El presidente Andrés Manuel López Obrador habló ante los representantes internacionales que acudieron a su toma de protesta y les dijo que México respetaría el principio de no intervención establecido en la Constitución y que se vendería el avión presidencial.

Ninguna de esas medidas, sin embargo, liberará al nuevo gobierno mexicano de definir y ejecutar una agenda internacional.

A continuación resumimos 5 retos que López Obrador y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, deberán atender:

1. Mantener las buenas relaciones con Estados Unidos

“Es el tema más importante”, afirma el director de la iniciativa US-Mexico Futures del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington (CSIS), Richard Miles.

Para el experto, el gobierno de López Obrador ha sabido llevar muy bien la relación con Donald Trump hasta el momento, sin ser hostil ni agresivo, “incluso cuando hemos tenido la crisis de los migrantes en Tijuana”, afirma en entrevista con Forbes México.

En migración, México, Guatemala, Honduras y El Salvador acordaron poner en marcha el Plan de Desarollo Integral en la región.

El reto del Gobierno será convencer a Estados Unidos para que se una. Pero de momento, Donald Trump sigue obstinado en construir el muro en la frontera del sur.

Este martes afirmó que la paralización parcial del Gobierno federal, por falta de presupuesto desde la noche del viernes 21, se mantendrá hasta que el legislativo estadounidense le apruebe el financiamiento necesario para la construcción de la valla en el sur.

La aprobación del T-MEC por los respectivos parlamentos es la principal urgencia en cuanto a las relaciones comerciales bilaterales entre ambos países.

 

2. Diversificación de la política exterior (parte I)

Cuidar las buenas relaciones con EU no significa dedicación exclusiva. Acabar con la dependencia de Estados Unidos, comercialmente hablando, es “un reto enorme”, afirma la analista y consultora en política internacional Arlene Ramírez.

Una de las potencias comerciales, tecnológicas y de mercado con el que México tiene una asignatura pendiente es China.

Para el experto en relaciones México-Asia del Colegio de México, Mauricio de María Campos, los grandes proyectos de infraestructuras del nuevo gobierno, entre los que se incluye la construcción del Tren Maya, es una oportunidad para abrir la puerta a la inversión y financiación china.

Las primeras relaciones con el gigante asiático podrían articularse mediante acuerdos de entendimiento puntuales. Esto, para evitar transgredir la cláusula 32.10 del T-MEC, que establece la obligatoriedad de consultar a los otros socios si se quiere entablar un acuerdo bilateral con un país de economía no de mercado.

 

3. Diversificación de la política exterior (parte II)

México puede empezar por reforzar los lazos con los grandes, como China y la Unión Europea. Pero Ramírez apunta a que también podría sacar el polvo de los “44 tratados internacionales con otros países que son letra muerta”.

Un ejemplo es el Tratado de Libre Comercio con Israel, del año 2000.

“Israel es el país con tecnología suficiente para desalinizar agua del mar. Esta tecnología podría llegar a México gracias a ese tratado, además de inversión importante”, remarca la experta, en relación con los beneficios que México podría obtener de una relación comercial, más allá de la cultural y turística, con ese país.

Los gobiernos mexicano e israelí pusieron las primeras piedras del comercio bilateral con ese tratado, pero no ha sido suficiente. Ramírez explica que la labor de los Ejecutivos sigue por difundir esta herramienta legal, mediante ferias empresariales y trabajo de embajadas.

 

4. Reestructurar la representación de México en el extranjero

Las embajadas y consulados de México tendrán que asumir el liderazgo en la promoción de las relaciones bilaterales si el gobierno morenista cumple con lo que el presidente dijo en su discurso de toma de protesta: “Se van a disminuir las unidades administrativas en el país y no habrá oficinas del Gobierno en el extranjero”.

“Si se cierra en la parte diplomática, significa quitar presencia de México en el exterior y esto puede redundar en menos inversión y turismo. Muchas de estas oficinas son promotoras de turismo, una de nuestras principales actividades”, afirma Arlene Ramírez.

La experta lamenta que Promexico, organismo encargado de promover la internacionalización de México, se subordine a la Secretaría de Turismo.

Además, opina que debería analizarse cuáles son las oficinas que son inútiles y mantener las que sí contribuyen a la dinamización de la actividad de los mexicanos en el extranjero.

 

5. Política de no intervención

Esta fue otra de las promesas de López Obrador durante su discurso de toma de protesta: “Nos apegaremos a los principios constitucionales de no intervención, autodeterminación de los pueblos, solución pacífica de las controversias y cooperación para el desarrollo”.

El gobierno de Peña Nieto rompió con esta tradición en casos relacionados con el respeto a los derechos humanos.

Por ejemplo, cuando el excanciller Videgaray promovió una resolución para exigir a Venezuela la liberación de los presos políticos, el cese de la violencia y que no se celebrara la Asamblea Nacional Constituyente, durante la reunión de la Organización de los Estados Americanos en Cancún.

Según el reportero de la revista New Yorker, Jon Lee Anderson, la presencia de Maduro en la ceremonia de protesta “tenía menos que ver con resaltar la amistad entre los dos líderes que con el deseo de López Obrador de señalar que México es de nuevo una nación libre y soberana”.

La posición del Gobierno mexicano hacia Venezuela podría aislar a México del resto de America, según Miles.

“Colombia, Argentina, Brasil y otros, excepto Cuba y Nicaragua, están unidos en la idea de que Maduro se tiene que ir y que las cosas en Venezuela tienen que cambiar. Sería una lástima que México se echara para atrás”, afirma.

México ha sido productor y exportador de telenovelas a toda la comunidad internacional de habla hispana, pero ahora el presidente quiere mantenerse al margen de los amores y desamores de las potencias internacionales.

Habrá que esperar para ver cuál es el papel que México representará en el drama, comedia o tragedia de la política internacional durante el siguiente sexenio.

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