Por Germán Ortiz*

Con la llegada de cada nuevo medio que aparece en escena, se incrementan las posibilidades de información y entretenimiento, pero también su complejidad. Pensemos en lo primero. Para aprovechar un periódico, sólo se necesitaba saber leer. Luego, para escuchar la radio, solamente se tenía que prender el receptor y sintonizar la estación.

De aquellas primeras formas de comunicación, hagamos el salto al presente y reflexionemos acerca de todo lo que necesitamos como referencia para poder usar internet, televisión digital o cualquier canal de servicio On Demand, y, sobre todo, en cuántas alternativas tenemos, comparadas con las que tenían los lectores o radioescuchas en 1930.

A punto de entrar a la tercera década del siglo XXI, no podemos hablar de un medio dominante, sino de una integración de ellos en la que su más reciente protagonista es el streaming, o los servicios bajo demanda, que a su vez están compuestos de una multitud de proveedores con una oferta cada vez más enriquecida.

Integración a cualquier edad

Si bien es cierto que los grupos más jóvenes tienen mayor facilidad para abrazar esta mezcla de servicios de información y entretenimiento, también es verdad que la nueva oferta impacta a todos, pues su variedad de contenidos no excluye a nadie.

En el estudio “Tendencias de medios digitales 2019” de Deloitte, podemos destacar justo esta particularidad. Los resultados de la encuesta reflejan un interesante equilibrio en el consumo de estos medios entre TV de paga, streaming de video y streaming de música en todas las edades (desde los 14 hasta los 72 años o más).

Cabe señalar que, en todos los casos, el líder de esta segmentación de servicios es el video. Aunque en algunas ocasiones es más dominante, generalmente las personas no sustituyen un servicio por otro, sino que los complementan en lo que se convierte en un mosaico de entretenimiento.

Oportunidades a la vista

En este sentido, todos enfrentamos también algunos retos al tener una gama de posibilidades tan grande. Por ejemplo, tener que gestionar una telaraña de contraseñas, suscripciones y perfiles disociados. Esto no solo vuelve compleja su administración, sino que puede comprometer nuestros datos personales o invadirnos con spam.

Estos desafíos son de gran relevancia si consideramos que seguirán llegando nuevos proveedores y servicios. Tal es el caso del gaming, quizá la oferta de streaming que más resuena en los porcentajes de consumo del estudio citado anteriormente.

Precisamente los juegos en línea apuntan a ser la siguiente propuesta de contenido On Demand que supere a los formatos tradicionales, algo en particular importante para nuestro país que, con 55.8 millones de video jugadores, es considerado el más rentable del mercado en América Latina: solo en el primer semestre de 2018, generó mil 600 millones de dólares. En la siguiente entrega, revisaremos cómo deberá optimizarse la industria del streaming con base en lo que los usuarios piden y quiénes serán los beneficiados de esta competencia que apenas comienza. (Continuará)

*Socio Líder de Clientes & Industries en Consultoría, Deleite México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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