Se había tardado en movilizarse la maquinaria institucional de los Estados Unidos, pero ya empezó a moverse; ante la decisión ejecutiva de Trump de cancelar las visas de los inmigrantes de siete países y no dejarlos entrar al país, una jueza del Poder Judicial canceló la orden y el actual inquilino de la Casa Blanca decidió no hacerle caso, esto es una afrenta muy grande, que muy seguramente implicará un gran proceso judicial al que se tendrá que enfrentar Trump. Es seguro que, en su carácter de niño berrinchudo y millonario sin límites, el novato presidente acumulará decisiones polémicas que poco a poco lo irán enfrentando a los poderes internos de Estados Unidos, y ya veremos cuál es la parte más delgada del hilo del poder y por dónde se romperá, y sobre todo ahora que el mister Trump tiene muchos frentes abiertos, cada orden ejecutiva abre como otros cuatro frentes más.

Por otra parte, la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, corrió a entrevistarse con Trump y pareciera que quieren volver a repetir la fórmula Reagan-Thatcher, para dominar el mundo; curiosas las reacciones, los franceses están preocupados en voz de su presidente, que afirmó que Europa debe de responder con firmeza a las decisiones de Trump y por su parte el primer ministro Israel, Benjamin Netanyahu anuncia a través de un tuit que está de acuerdo con la construcción de la muralla entre EU y México, tema que lastimó profundamente al gobierno y pueblo de México.

Es necesario que en México entendamos la lógica del nuevo presidente del país vecino, está utilizando la misma estrategia que usa cualquier dictador populista: él y su país son las víctimas y para eso siempre tiene que haber un malo de la película. Así como para Chávez y Maduro, el poder de los yanquis era el demonio que atacaba a ellos o a Venezuela, hoy, México es el malo de la película de Trump, si no hay malo, no hay víctima y él está jugando a ser una víctima del mundo y con sus acciones va a salvar a América. Lo que nos debemos de preguntar es ¿cómo no caer en provocaciones y cómo salirnos de la ecuación en donde jugamos el papel del malo ante los americanos y del mundo? Si resolvemos eso estaríamos del otro lado y con una gran cancha para sentarnos a negociar, ¿cómo se nulifica a un gringo, preguntémoselo al difunto Pancho Villa, que los trajo salto de mata y nunca pudieron atraparlo ni acabarlo, sólo las traiciones de los propios mexicanos lo lograron?

De este lado de la frontera, vi movimientos nacionalistas en medios y en redes sociales, que si poner el logo de México en el WhatsApp, lo cual me gustó y ya hice. También se dejaron venir una serie de videos, memes, cartas, poemas, el nacionalismo en pleno, se retomó el logotipo de Hecho en México y se demuestra nuevamente que los mexicanos ante problemas nos unimos, pero espero que no sea sólo en redes sociales, con todo y las barbaridades que se dice, como por ejemplo que no compren carros americanos, pero si europeos u orientales, piden que ya no viaje la gente a los Estados Unidos y que si viajen a los destinos nacionales, y así el nacionalismo a todo lo que da. Gente que hacía mucho que no me saludaba, se atrevió a mandarme videos y todo este tipo de mensajes, muy animados por promover el nacionalismo, pero como siempre, me brincó una pregunta.

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En este mundo moderno de las redes sociales, en donde yo demuestro mi nacionalismo al poner la bandera de México, ¿ya con eso?, dejo de ir por mi café de Starbucks, no voy al supermercado porque es americano y voy al mercado en donde me pueden vender más caro y malo, dejo de ir a las tiendas americanas para no poder comprar nada que me quede o me acomode, ¿no se han dado cuenta que la integración de los mercados ya está más allá de dejar de comprar cosas? ¿No se han dado cuenta de que los carros de la Ford y de Chrysler son “Made in México”? pero bueno, dejemos esas sutilezas y vayamos a lo importante, ¿todos los que cambiaron su foto por la bandera de México, el día de mañana, dejarán de usar su coche para no contaminar, ahorrarán agua, pagarán sus impuestos, dejarán de hacer actos de corrupción, de ensuciar las calles, de robarse la luz con un diablito?, porque en verdad que bueno que pusieron las banderitas.

Es más, con este movimiento, hasta seguro, al rato algún diputado brillante se le ocurrirá que hay que modificar la ley de uso de los símbolos patrios para cancelar que podamos poner la bandera en nuestros teléfonos, en lugar de eliminarla y dejar que podamos usarla hasta en los calzones si se nos da la gana, no se ofende al lábaro patrio, al contrario, se apoya el nacionalismo, así como le han hecho siempre los ahora muy aguerridos y xenófobos vecinos del norte.

Por mientras ¿y tú que qué harás para mejorar la situación de México más allá de cambiar la banderita en tu celular o compartir memes o videos bonitos, le entrarás de a de veras a cambiar por México?

 

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