En medio de diversas proyecciones de organismos, grupos y empresas financieros sobre lo que le depara 2019 a la economía mexicana, economistas de las principales universidades del país coinciden en que el crecimiento del producto interno bruto del país no será tan elevado como anticipa el gobierno federal e incluso advierten que los riesgos de sufrir una recesión son reales.

En sintonia con las proyecciones de organismos, como el FMI, y firmas financieras, como la inglesa Barclays, los especialistas consultados por Forbes México consideran que el crecimiento económico del país al cierre de 2019 estará por debajo de la estimación de 2% del propio presidente Andrés Manuel López Obrador.

Además, señalan que la ratificación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), es uno de los puntos que podría jugar a favor o en contra de la economía nacional, ya que al tratarse de uno de los acuerdos comerciales más robustos para el país su aprobación o rechazo tendrá repercusiones.

Crecimiento, por debajo de lo deseado

Valeria Moy, profesora del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), consideró que la meta de 4% ni siquiera está en papel, sino que está basada en lo que dice el presidente. Estima que el PIB de México crezca 1.2% durante este año “si bien nos va”, cifra por debajo de la estimación de Andrés Manuel López Obrador (de 2%).

Si bien reconoce la posibilidad de crecer al 4% de forma teórica, no ve nada en el nuevo gobierno que permita crecer a ese ritmo al final del sexenio, y mucho menos “si sigue la tendencia de cancelar contratos con el Sector Privado, subastas eléctricas, farmouts petroleros, eso no es indicio de ningún buen augurio en temas económicas”.

De igual manera, Ignacio Martínez, coordinador de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN-UNAM), anticipa que para el cierre de 2019 la economía avanzará sólo 1%

A su vez, Armenta, del TEC de Monterrey, también considera que la economía del país difícilmente crecerá por arriba del 1%, ya que la desaceleración del consumo privado y la inversión en el país está provocando dudas en torno al desempeño económico en el corto plazo.

“Nuestra economía estaría creciendo menos de lo que crece la población y eso implica menos posibilidades de absorber a la mano de obra joven, que un recién graduado encuentre un puesto de trabajo. Obviamente cuando los puestos de trabajo no están disponibles también impacta a los salarios y al final de cuentas se vuelve algo súper cercano para nosotros”, señaló la especialista.

Sí hay riesgos de caer en recesión

Para Moy, del Departamento Académico de Economía del ITAM, “la probabilidad de recesión es real” y dependerá del registro que se muestre en el segundo trimestre, aunque comenta que si bien los datos no indican una recesión, si podría darse un crecimiento estancado, de 0.1%.

Durante el primer trimestre de 2019, el PIB reportó una caída de 0.2% en términos reales, con relación al trimestre inmediato anterior, con cifras ajustadas por estacionalidad divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Aunque no existe una definición única de recesión, agrega la catedrática, la típica que se usa es la que apunta a dos trimestres con crecimiento negativo, y México ya tuvo uno entre enero y marzo.

Por su parte, el coordinador del LACEN-UNAM, menciona cuáles sería los factores que ocasionarían una recesión: las amenazas arancelarias de Donald Trump -actualmente en stand by y sujetas al tema migratorio-, y la falta de confianza de los inversionistas en el gobierno federal.

“La amenaza arancelaria ocasionará una caída de la economía en 0.9%, de ahí la relevancia de la reunión del 25 de julio en la que México debe presentar nuevas alternativas a EU; y el inversionista todavía no tiene plena confianza en el gobierno, por lo que AMLO debe trabajar para convencerlos en invertir”, comenta el especialista.

“La economía mundial se encuentra en una desaceleración sincronizada. El comercio internacional de mercancías caerá 20% con relación a 2018 a raíz de la nacionalización de la globalización de Trump que afecta el intercambio de bienes”, añade.

Armenta, profesora investigadora del TEC de Monterrey, destaca que la política económica establecida por la presente administración no está obedeciendo al ciclo económico y, en ese sentido, la aceleración de la economía se está dejando en un segundo plano.

Bajo eses panorama no descarta el riesgo de que exista una recesión, un periodo económico que se caracteriza por la reducción de la inversión y el empleo, que deriva en una disminución en el ingreso de las personas, las empresas y el propio gobierno.

Cómo evitar la recesión

No obstante, la economista del TEC apunta que una de las fortalezas de la economía mexicana para evitar tal situación es el intercambio comercial, por lo que será de suma importancia la ratificación del T-MEC en Estados Unidos y Canadá, que dicho sea de paso tienen procesos político electorales en los próximos meses y eso podría ralentizar la entrada en vigor del pacto comercial.

Mientras que Martínez, de la UNAM, también apunta al gasto público, a través de la inversión pública, como uno de los factores que podría incentivar la economía, al mismo tiempo fomentaría a la privada, reflejándose en la creación de empleos.

También opina que la aprobación del nuevo acuerdo comercial con los socios de Norteamérica beneficia a la economía mexicana, pues esto le brinda certidumbre al inversionista a nivel comercial, financiero y monetario.

“La política monetaria juega a favor del gobierno. La tasa de interés, de la FED y Banxico, impulsan la inversión y fomentan el gasto e inhiben el ahorro. De igual forma, la inflación está en márgenes programada y con el tipo de cambio el peso se está apreciando”, añadió Ignacio Martínez.

Con información de Fernanda Celis, Fernanda Navarro y Arturo Solís.

 

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