Swarovski es una empresa familiar que en los últimos 20 años se ha elevado a lo más alto del pináculo del lujo con más de 3,700 mil millones de beneficio. Su CEO, Robert Buchbauer, nos desvela el secreto detrás de los cristales con la fortaleza del diamante.

Por: Álvaro Retana

“Happy birthday, Mister President. Happy birthday to you”. La voz de Marilyn Monroe, ronroneando como un gato, acaricia los oídos de John Fitzgerald Kennedy —y de millones de telespectadores— desde el escenario del Madison Square Garden en 1962 en la celebración de su 45 cumpleaños. La estrella lleva puesto un vestido, subastado en 1999 por casi un millón y medio de dólares, que le sienta como un guante, cuajado de miles de cristales de Swarovski. Durante 120 años, la famosa marca de cristal fundada en 1895 por Daniel Swarovski, ha permanecido en el seno de la misma familia. Su tataranieto, Robert Buchbauer, es hoy el CEO de esta empresa que el año pasado facturó más de 3,700 mil millones de dólares y cuenta con 31,000 empleados en todo el mundo.

Hablamos con la quinta generación de la familia Swarovski en Suiza, en el marco de Baselworld 2016, donde este emporio, en apariencia frágil como un vidrio pero tan resistente como un diamante, presentó su primer reloj automático para mujer, Crystalline Hours, que incorpora 4,000 cristales a una caja transparente de forma abovedada. «Es una pieza icónica, un gran paso. Hace dos semanas teníamos los primeros prototipos y los envié a mi familia; les gustó mucho, a mi hija le encantó. Es un diseño simple y unisex. Hasta ahora, los hombres han tenido movimientos automáticos, pero de calibre mayor (el modelo tiene una caja de 38 milímetros). La intención es combinar la complicación de un movimiento propio con la belleza de los cristales», explica. Daniel Swarovski se fue de Bohemia, referencia europea del cristal manufacturado, hacia el tirol —la sede de la marca está en Wattens, Austria— en busca de una zona con agua suficiente para abastecer la máquina de tallado que había inventado.

Su principal temor eran los imitadores; cinco generaciones después es un frente que sigue preocupando a sus descendientes: «Que te imiten es un problema, pero también un halago; la prueba de que lo estás haciendo bien. Nos enfrentamos a los competidores con un producto de mejor calidad, lo que justifica nuestros precios», afirma. Sus mejores mercados son Estados Unidos, China, algunos países europeos, como Francia, Italia, Gran Bretaña, Alemania y España; Japón y Australia. Y desde luego, recalca Buchbauer, México. «Es nuestro mercado número uno en Latinoamérica y está creciendo mucho. Es muy estable, con crecimiento en ventas y distribución, sin restricciones impositivas extremas; estamos encantados. Probablemente, en septiembre abramos una gran flagship store. También está Brasil, pero siempre está subiendo y bajando, mientras México mantiene un nivel de crecimiento continuo, especialmente en los últimos años», señala. Aunque se trata de una empresa con 121 años de historia, Swarovski se ha desarrollado básicamente en los últimos 20 años, cuando ha redirigido el negocio hacia la expansión de tiendas —más de 2,500 en 170 países—, lo que le ha dado una enorme visibilidad; también gracias a sus alianzas con otras firmas de lujo, como Versace o Prada, y a la ampliación no sólo de mercados, sino de líneas: óptica, belleza, fragancias, relojes y accesorios.

Además, es una marca que lleva la innovación en su ADN, de modo que fue una de las pioneras en apostar por el e-commerce en 2001. «Inicialmente, hubo mucha resistencia y hubo gente que creía que existía el riesgo de que la distribución online le hiciese la competencia a la offline. Pero fue un éxito. Se trataba de completar las tiendas físicas, no de reemplazarlas», asegura. Hoy, Swarovski apuesta por incorporar la tecnología portátil a sus propios productos, no sólo con smart watches sino con joyas inteligentes que incorporan a la mujer a un mercado hasta ahora tan tradicionalmente masculino como el de los gadgets. También la edad media de sus clientes está cambiando: la marca mira hoy hacia un perfil más joven. «Los consumidores jóvenes están creciendo porque tienen más capacidad adquisitiva», revela. «El consumidor joven adapta la tendencia a su gusto, pero el origen de las tendencias siempre son los jóvenes».

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ROSA MEXICANO

Cada año, el Instituto Pantone selecciona el color estrella de la temporada. En 2016, el tono ha sido el Rosa Cuarzo y ese es el color que Swarovski ha elegido para su nuevo Octea Sport, que se vende en exclusiva en México dentro de las boutiques y tiendas de la marca. El reloj, que ofrece un movimiento suizo ETA y un mecanismo de cuarzo, cuenta con una caja de 39 mm en oro rosado y acero inoxidable, y sus marcadores están señalados con cristales incrustados a mano.

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