En México hay 7.5 millones de profesionistas ocupados, de los cuales 4.8 millones laboran en sólo tres áreas: económico administrativa, ingenierías y educación.

 

Al pasar del tiempo nos hemos acostumbrado a observar profesionales de todas las áreas realizando funciones diversas que no siempre tienen que ver con su área de formación, como son médicos al volante de un taxi, abogados realizando actividades de limpieza, administradores como vigilantes en centros comerciales, ingenieros barriendo calles, arquitectos laborando como horticultores, educadoras que reparten mensajería en motocicleta y un largo etcétera; en fin, que usted puede tener un ejemplo cercano de una de estas 9,394 posibles combinaciones distintas que se dan en territorio mexicano.

Y es que en este país hay muchas cosas que están de cabeza. Muestra de ello es que las capacidades y los mismos conocimientos se encuentran devaluados, mientras que las apariencias y las relaciones personales están en el otro extremo. Así, es más fácil que demos reconocimiento a alguien por el hecho de lucir bien que a otro un poco más descuidado, aunque a este último su apariencia le parezca una banalidad por estar inmerso en pensamientos más profundos.

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También es de reconocer que existe un grave desperdicio de talento en la subocupación de la mano de obra especializada que cuenta con un grado universitario, mientras que, por otro lado, tenemos conocimiento de no pocos ejemplos en que se accede a ciertas posiciones laborales basados únicamente en el compadrazgo.

La formación universitaria es una elección y ciertamente en nada hace mejor a la persona que la tiene sobre quien no la posee, así como cualquier ocupación es digna siempre que se realice con honestidad. Pero no dejan de llamar la atención las ocupaciones que, por necesidad o por gusto, observan quienes tienen una formación universitaria y/o de posgrado según el Observatorio Laboral.

Ameth-Ocupaciones de profesionistas en MéxicoY es que el desarrollo de estas actividades por profesionistas observa un problema que afecta el mismo desarrollo económico del país. Es evidente que estos trabajadores no poseen la mejor motivación al desenvolverse en áreas distintas de aquellas en las que se formaron profesionalmente, y si en estas actividades de poco valor agregado (visto así desde el poco empleo de tecnología en sus procesos de producción) se añade una poca productividad, existe un círculo vicioso donde la falta de crecimiento provocará menor demanda de mano de obra especializada.

Su ocupación se convierte en causa de su mismo desempleo, y como un efecto adicional del mercado, incluso como uno marginal, abaratan la mano de obra del conjunto. Sin embargo se comprende que en la mayor parte o en muchos de los casos fue una elección derivada de la urgencia.

Sabía o creía intuir la situación que impera en el país, pero no habría reconocido los resultados emitidos por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) de no haberlos procesado y capturado renglón por renglón.

 

Comportamiento de algunos ocupados con posgrados

Tomemos las cifras absolutas de los posgrados, por ejemplo. Hay mayor número de trabajadores de apoyo en actividades administrativas diversas (19,295) que directores y gerentes en centros de enseñanza y capacitación (18,732); existe un mayor número de ayudantes en la preparación de alimentos con especialidad, maestría y/o doctorado (17,096) que de directores y gerentes de administración, recursos humanos y mercadotecnia (14,927); hay mayor número de auxiliares en enfermería y paramédicos con posgrado (13,707) que coordinadores y jefes de área en servicios de salud, protección civil y medio ambiente (7,393) con la misma formación posterior a la obtención de su grado académico.

Hay incluso 6,358 secretarias con posgrado, mientras que los presidentes y los directores generales en instituciones y empresas privadas con dicha formación alcanzan los 5,260.

Con tal cantidad de talento humano formado en las aulas, sorprende que no se hayan revolucionado todas las ocupaciones tradicionales teniendo una visión distinta de negocios, aunque, claro, independientemente de su grado es muy probable que la poca afinidad a la actividad les impida desarrollarse cómodamente.

 

Datos de la STPS

En el país, 8 de cada 10 profesionistas ocupados son trabajadores subordinados y remunerados, 6.4% son empleadores y tan sólo 1 de cada 10 trabaja por cuenta propia.

Al tercer trimestre de 2014, el promedio nacional de afinidad de la ocupación de los profesionistas respecto a sus estudios realizados es del 80.3%, siendo las áreas de educación y ciencias de la salud las que cuentan con mayor porcentaje de afinidad. En general, las carreras que mostraron una mayor relación entre los estudios realizados y la ocupación desempeñada tienen que ver con educación.

En contraste, tan sólo un poco más del 20% de los profesionistas ocupados en las áreas de económicas administrativas e ingenierías trabajan en ocupaciones que no son acordes con su formación profesional.

El número de profesionistas ocupados en el país es de 7.5 millones de personas, cifra que representa el 15.1% del total de la población ocupada, en que las áreas con el mayor número de ocupados se encuentran representadas por la económico administrativa, las ingenierías y la educación: estas tres áreas alcanzan los 4.8 millones de profesionistas ocupados.

 

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