Moda y museos son un matrimonio bien avenido. A la moda le gusta estar cerca del arte. Los museos han descubierto la fascinación que la moda ejerce y su poder atraer mas visitantes y mas ingresos.

 

 

La moda es efímera, pero sus creadores eternos. Al menos eso parece, dado el número de exposiciones temáticas y museos que se dedican a la moda. La última, la retrospectiva sobre el Azzedine Alaïa en el remodelado Palais Galliera en París.

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Todo comenzó en el 2000, cuando Armani por vez primera muestra su trayectoria a través de sus diseños en el museo Guggenheim. Primero, en el museo de la Quinta Avenida y, luego, en Bilbao se mostraron más de 400 piezas que dibujaban la trayectoria del creador a lo largo de 25 años. El aclamado Robert Wilson ideó para esta exposición una escenografía que daba vida a los vestidos, pantalones y emblemáticas chaquetas.

Thomas Krens, el controvertido y visionario director de Salomon R. Guggeheim Foundation, manifestó que esta exposición era una muestra del compromiso del museo con la investigación de la cultura en todas sus manifestaciones.

Siguieron otros grandes, como el Metropolitan Museum of Art en Nueva York y el londinense Victoria and Albert. El primero, auspiciado en su etapa de más éxito, por la poderosa Anna Wintour, que inspira y lidera el conocido “Met Ball”, con el que se inauguran las exposiciones sobre moda. Las últimas han rendido homenaje a Alexander McQueen, Schiaparelli y Prada o el dedicado al punk este año.

En el V&A, fundado en 1852 y que se llama a sí mismo “el gran museo de arte y diseño del mundo”, se han centrado en explicar y entender el fenómeno de la moda británica. Desde la plataforma fashion in motion, han mostrado la creatividad de los diseñadores de moda más representativos de lo British. Viviene Westwood fue una aclamada protagonista. La última exposición “Club to Catwalk”, es una muestra de la moda londinense de los 80.

También han nacido museos dedicados a los couturiers. El dedicado a Christian Dior en Normandía en la casa donde pasaba sus veranos el creador del new look.

El museo Cristóbal Balenciaga, en el país vasco en España, se encuentra en Guetaria, la ciudad de donde era este hijo de pescador y costurera, que se convirtió en el arquitecto de la moda.

Las noches de estreno las frecuentan una combinación de celebridades y profesionales de la moda felices de encontrase en un entorno que pone énfasis sobre el carácter cultural de la moda y no sobre su lado mas frívolo. La moda ha sido para los museos una perfecta excusa para abrir sus puertas y dar la bienvenida a un nuevo público, además de ser una fuente de ingresos irresistible. El Met recibió más de 660,000 visitantes durante la exhibición de McQueen en 2011. El año anterior, el precio de una mesa en el Met Ball alcanzó la cifra astronómica de 250,000 dólares. Moda y museos son definitivamente un matrimonio bien avenido. A la moda le gusta estar cerca del arte. Los museos han descubierto la fascinación que la moda ejerce y su poder de atraer más visitantes y más ingresos.

 

 

 

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