En la lucha electoral varios partidos murieron durante la pugna, el PES y el Panal de plano no pasaron la prueba; ahí andan los asociados de la maestra Elba Esther tratando de recoger los pedacitos para volver a renacer, pero no les va a dar tiempo para estar listos en las próximas elecciones intermedias del 2020, sólo un milagro hegemónico podría hacerlo realidad.

Por su parte, el PRI se encuentra en una lucha interna entre los grupos de poder que tratan de adueñarse del partido, el problema radica es que pareciera que no saben cómo hacerlo. Sus planes, estrategias y acciones, siguen bajo las antiguas reglas que anteriormente nacían del poder, del puesto político y obviamente del control de presupuestos que hacían mover la maquinaria del dinero, el clientelismo y la dádiva. El problema ahora es que ya no son dueños de esas llaves en todos los estados sino solamente en nueve, pero los ojos de la gente y Morena los traen muy vigilados, amén de que la gente está encontrando mejores incentivos en el partido de AMLO que en el mismo PRI.

Ya veremos a finales del año cómo quedan los procesos, pero además enfrentan a una deserción gigantesca de militantes. Principalmente, los partido de oposición no saben cuál es la ideología con la que trabajan las nuevas propuestas, ¿se puso de moda ser de izquierda?, ¿el PRI se instalará en el centro izquierda?, ¿eso que significa en un régimen supuestamente de izquierda, Morena ocupa todo el espacio como parte natural de su filosofía política y de supuestamente gobernar para todos, porque ahora ya hasta en la mañanera se firman los créditos que la izquierda nunca iba a firmar y con bancos privados y extranjeros, lo que hace que se ensanche su ámbito en la geometría política del centro, ¿dónde se va a acomodar la oposición?

El PRD está totalmente perdido del mapa político del país, endeudado, sin representación y perdiendo militantes, políticos y legisladores por minuto.

Del PAN no hay mucho que decir, Puebla lo trae de cabeza y en cuanto a los gobiernos de los estados más les vale no hacer ruido para que no le quiten recursos del presupuesto. Hasta después del proceso electoral veremos si se recupera de haber perdido a sus líderes en un accidente que los dejó sin cabezas claras y con grandes problemas entre ellos.

Los demás partidos no pintan y ni a partidos bisagra llegan.

Como podemos ver, los partidos no han podido definir ante la nueva hegemonía cuál va a ser su participación en la democracia mexicana, realmente va a ser un proceso largo, en el cual los ciudadanos no tenemos vasos comunicantes con ninguna asociación política que pueda cuidar, representar y cuidar los intereses.

Y para acabarla de amolar, el poder central hábilmente desarticuló los apoyos a las asociaciones civiles, con esta decisión nos va a costar más trabajo a los mexicanos organizar las demandas políticas.

 

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