Los inversionistas de Medio Oriente están interesados en venir a México, sobre todo, en los sectores energético y turístico. Lo mismo hay empresas respaldadas por fondos de capital privado, que fondos soberanos como los de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Arabia Saudita, Catar y Kuwait.

De acuerdo con el Banco de México (Banxico), estos vehículos fueron creados por los gobiernos con la finalidad de ahorrar recursos y luego llevar a cabo inversiones de largo plazo. Su capital suele venir de fuentes como superávit fiscal, ingresos extraordinarios (privatizaciones), reservas del banco central y exportaciones de petróleo y de otros bienes primarios.

Entre los fondos más importantes de Medio Oriente están la Abu Dhabi Investment Authority, la Investment Corporation of Dubai, la Qatar Investment Authority y la Kuwait Investment Authority.

Alejandro Díaz de León Carrillo, director de Bancomext, me comentaba hace poco que EAU es uno de los lugares más interesados en el sector energético, sobre todo en las energías renovables, mercado en el que México tiene un gran potencial al que en los últimos años han llegado inversiones de empresas internacionales. Comentaba que los empresarios de aquel lugar están muy pendientes del sector, sobre todo a raíz de la aprobación de la reforma energética.

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También están pensando en el turismo, actividad en la que algunos de ellos ya tienen inversiones de manera directa o indirecta, como en el caso de Hakkasan Group, que se asoció con Grupo Vidanta en un proyecto que ejercerá 150 millones de dólares (mdd) en clubes de playa, centros nocturnos, restaurantes y hoteles en nuestro país.

Precisamente esta alianza tuvo su origen en una gira de trabajo que el gobierno federal hizo en enero de este año y su estrategia consiste en abrir un club de playa y dos restaurantes en Los Cabos en 2017 y a partir de 2018 un nuevo restaurante o club cada año.

Y de manera indirecta también lo están haciendo, recordaba en una plática  Juan Antonio Cepeda Gutiérrez, responsable de ProMéxico en Medio Oriente. El funcionario decía que están llegando a través de terceros, como fondos con sede en Europa en los que tienen presencia. Y ejemplificó el caso del grupo de Singapur Banyan Tree, que tiene capital de Qatar Investment Authority y presencia en México.

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Sin embargo, los inversionistas árabes no vienen a ciegas, pues, sobre todo los fondos, buscan proyectos de gran escala, debido a que su estructura no les permite dar seguimiento a muchos proyectitos, así que tienen que entrar en proyectos de 500 mdd o más, los cuales no son tantos en el país, sobre todo en el sector turismo.

Para dimensionar las cosas, el tren de pasajeros México-Toluca requerirá una inversión de 44,000 mdp (aproximadamente 2,371 mdd actuales) y el parque temático que Grupo Vidanta construirá en  Nayarit necesitará de 1,300 mdd.

Así que no se extrañen si en el futuro próximo comienzan a escuchar cada vez más de inversiones árabes.

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