Se debe ser conscientes de cuáles son los permisos que se le otorgan a una aplicación cuando se descarga y si son coherentes con el verdadero uso que se le dará.

“Lo barato sale caro” es la conocida refrán popular. Sin embargo, en Internet se adapta a “lo gratis sale caro”. Esto es debido a que en la red cuando una aplicación no tiene costo, el usuario paga con sus datos personales. Estamos hablando desde juegos, servicios, antivirus hasta aplicaciones que se utilizan para la vida personal.

La misma situación ocurre cuando se navega sin prestar atención a los portales que se accede. Esto es debido a que las empresas utilizan cookies para monitorizar la conducta de los usuarios. Por esto, con la excusa de mejorar la experiencia de los usuarios, las compañías, agencias de marketing y anunciantes recolectan información personal para diagramar el perfil de las personas.

Aplicaciones móviles como Google, Facebook, entre otras que si bien son “gratis”, generan sus ingresos de los permisos y la información que les regalan los usuarios. Asimismo, se debe ser conscientes de cuáles son los permisos que se le otorgan a una aplicación cuando se descarga y si son coherentes con el verdadero uso que se le dará.

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Por esto es importante prestar atención a los permisos que se otorgarán al aceptar los términos y condiciones. Y en caso que, por ejemplo, una aplicación para tomar notas requiera conocer la ubicación GPS y acceso al registro de contactos, cámara y micrófono, lo mejor será descartar la opción de descargarla.

“Se ha descubierto que la aplicación más descargada de linterna sustraía información personal de los usuarios. Por ejemplo, la aplicación puede armar listas según el perfil profesional de los usuarios y esta información puede ser vendida en el mercado a agencias de marketing y anunciantes”, explica Javier Agüera, Chief Scientist Devices de Silent Circle.

Un reciente estudio de The School for Computer Science del Gerogia Institute of Technology titulado The Price of Free: Privacy Leakage in Personalized Mobile In-App Ads, analizó cómo las aplicaciones gratuitas filtran y roban información personal con fines comerciales. Estamos en el auge del Big Data, donde existe una necesidad por procesar grandes volúmenes de datos y categorizar a los usuarios para poder ofrecerles servicios y productos acorde a sus gustos y servicios. Aunque no se descarta el espionaje con fines políticos o corporativos.

En este sentido, el estudio reveló que: los desarrolladores de aplicaciones móviles optan por aceptar anuncios dentro de sus aplicaciones; las redes publicitarias pagan una cuota a los desarrolladores de aplicaciones con el fin de mostrar anuncios y supervisar la actividad del usuario: la recolección de listas de aplicaciones, modelos de dispositivos, geolocalizaciones, etc. Esta información se pone a disposición de los anunciantes para ayudar a elegir dónde colocar los anuncios.

Los investigadores encontraron que en el 73% de las impresiones de los anuncios, el 92% de los usuarios está correctamente alineado con sus perfiles demográficos. Además, descubrieron que también que, con base en los anuncios muestra, un desarrollador de aplicaciones móviles podría aprender de un usuario su género con el 75% de precisión y la situación parental con el 66% de precisión; determinar el grupo de edad con el 54% de precisión y también puede predecir el ingreso, la afiliación política y el estado civil. De esta forma se pueden segmentar a las personas y construir patrones de comportamiento.

Los anunciantes instruyen a una red de publicidad para mostrar anuncios en función de su orientación por tema (por ejemplo, “automóviles y vehículos”), interés (tales como los patrones de uso del usuario), y la segmentación demográfica (como el rango de edad estimada); la red de anuncios muestra anuncios a los usuarios móviles y se realiza el pago cuando se genera una interacción concreta; los anuncios se muestran como parte de la interfaz gráfica de usuario sin cifrar los datos personales. Por lo tanto, los desarrolladores de aplicaciones móviles pueden acceder a la información sensible del dispositivo móvil para construir un perfil de consumidor.

Si bien en el mercado existen aplicaciones para analizar y ver cuáles son los permisos que se le otorgan a cada aplicación, estas solamente ofrecen la lista a modo informativo, ya que no se puede modificar ningún permiso. Por esto, aquellas personas que realmente busquen cuidar su información personal y delimitar los permisos que le dan a cada aplicación que descargan, deberán recurrir al Blackphone 2.

Gracias a su Security Center, el usuario podrá determinar la configuración de privacidad y permisos de cada aplicación. De esta forma es el usuario el que decide qué datos desea compartir con cada aplicación que descarga. De esta forma, el dispositivo móvil diseñado por Silent Circle, empodera a las personas para que puedan tomar el control de sus datos personales.

Por otro lado, la compañía diseñó la tienda Silent Store donde sus especialistas recopilan aplicaciones de terceros que han sido analizadas por su esquipo de investigación. De esta forma, el usuario puede acceder a una lista de aplicaciones seguras y transparentes, al mismo tiempo que se respeta su privacidad.

Acércate a un experto para saber más. 

 

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