Susy, una joven de 30 años cuyos recursos provienen de una tienda de abarrotes, tuvo que aumentar los precios de refrescos de cola y de sabor a sus clientes, por un alza en los costos por parte de su proveedor.

El incremento que hizo Susy se da en el marco del ajuste al alza que sufrirá el impuesto a las bebidas azucaradas a partir del 1 de enero de 2018, ya que pasará de 1.00 a 1.17 pesos por litro, impactando en los precios y el gasto disponible de los hogares mexicanos, según especialistas en el sector.

“Desde su creación en 2014, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas saborizadas con azúcares añadidos dispone de un mecanismo de actualización, con el objetivo de evitar que éste pierda su valor a causa de la inflación a lo largo del tiempo”, explicó el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico), que agrupa a 43 empresas de alimentos y bebidas, entre ellas Arca Continental, Coca-Cola Femsa, Pepsico y Bimbo.

Dicho mecanismo consiste en ajustar el impuesto en caso de rebasar una  inflación acumulada del 10% durante los cuatro años que lleva en vigor el gravamen, por lo que el aumento será en la misma medida.

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“Ya que la inflación acumulada a noviembre de 2017 fue de 17.29%, la actualización entra en vigor y deberá de realizarse el incremento en 17 centavos para quedar en 1.17 pesos por litro, a partir del 1 enero de 2018”, indica el organismo.

Lo anterior implica que empresas como Arca Continental (segundo embotellador de Coca-Cola más grande en Latinoamérica), Coca-Cola Femsa y Pepsico deberán aumentar sus precios por el impuesto, de acuerdo con analistas.

En un documento sobre el desempeño de Arca Continental, la casa de bolsa Intercam señaló que el dicho aumento será trasladado directamente al consumidor, lo que pudiera afectar los volúmenes en México.

“Sin embargo, la administración (de Arca) confía en su estrategia de mezcla de precios para hacer incrementos selectivos en los productos que cuentan con menor elasticidad de demanda, que serán más que suficientes para hacer frente a esta actualización”, indicó el grupo financiero.

“Si bien es cierto que, en estricto sentido, no se trata de un incremento del impuesto; éste podría impactar negativamente en los precios y afectar el gasto disponible de los hogares. En la práctica éste es un impuesto al consumo y cualquier variación en los precios afecta directamente a la población de los niveles socioeconómicos más bajos”, agregó ConMéxico sobre el mercado en general.

En 2014, cuando entró en vigor el impuesto de un peso por litro para las bebidas azucaradas, la industria de refrescos de cola y de sabores reportó ventas por más de 127,551 millones de pesos (mdp) en el país, sin generar crecimientos en comparación con un año antes. Sin embargo, ya para el cierre de 2016, dichas categorías registraron un incremento de 8.3% en ventas, al llegar a 141,899 mdp.

De 2014 a octubre de 2017 se han recaudado alrededor de 82,652.6 millones de pesos por el impuesto a bebidas, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) al 2016.

 

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