vaya a “normalizar” pronto su muy laxa política monetaria.

 

En la entrega anterior comentamos los antecedentes que dieron paso a las operaciones de mercado abierto de la Reserva Federal (Fed) estadounidense. Dijimos que, aunque la atención se centra hoy en día en la creación misma de dinero ilimitado con propósitos de “estimulación económica” y de pago de deudas exponenciales, el profesor Antal Fékete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE, por sus siglas en inglés), expuso en el encuentro de Londres los motivos por los cuales, en realidad, lo más grave es el poder con que se ha dotado a la Fed para manipular las tasas de interés.

Así pues, el “omnipotente” banco central estadounidense tiene la capacidad de deprimir –a través de la compra de bonos en el mercado abierto– los tipos de interés de los valores gubernamentales en todos los vencimientos. Dicho de otro modo, la Fed puede encarecer todo lo que quiera los “treasuries” (papeles de deuda del Tesoro estadounidense), pues como bien se sabe, su rendimiento varía en relación inversa al valor de éstos: mientras más alto, menor el interés percibido, y viceversa.

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Fékete asegura que esta “mano negra” de la Fed propicia la especulación y ganancias “libres de riesgo” en el mercado de bonos, por una razón lógica: los participantes más avezados del mercado saben muy bien que lo único que tienen que hacer para materializar esas ganancias fáciles, es comprar antes que la Fed. Más tarde, ésta les hará el favor de recomprarles sus valores a un precio más alto: utilidad “segura”.

El profesor explica que por lo general los especuladores de bonos sacan ventaja de la diferencia de intereses a lo largo de toda la curva de rendimientos, es decir, venden el vencimiento a corto y compran el de largo plazo, con la esperanza de captar la diferencia entre ambos. Dicho arbitraje no es libre de riesgo per se, ya que tiene el efecto de aplanar la curva de rendimientos. Por eso la curva podría invertirse de forma inesperada y pasar de ser ascendente a descendente, con lo que los especuladores, en lugar de ganar, perderían.

Sin embargo, como consecuencia de las operaciones de mercado abierto –que, como explicamos en el artículo anterior, fueron introducidas ilegalmente en 1922 por una conspiración entre el Tesoro estadounidense y la Fed hasta ser legalizadas en 1935, el arbitraje de intereses se volvió “libre de riesgo”. Nunca falla. Fékete afirma que, tarde o temprano, los especuladores saben que la Fed tiene que salir a comprar para poder expandir la oferta monetaria, por lo que comprarán antes. Sólo en pocas ocasiones la Fed será un vendedor, y aun en ese caso habrá quien quizá, con información privilegiada, venda con anticipación.

Así que el especulador sabe que entre más agresiva sea la política de compra de bonos de la Reserva Federal, mayores serán sus ganancias. Esto viene a cuento, hoy más que nunca, cuando se especula que su Comité de Mercado Abierto decidirá la próxima semana concluir la fase tres de su programa de “flexibilización cuantitativa” (QE3, por sus siglas en inglés). En este espacio hemos dicho que no hay garantía de que así ocurrirá, y que incluso si así fuera, es un hecho que más adelante –quizá tan pronto como el año próximo, tendrá que volver a lanzar ahora una fase QE4.

Recordemos que ésta no sería la primera vez que la Fed termina un periodo de QE para relanzarlo después. Cuando el sistema financiero completo depende cada día de más alfileres de impresión monetaria para sostenerse como hoy, lo único que podemos esperar es que sigan poniendo más. Es un absurdo. Sólo pospone y agrava el inevitable colapso que vendrá después, pero es lo único que nuestros banqueros centrales saben hacer. La culpa la tienen las falsas teorías que practican, muy alejadas de las soluciones reales que proponen la Escuela Austríaca de Economía y en particular la NASOE.

Como podrá entenderse, lo anterior condiciona que tanto la especulación como la estructura descendente de las tasas de interés vayan a continuar. Es un error creerse el cuento de que la Fed comenzará a subir las tasas de interés en 2015 o que vaya a “normalizar” pronto su muy laxa política monetaria. No. Si se da el caso de que los bonos comiencen a caer y las tasas a subir en el mercado, es un hecho que sólo será para ser aprovecho por los especuladores para retomar posiciones, claro, con miras a sacar otra vez ganancias “sin riesgo” de venderle a la Fed, que, como decimos, tendrá que volver a entrar a comprar con todo.

Lo malo es que esos continuamente descendentes tipos de interés que causa la Fed están destruyendo al capital, no estimulando la economía. Esta grave consecuencia de las operaciones de mercado abierto será el tema de nuestra próxima entrega.

 

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