Las encuestas son un método de investigación social muy útil en términos electorales. Aunque siempre son objeto de análisis y hasta de controversia, los usos diversos que tienen las hacen una parte muy relevante durante todo el proceso electoral. He aquí algunos ejemplos:

1) Sirven para la toma de decisiones. La selección de un candidato requiere de evaluar el nivel de conocimiento, preferencia partidista, empatía y percepciones de la población. Las encuestas preelectorales generan datos sustantivos sobre la problemática, las opiniones, estado de ánimo y las expectativas ciudadanas.

Con estos datos, los partidos trabajan sobre el perfil más apropiado de candidatos, el discurso y propuestas que harán durante las campañas electorales. Además, los sondeos nos ayudan a orientar las estrategias de comunicación, los programas y la agenda temática, geográfica y demográfica; es decir, enfocar el trabajo en los segmentos más importantes y rentables; las zonas prioritarias para visitar, el tipo de materiales y los medios más influyentes para conectarnos con los votantes.

2) Son una aproximación a la realidad social. La sociedad es cada vez más compleja, por lo tanto, los estudios de opinión generan una medición parcial, un acercamiento de un momento determinado. Una encuesta es una fotografía con una fecha, refleja las opiniones de una muestra; mientras que las elecciones son procesos dinámicos, donde los actores involucrados utilizan estrategias y recursos no medibles, pero que son parte de las campañas, tales como la movilización, alineamiento y operación política.

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3) No pueden ser generalizadas ni permanentes. La opinión pública es voluble, cambiante, sujeta a factores subjetivos. Noticias, eventos, filtraciones, errores de los candidatos o los partidos, pueden modificar dramáticamente las tendencias.

En este caso, los ejercicios de tracking o seguimiento mensual, siempre son muy útiles y valiosos ya que permiten observar la evolución de los resultados, así como combinarse con otros métodos de investigación y matrices psicológicas, socioeconómicas y de mercado para generar tendencias, escenarios y la prospectiva de estos.

4) Toda encuesta tiene un grado de error y siempre es perfectible. Las empresas encuestadoras tienen que lidiar con muchos factores que pueden influir en las mediciones y el levantamiento de una encuesta.

Internamente, desde la selección del método, orden, fraseo y redacción de las preguntas, errores de cómputo o la capacitación de los encuestadores. Pasando por el clima, el horario, inseguridad, los puntos de aplicación, contingencias. Todos los ejercicios de análisis requieren de una metodología y capacidad estructural muy eficiente.

Por supuesto, existen factores externos a considerar como los niveles de presión de los contendientes, los medios de comunicación y todos los analistas externos. En el juego electoral, las críticas, cuestionamientos y replicas son constantes, mantener la reputación de las encuestadoras siempre es una tarea permanente.

Es obvio, que la postura de un candidato o una partido político hacia una encuesta está determinada por la posición que ocupan, entre más arriba se encuentren, más la exaltarán y, entre más abajo, más la criticarán y denostarán.

5) El factor propagandístico. Dentro de los efectos de las encuestas en la opinión pública tenemos que destacar el elemento de propaganda. Las encuestas generan interés y expectativas, muchos votantes son atraídos por este sentido de competencia que prevalece durante las campañas.

Para los candidatos y sus equipos partidistas son una motivación, una referencia de los resultados del trabajo político que desarrollan. El mejor discurso que puedes usar para sumar adeptos, indecisos y hasta desertores de otros partidos es darles una garantía de triunfo, un sentido de pertenencia con los ganadores; a la gente le gusta estar con las mayorías.

Ir arriba en las encuestas facilita que la gente ponga atención en una campaña, en las propuestas y en los reportes de tus actividades. La calidad de puntero permite administrar las acciones de campaña, adquieres publicidad gratuita; el margen de ventaja te pone en el centro de las estrategias de tus adversarios, tu controlas la agenda, la intensidad y los puntos clave.

En cambio, para quienes van abajo, todo es urgente, el efecto mediático te obliga a retar y polarizar. Muchas veces surge una presión psicológica que se manifiesta en el estado de ánimo, la estabilidad y la fortaleza de los candidatos.

Grupos de interés, operadores electorales locales y líderes comunitarios con frecuencia también son influenciados por los sondeos y suelen agruparse conforme a las tendencias que les permitan mantener su posición y privilegios.

En algunos procesos electorales, las encuestas pueden tener un doble efecto tanto incentivar el voto como provocar el abstencionismo. Es el principio de incertidumbre el que mueve el alineamiento de los electores.

Como hemos escrito muchas veces en este espacio, las emociones juegan un papel fundamental a la hora de ejercer el voto. Llevarlas a las urnas es tomar en consideración los efectos positivos o negativos de la acción de gobierno, las omisiones y los errores, así como los aciertos y resultados; un punto de quiebre entre la continuidad o el cambio.

 

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