Por Manuel Sierra Alonso

DW.- La historia de Tania Eulalia Martínez Cruz ya es conocida en México, en especial desde que en el año 2016 fue galardonada con el Premio Nacional de la Juventud, que le entregó el entonces presidente mexicano Enrique Peña Nieto. Su nombre resuena también en la Universidad de Arizona, EU, donde en 2012 obtuvo una maestría en Ingeniería en Biosistemas y Agricultura.

Fue al volver de EU a México que Martínez Cruz incursionó en una nueva aventura: la de contar las historias de los granjeros de la comunidad en Santa María Yavesía, Oaxaca. Relacionándose con las personas que cultivan la tierra en ese lugar, se propuso conocer la historia social del maíz, un elemento clave en la alimentación de los mexicanos. Pero cuando ella habla de maíz se refiere al maíz nativo, diferenciándolo del transgénico, ya que este último puede adaptarse a los cambios del entorno, permitiendo así una mayor diversidad.

Siembra propia

Cuenta Martínez Cruz que las comunidades cultivan el maíz siguiendo sus tradiciones ajenos a una fuerte influencia del mundo desarrollista. Por eso, no es común que abunden allí los ingenieros agrónomos ni los especialistas en riego, que buscan medir cada detalle y calcular cada probabilidad pero sí puede ser que utilicen fertilizantes, por ejemplo. Luego de varios siglos de continuar con estas prácticas, el suelo se mantiene fértil y la gente tiene qué cosechar y qué comer. Lo que viene a proponer la ingeniera Martínez Cruz es un puente entre la tradición y el desarrollismo. Un espacio donde converjan y se pueda reconocer los beneficios de ambos y adaptar nuevas técnicas y conocimientos sin que esto sea una imposición.

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El territorio, el desarrollo y la tradición se cruzan en el discurso de Martínez Cruz. Las técnicas de cultivo de la milpa, (como se conoce al policultivo en la región), son tan importantes como los rituales.

El maíz es tan importante en México que es capaz de sacudir la economía del país, como sucedió en 2007 con la crisis de la tortilla, la cual, debido a la creciente demanda de los Estados Unidos de esta materia prima para producir etanol, empezó a escasear en ese país y encareció el precio de otros productos básicos. Recuerda Martínez Cruz que un granjero le comentó: “Teníamos dinero, pero no maíz; y sin maíz no hay comida”.

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Aprovechando la presencia de Tania Eulalia Martínez Cruz en Berlín, adonde vino a dar una serie de charlas en la Embajada de México y en la Universidad Libre de Berlín sobre maíz nativo y diversidad biocultural de los pueblos, Deutsche Welle pudo hablar con ella.

¿Qué es la comunalidad y por qué es tan relevante?

Tania Martínez Cruz: Según Jaime Luna, quien es quizás quien más ha documentado y estudiado el proceso, la comunalidad tiene cuatro principios: el territorio, el tequio, los usos y costumbres y la fiesta. El territorio se vuelve un punto clave porque es el espacio donde se puede ejercer el derecho a la autodeterminación; donde se pueden definir los usos y costumbres, que es la forma local de gobierno de muchos pueblos oaxaqueños. Las fiestas hay que celebrarlas, como hay que celebrar la vida. Por ejemplo, en mi pueblo decimos que las fiestas patronales son también servicios que la gente hace. Si uno va a Oaxaca, bajo este mismo principio, podría no morirse de hambre porque la gente siempre le va a dar de comer, será bienvenido y, si se integras dentro de los términos de la comunidad, puede ser parte de ese grupo.

Al principio, surgió como una crítica al modelo de educación, que no consideraba esta cosmovisión o forma de vida de los pueblos. La generación de mis padres, en la década de los sesenta, cuenta que ellos no iban a una escuela como tal, sino a un centro de readaptación social, porque ser indígena era ser inadaptado social. Entonces empezaron a luchar por una educación diferente, que sea intercultural, porque si no se cultiva la lengua, y otros elementos dentro de estas comunidades indígenas, se está perdiendo memoria, se está perdiendo identidad y un acervo cultural inmenso.

Tania Eulalia Martínez Cruz proviene de la comunidad indígena mixe, (cuyo nombre autónomo es Ayuukjä’äy), en Oaxaca.

Desarrollismo

Esto también tiene que ver con el tema trasversal de su trabajo, que busca combinar el desarrollismo con las técnicas agrícolas tradicionales. En ese sentido, ¿cómo ve que se pueda aplicar a las comunidades? ¿Y sería factible un plan para todos, o tendría que ajustarse a cada comunidad?

Yo creo que tiene que haber un traje para la medida de cada una, porque las lógicas pueden ser parecidas, pero las dinámicas también pueden ser diferentes. Puede haber principios que nos unan o nos identifiquen, pero cuando hablo de diversidad hablo de la necesidad de dar espacio a diferentes voces y las diferentes maneras de concebir y ver el mundo. Tampoco me sentiría en posición moral de decirle a un agricultor comercial del norte de México que siembre solamente maíz nativo, porque estaría imponiéndole una realidad ajena a la suya.

El papel de la educación

Aunque pareciera que siempre es alguien de afuera el que viene a inculcar un conocimiento, en su caso no es así, ya que, perteneciendo a una comunidad, se formó y luego volvió. ¿Cómo ve la situación del acceso a la educación en ese sentido?

Normalmente hablamos de desarrollo de capacidades, y a esas voces las fortalecemos para que puedan ocupar espacios de decisión; no solamente en política pública, sino también en instituciones educativas, para que podamos formar a jóvenes con una visión mucho más integral. Parte de lo que yo reflexionaba en mi quehacer es que yo no creo que muchas veces excluyamos. Quiero pensar que ninguna de las personas que interviene o desarrolla programas lo hace pensando en excluir a alguien. Lo que sí creo es que es un problema de los supuestos y de cómo pensamos que van a funcionar las cosas que diseñamos, o de cómo las visualizamos.

Por ejemplo, la primera vez que me puse a cuestionar la manera en cómo diseñamos los programas estaba trabajando para un proyecto de tecnificación de riego, y alguien en una oficina pública propuso modernizar el sistema para que el agricultor pudiera acceder a un subsidio para el riego metiendo sus planos en la computadora. Pero ¿qué porcentaje de la población tiene acceso a internet y a educación? Suena muy bonito desde el discurso una política incluyente, pero en la práctica, ¿cómo opera para que realmente sea incluyente? Entonces, ¿cómo hacemos para que esta realidad, que ha sido minimizada, empiece a beneficiarse?

En el año 2016, Tania Martínez Cruz recibió en México el Premio Nacional de la Juventud, entregado por el entonces presidente Peña Nieto.

Obesidad en gran medida

¿Cuán grave es el problema de la alimentación en México?

Creo que el problema tiene que ver también con la calidad de lo que comemos. Porque México enfrenta muchos problemas de obesidad. Según la Organización Mundial de la Salud, el país presenta un alto porcentaje de personas con obesidad en América Latina. A veces, comer algo no tan nutritivo se vuelve más fácil que comer algo que sí lo es. Es un tema bastante complejo porque no tiene que ver solamente con el acceso a los recursos, sino con la influencia de los medios. En México hay un impuesto mayor a las bebidas con altas concentraciones de azúcar. Muchas veces, comprar algo procesado, que no es tan saludable, sale más barato que algo que sí lo es.

Este contenido se publicó originalmente en DW.COM y puedes ver esa nota haciendo click en el logo:

 

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