A muchos nos gusta tomar un ‘cafecito’ para despertar, acompañar el postre o durante una buena plática con los amigos. Para tener una taza de esta bebida en la mesa, los productores deben hacer frente a un sinfín de vientos en contra.

Para llegar a Tomatlán, un municipio localizado en la zona centro de Veracruz, hay que viajar alrededor de dos horas desde el aeropuerto de la entidad, ahí la localidad recibe a sus visitantes con fincas de café de productores como Don Martín Prado Cárdenas, quien le ha dedicado más de 30 años a este cultivo y que -al igual que otros caficultores en el estado- ha sufrido los estrategos de una industria afectada por plagas, bajos precios, la falta de importancia al campo, entre otros.

Veracruz, que es el segundo estado más importante para la caficultura en México, registró una caída en sus volúmenes de producción de 47.4% entre 2012 y 2017, principalmente por los efectos de la roya, un hongo que invade las hojas del café.

A finales de 2012, las condiciones ambientales ocasionaron que esta plaga (Hemileia vastatrix) comenzara a propagarse fuertemente en la región del Soconusco, Chiapas, convirtiéndose en un problema para todo el país.

Y es que sólo basta con ver las cifras oficiales, pues de 2012 al 2017, la producción nacional disminuyó 37.5%, al pasar de 1.3 millones a 835,000 toneladas en dicho lapso, de acuerdo con el Atlas Agroalimentario de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sagarpa).

“Esa plaga fue hace como cinco o seis años y nos empezó a pegar en Tomatlán…Nos afectó mucho porque en la economía de nuestro municipio el café es algo fundamental, nos ayuda a la mayor parte de la comunidad…Entre un 50% y 60% se han renovado los cafetales aquí en cuatro o cinco años. Siento que para que se haga una renovación total tal vez necesitaremos otros cinco años”, cuenta Don Martín, productor de café arábigo, desde su finca en la que también tiene naranjos.

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En ese periodo, México pasó de ser el décimo productor de café más importante en el mundo al  onceavo lugar, añade el documento de la dependencia.

Chiapas, la principal entidad productora de café cereza en el país, cayó 36.3% en sus volúmenes de producción entre 2012 y 2017 a 339,361 toneladas; mientras Veracruz, la segunda más importante en la materia, bajó 47.4% en igual periodo a 194,433 toneladas; y Puebla, que ocupa el tercer lugar en el ranking, disminuyó 36.4% a 128,995 en el mismo lapso, arrojan datos del Atlas Agroalimentario.

Tomatlán, Veracruz. Foto: Raúl Martínez/ Forbes México.

Tomatlán, Veracruz. Foto: Raúl Martínez/ Forbes México.

Bajos precios, inseguridad y una herencia que se va

“Yo veo dos cosas en el café, un precio bajo y una inseguridad. De nada sirve que yo saque 10 tráileres acá y me quiten cuatro allá”, ejemplificó Alejandro Bedolla, representante de Grupo Merino, una firma que ayuda a  transformar el café que mandan los productores para llevarlo después a plantas donde se hace soluble.

En abril de 2019, el precio indicativo compuesto disminuyó 3.2% a 94.42 centavos de dólar por libra, el promedio mensual más bajo desde julio de 2006, cuando cayó a 88.57 centavos, indica un reporte de la Organización Internacional del Café (ICO).

En marzo, el Foro Mundial de Productores de Café indicó que los precios del mercado permiten el empobrecimiento de los productores, de acuerdo con lo citado por la agencia Reuters.

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“La triste realidad es el precio y hay mucha confusión con la gente porque dicen que lo maneja el gobierno o las empresas transnacionales, pero el precio del café -hasta donde yo sé porque he estado investigando- lo maneja la casa de valores a nivel internacional y depende de la producción que tengan los países reconocidos como Brasil. Entonces si el mercado brasileño tiene una producción muy alta a nivel mundial, el precio del café baja”, comenta Don Martín.

Sin embargo, el productor señala que lo que le ayuda a él y a otros caficultores es pertenecer a la Asociación del Código Común para la Comunidad Cafetera (4C) a través del Plan Nescafé, de Nestlé, para aumentar la rentabilidad del café y promover una agricultura sostenible.

Por otra parte, existe la preocupación de los productores de que las nuevas generaciones dejen el campo o no dediquen los cuidados necesarios que el campo requiere.

“Tener buenos productores de café es una herencia, pero no se trata de dejar los terrenos, hay que enseñarles el amor por la caficultura, es algo muy difícil y que no tenemos como propietarios de café. La mayor parte de nosotros hacemos que nuestros hijos estudien alguna ingeniería o licenciatura, pero no les decimos que estudien algo que tenga que ver con la agronomía”, dice el caficultor de Tomatlán.

Tezonapa, Veracruz. Foto: Raúl Martínez/ Forbes México.

Foto: Raúl Martínez/ Forbes México.

Llega una nueva fábrica de café a Veracruz

La nueva planta de café soluble de Nestlé en Veracruz, donde se invertirán 154 millones de dólares (mdd) en su primera fase, comenzará a producir en octubre de 2020.

“El compromiso es comprar el café que usaremos en esta fábrica, como 20,000 toneladas de café verde al año, que idealmente sea mexicano y del territorio veracruzano, lo cual hace sentido por logística. También el compromiso es comprarle directamente al caficultor (del estado)”, compartió Philipp Navratil, vicepresidente Ejecutivo de Cafés y Bebidas de la empresa suiza en el país, en entrevista con Forbes México.

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Con esta planta, el país se convertirá en el mayor productor de café para la compañía en el mundo, por encima de Brasil.

Nescafé, una firma de Nestlé y la cual -según Euromonitor International- es la principal marca de bebidas calientes del mundo, se abastece de café proveniente de Veracruz, Chiapas, Puebla, Oaxaca y Guerrero.

Café Robusta y Arábica (arábigo)

En Veracruz se cosecha tanto la variedad de café Robusta como Arábica, del cual la diferencia radica en las condiciones climáticas en las que se puede cultivar, así como la cantidad y rapidez con la que crece.

Juan Caballero, uno de los productores que junto con su familia forman parte de la 4C en la comunidad Paraíso La Reforma, en el municipio veracruzano de Tezonapa, explica que el Robusta, al cual se dedica, es muy amargo, se siembra en las zonas bajas y su producción es mayor al de arábiga, que crece de los 800 a 900 metros sobre el nivel del mar hacia arriba.

“Una planta de tres y cuatro años de edad de café Robusta da desde 8 a 15 kilos de café y los arábigos entre 3 y 5 kilos”, explica Caballero, quien pertenece a la tercera generación de una familia de caficultores que está en la producción de este fruto desde 1950.

“Tenemos plantaciones nuevas de clones mejorados que nos ha traído Nestlé, lo cual ha sido de beneficio porque al primer año los clones empiezan a producir café, al segundo tenemos una producción de dos a tres y hasta cuatro kilos, al tercero da de 8 a 10 kilos, mientras que de cuatro a cinco años desde los 12 hasta los 20 o 25 kilos, dependiendo del cuidado de la planta”, añade.

Cafés Paraíso en Tezonapa. Foto: Raúl Martínez/ Forbes México.

Foto: Raúl Martínez/ Forbes México.

Foto: Raúl Martínez/ Forbes México.

 

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