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Se estima que la industria creativa contribuye con cerca de 7% del PIB mexicano. Un estudio elaborado por la doctora en Sociología por El Colegio de México, Erika Castañeda Rivera, y por la catedrática de la Universidad Iberoamericana, Bianca Garduño Bello, explica que hoy el país necesita, más que nunca, un marco de protección y un ecosistema que permita el crecimiento de los proyectos de los creadores.

“Un elemento fundamental para las industrias creativas es la consideración de que sus productos son únicos y requieren una legislación particular”, señala el informe “Mapa de las industrias creativas en México”, realizado como una proyección para la Universidad Centro.

 

 

Para la Unesco, las industrias culturales son aquellas que combinan la creación, producción y comercialización de bienes y servicios culturales; también se ha considerado que las industrias creativas son aquellas que producen obra protegida por derechos de autor y que además cuentan con canales de distribución, según una definición proporcionada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) en 2015.

El reporte explica que las industrias creativas tienen una mezcla entre difusión de valores, artes y bellas artes con producción, distribución, propiedad intelectual e impacto multidimensional en las sociedades.

Tomando las definiciones en consideración, Forbes México se enfocó en 2019 en artistas y creadores que han obtenido reconocimientos internacionales como fruto de su labor y de la creación de productos y servicios culturales.

Así, los libros, series, animación, trabajo de dirección, música, piezas de arte y diseño textil, desarrollados por estos creadores han logrado permear de la cultura mexicana a la realidad de múltiples países alrededor del mundo, desde la obtención de la primera Estrella Michelin para una chef mujer mexicana, para Karime López, hasta el premio Margaret Flockton de ilustración científica, para José Casas.

El entretenimiento y las artes están abriéndose a un nuevo mundo de posibilidades hiperconectado, desde la producción de series en formato de televisión para distribución vía streaming, hasta música electrónica experimental o arte urbano.